"Tengo", de Nicolás Guillén.

"Cuando me veo y toco,
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.
Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de andar por mi país,
dueño de cuanto hay en él,
mirando bien de cerca lo que antes
no tuve ni podía tener.
Zafra puedo decir,
monte puedo decir,
ciudad puedo decir,
ejército decir,
ya míos para siempre y tuyos, nuestros,
y un ancho resplandor
de rayo, estrella, flor.
Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
(es un ejemplo)
a un banco y hablar con el administrador,
no en inglés,
no en señor,
sino decirle compañero como se dice en español.
Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.
Tengo, vamos a ver,
que no hay guardia rural
que me agarre y me encierre en un cuartel,
ni me arranque y me arroje de mi tierra
al medio del camino real.
Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
no country,
no jailáif,
no tenis y no yacht,
sino de playa en playa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.
Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.
Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que me tengo que comer.
Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener."
Nicolàs Guillén. Poeta cubano.

Max Weber - El político y el científico ( audio libro audiolibro mp3 )

Brillante y provocador ensayo de Max Weber, basado en las conferencias impartidas por invitación de la Asociación Libre de Estudiantes de Munich, durante el invierno revolucionario de 1919. El objeto del cliclo era servir de guía para las diferentes formas de actividad basadas en el trabajo intelectual, a una juventud recién licenciada del servicio militar y profundamente trastornada por las experiencias de la guerra y la postguerra.

Pasados más de 30 años desde su traducción, entiendo que su difusión es libre. No obstante, esta grabación al igual que las otras de este blog está dedicada exclusivamente a aquellas personas que por sufrir una minusvalía o impedimento físico no tienen posibilidad de disfrutar de la obra en edición impresa (por lo que si usted no se ajusta a este perfil no debe oír ni realizar las descargas ni compartir este enlace).

¡Ojalá puedan disfrutar y aprender con esta obra tanto o más que yo!.

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Enlace:

WEBER, MAX - EL POLITICO Y EL CIENTIFICO

No es Madrid, es Europa: más sobre este "momento Polanyi"

Artículo de Fernandez Liria sobre el desafío al que nos empuja el neoliberalismo.
"Como bien demostró en su momento Polanyi: cuando los cauces que generan sociedad se ven anegados por el fango económico, la sociedad responde convulsionada. El fascismo es una respuesta, no una iniciativa. )...)
Si queremos evitar repetir lo que fue la mayor catástrofe mundial que haya vivido la humanidad, haríamos bien en comenzar por recuperar algunas evidencias que podrían resumirse en estas palabras con las que Ken Loach resume su extraordinaria película El espíritu del 45: “Habíamos ganado la guerra juntos, y juntos ganaríamos la paz. Si podíamos llevar a cabo campañas militares, ¿acaso no podríamos planear la construcción de casas, la creación de un servicio socio-sanitario y de transporte, y conseguir los bienes que necesitáramos para la reconstrucción? La idea central era la propiedad común, donde la producción y los servicios beneficiarían a todos. Unos pocos no se enriquecerían a costa de los demás. Era una noble idea, popular y aclamada por la mayoría. Era el Espíritu de 1945. Quizá hoy sea el momento de recordarlo”.
https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/11/10/no-madrid-europa/9283

Por qué ganó Trump ...y por qué hay que volver a leer a Polanyi.

Las 7 propuestas de Donald Trump que los grandes medios censuraron… y que explican su victoria. Artículo de Ignacio Ramonet (Desinformémonos, 9-11-2016)

El éxito de Donald Trump ( como el ‘Brexit’ en el Reino Unido, o la victoria del ‘no’ en Colombia ) significa primero una nueva estrepitosa derrota de los grandes medios dominantes y de los institutos de sondeo y de las encuestas de opinión. Pero significa también que toda la arquitectura mundial, establecida al final de la Segunda Guerra Mundial, se ve ahora trastocada y se derrumba. Los naipes de la geopolítica se van a barajar de nuevo. Otra partida empieza. Entramos en una era nueva cuyo rasgo determinante es lo ‘desconocido’. Ahora todo puede ocurrir.

¿Cómo consiguió Trump invertir una tendencia que lo daba perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña ? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carbonizó a sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido) ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el Brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencias, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo « políticamente correcto », que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la « palabra libre » de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la « rebelión de las bases ». Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos, y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un «conservador con sentido común» y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerealidad, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la « casta ». Y promete inyectar honestidad en el sistema ; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país, mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en « Juego de Tronos », de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21 mil millones de dólares sería financiado por el gobierno de México. En ese mismo orden de ideas : también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes…Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004, en Irak.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su critica de la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios Estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no solo en Estados Unidos sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era : ¿ cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados ? Algo no cuadraba.

Para responder a esa pregunta tuvimos que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir los siete puntos fundamentales que defiende, silenciados por los grandes medios.

1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: « No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación » . En un tweet reciente, por ejemplo, escribió : « Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%.

Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros : The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente, y recuerda que, en los últimos quince años, en Estados Unidos, más de 60.000 fábricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados desaparecieron. 3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. « Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país. », suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.

Partidario del Brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la Presidencia, sacará al país del mismo : « El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos. »

En regiones como el rust belt, el «cinturón del óxido» del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

4) Así como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro de salud) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Tump ha prometido no tocar a estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los « sin techo », reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas, y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresión, esta ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

7) Trump estima que con su enorme deuda soberana, los Estados Unidos ya no disponen de los recursos necesarios para conducir una politica extranjera intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponen la paz a cualquier precio. En contradiction con varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la guerra fría, quiere cambiar la OTAN : « No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN. »

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables, odiosas y a veces nauseabundas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios dominantes. Pero sí explican mejor el por qué de su éxito.

En 1980, la inesperada victoria de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos había hecho entrar el planeta en un Ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. La victoria hoy de Donald Trump puede hacernos entrar en un nuevo Ciclo geopolítico cuya peligrosa característica ideológica principal –que vemos surgir por todas partes y en particular en Francia con Marine Le Pen – es el ‘autoritarismo identitario’. Un mundo se derrumba pues, y da vértigo.

[Visto en: https://desinformemonos.org/las-7-propuestas-donald-trump-los-grandes-medios-censuraron-explican-victoria/]

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Si el artículo anterior le pareció razonablemente explicativo y preocupante, le invito a compartir con nosotros la lectura de LA GRAN TRANSFORMACIÓN de Karl Polanyi, una obra de 1944 que explica nítidamente los peligros contra la democracia y la libertad a que nos empuja el neoliberalismo: entre ellos, una respuesta social ciega que alimente formas inéditas de dictadura o autoritarismo.

SEMINARIOS DE LECTURA

Seminario de Lectura de POLANYI - LA GRAN TRANSFORMACION

Jean D'Alembert - Análisis del ESPIRITU DE LAS LEYES y elogio de MONTESQUIEU.

Análisis del ESPIRITU DE LAS LEYES y elogio de MONTESQUIEU.

Por Jean D'Alembert

La mayoría de la gente de letras que ha hablado de Del espíritu de las leyes se ha dedicado más a criticarlo que a proporcionar una idea cabal. Nosotros vamos a tratar de suplirlos en lo que hubieran debido hacer, y desarrollar su plan, su carácter y su objetivo. Tal vez los que hallaren demasiado extenso el análisis juzgarán, luego de haberlo leído, que no existía más que ese único medio de hacer resaltar el método del autor. Debe recordarse, por otra parte, que la historia de los escritores célebres no es idéntica a la de sus pensamientos y de sus trabajos, y que esta parte de su elogio es la más esencial y la más útil.

No conociendo los hombres, en su estado natural (abstracción hecha de toda religión), en las discrepancias que puedan tener, otra ley que la de los animales, o el derecho del más fuerte, debe contemplarse el establecimiento de las sociedades como una especie de tratado contra aquel injusto derecho; tratado destinado a establecer, entre las diferentes partes del género humano, una especie de equilibrio. Pero hay en esto tanto equilibrio moral como físico; y es extraño que sea perfecto y durable; y los tratados del género humano son, como los tratados entre nuestros príncipes, una semilla permanente de discordias. El interés, la necesidad y el placer han acercado a los hombres. Pero esos mismos motivos los empujan sin cesar a aprovecharse de las ventajas de la sociedad sin sufrir sus cargas; y es en este sentido que puede decirse, con el autor, que los hombres, desde que ellos viven en sociedad, se encuentran en estado de guerra. Pues la guerra supone, entre quienes la hacen, ya que no la igualdad de las fuerzas, por lo menos la creencia en esta igualdad: de ahí provienen el anhelo y la recíproca esperanza de vencerse. Ahora bien: si el equilibrio no es nunca perfecto entre los hombres en el estado de sociedad, tampoco es demasiado desigual. Por lo contrario, o no tendrían nada que disputarse en el estado natural o, si la necesidad los obligara, sólo podría verse a la debilidad huyendo ante la fuerza, a las opresiones sin entablar lucha, y a los oprimidos, sin ofrecer resistencia.

Vemos entonces a los hombres reunidos y armados de consuno, por un lado a brazándose, si así puede decirse, y por el otro buscando herirse mutuamente. Las leyes constituyen el obstáculo, más o menos eficaz, destinado a suspender o a impedir sus golpes. Pero la extensión prodigiosa del globo en que habitamos, la diferente naturaleza de las regiones de la tierra y de los pueblos que la cubren, no permiten que todos los hombres vivan bajo un solo y único gobierno: el género humano ha debido fraccionarse en determinado número de Estados que se distinguen por la diferencia de las leyes a las cuales obedecen. Un gobierno único no habría hecho del género humano más que un cuerpo extenuado y languideciente, extendido sin vigor sobre la superficie de la tierra. Los diferentes Estados no son otra cosa que ágiles y robustos cuerpos que, dándose las manos unos a los otros, forman uno solo, y cuya acción recíproca mantiene por doquiera el movimiento y la vida.

Pueden distinguirse tres formas de gobierno: el republicano, el monárquico y el despótico. En el republicano, el pueblo, como corporación, tiene el poder soberano. En el monárquico, una sola persona gobierna mediante leyes de fondo. En el despótico, no se conoce otra ley que la voluntad del amo, o más bien, del tirano. Con esto no queremos decir que no haya en el universo más que esas tres especies de Estados; tampoco queremos decir que haya Estados que pertenezcan única y rigurosamente a alguna de esas formas; la mayor parte son, por así decirlo, compuestos o combinaciones de unos con otros. Aquí, la monarquía se inclina hacia el despotismo; allá, el gobierno monárquico está combinado con el republicano; en otra parte, no es el pueblo entero quien hace las leyes, sino una parte del pueblo. Pero la división precedente no es por ello menos exacta y menos justa. Las tres especies de gobierno que involucra están de tal modo diferenciadas, que propiamente no tienen nada en común. Y, por lo demás, todos los Estados que conocemos participan de lo uno y lo otro. Es preciso, pues, con estas tres especies, formar clases particulares y dedicarse a determinar las leyes que les son propias. Será entonces fácil modificar esas leyes para aplicarlas a cualquier gobierno que sea, según participe éste, más o menos, de aquellas diferentes formas.

En los diversos Estados, las leyes deben ser adecuadas a su naturaleza, es decir, a eso que los constituye; y a su principio, es decir, a lo que los sostiene y los hace obrar. Distinción importante, clave de una infinidad de leyes, y de la cual el autor extrae valiosas consecuencias.

Las principales leyes atinentes a la naturaleza de la democracia han de basarse en que el pueblo sea, en cierto sentido, el monarca; en otros respectos, el sujeto; que él elija y juzgue a los magistrados; y que los magistrados, en ciertas ocasiones, decidan. La naturaleza de la monarquía exige que haya, entre el monarca y el pueblo, muchos poderes y jerarquías intermedias, y un cuerpo depositario de las leyes, mediador entre los individuos y el príncipe. La naturaleza del despotismo obliga al tirano a que ejerza su autoridad, ya por sí mismo, ya por alguien que lo represente.

En cuanto al principio de los tres gobiernos, el de la democracia es el amor de la república, es decir, de la igualdad; en las monarquías, donde uno solo es el dispensador de las distinciones y de las recompensas, y en donde se suele confundir al Estado con ese único hombre, el principio es el honor, es decir, la ambición y la estima de la dignidad. Por último, bajo el despotismo, el principio es el miedo. Cuanto más férreos son estos principios, más estable es el gobierno; cuanto más se alteran y se corrompen, más derivan hacia su destrucción. Cuando el autor habla de la igualdad en las democracias, no entiende una igualdad extrema, absoluta, y por consecuencia quimérica: entiende ese feliz equilibrio que lleva a todos los ciudadanos a someterse igualitariamente a las leyes y a interesarse igualmente en observarlas.

En cada gobierno, las leyes de la educación deben estar relacionadas con el principio. Aquí se entiende por educación lo que se recibe por la convivencia, y no la de los padres y maestros, que con frecuencia es negativa, sobre todo en ciertos Estados. En las monarquías, la educación debe tener por objeto la urbanidad y las consideraciones recíprocas; en los Estados despóticos, el terror y el envilecimiento de los espíritus; en las repúblicas, es imperioso todo el poder de la educación, pues ella debe inspirar un sentimiento noble, aunque arduo: el renunciamiento de sí mismo, de donde nace el amor a la patria.

Las leyes que elabora el legislador deben estar conformes con el principio de cada gobierno. En la república deben mantener la igualdad y la austeridad; en la monarquía, deben apoyar la nobleza, sin sacrificar al pueblo. Bajo el gobierno despótico, reducen a todas las clases por igual al silencio. No puede reprocharse aquí al señor de Montesquieu haber señalado a los soberanos los principios del poder arbitrario, cuyo solo nombre es tan odioso a los príncipes justos, y, con mayor razón aún, al ciudadano sabio y virtuoso. Es ya colaborar para abatirlo el hecho de exponer lo que es preciso hacer para conservarlo; la perfección de ese gobierno es la ruina; y el código exacto de la tiranía, tal como el autor lo presenta, es al mismo tiempo la sátira y el látigo más formidable contra los tiranos.

Respecto de los demás gobiernos, cada uno de ellos tiene sus ventajas: el republicano es más apropiado para los pequeños Estados, el monárquico, para los más grandes; el republicano es más cuidadoso en los excesos, el monárquico se inclina más hacia los abusos; el republicano aporta más madurez en la ejecución de las leyes, el monárquico, más diligencia.

La diferencia de los principios de los tres gobiernos ha de radicar en el número y el objeto de las leyes, en la forma de los juicios y en la naturaleza de las penas. Siendo invariable y fundamental, la organización de las monarquías exige más leyes civiles y más tribunales, a fin de que la justicia sea cumplida de una manera más uniforme y menos arbitraria. En los Estados moderados, sean monarquías o repúblicas, nunca serían suficientes las formalidades de las leyes criminales. Las penas deben, no solamente estar en proporción con el delito, sino ser las más benignas que fuera posible, sobre todo en la democracia; el criterio que emana de las penas tendrá con frecuencia más efecto que su misma magnitud. En las repúblicas, es preciso juzgar según la ley, ya que ningún particular es dueño de alterarla. En las monarquías, la clemencia del soberano puede algunas veces mitigarla; pero los delitos jamás deben ser juzgados sino por magistrados encargados expresamente de entender en ellos. En fin, es principalmente en las democracias que las leyes deben ser severas contra el lujo, el relajamiento de las costumbres y la seducción de las mujeres. Su debilidad misma las hace apropiadas para gobernar en las monarquías, y la historia demuestra que, frecuentemente, han llevado la corona con gloria.

Habiendo el señor de Montesquieu pasado así revista a cada gobierno en particular, los examina luego en los contactos que pueden tener unos con otros, pero solamente desde un punto de vista más general, es decir, desde aquel que sólo es relativo a su naturaleza y a su principio. Encarados de esta manera, los Estados no pueden tener otras relaciones que las de defenderse o atacar. Debiendo las repúblicas, por su naturaleza, limitarse a un Estado pequeño, no les es posible defenderse sin alianza; pero esas alianzas deben efectuarse con otras repúblicas. La fuerza defensiva de una monarquía consiste principalmente en tener fronteras a salvo de ataques. Como los hombres, los Estados tienen el derecho de atacar por su propia conservación; del derecho de la guerra deriva el de la conquista; derecho necesario, legítimo y doloroso, que deja siempre de pagar una deuda inmensa para cumplir un deber hacia la naturaleza humana, y cuya ley general es hacer el menor mal posible a los vencidos. Las repúblicas pueden ser menos conquistadoras que las monarquías: grandes conquistas suponen el despotismo, o lo aseguran. Uno de los grandes principios del espíritu de conquista debe ser el de mejorar, tanto como sea posible, la condición del pueblo conquistado: satisfacer, simultáneamente, la ley natural y la norma del Estado.

No existe nada más hermoso que el tratado de paz de Gelón con los cartagineses, por el cual se prohibía inmolar en lo futuro a sus propios niños. Los españoles, al conquistar el Perú, hubieran debido obligar también a sus habitantes a no sacrificar más hombres a sus dioses; pero creyeron más ventajoso inmolar a esos mismos pueblos. No tuvieron por conquista más que un vasto desierto; fueron obligados a despoblar el país, y se debilitaron para siempre con su propia victoria.

Se puede estar obligado, en ocasiones, a modificar las leyes del pueblo vencido; pero nada puede obligarlo jamás a abandonar sus costumbres. El medio más seguro de conservar una conquista es el de situar, si es posible, al pueblo vencido al nivel del pueblo conquistador, de acordarle los mismos derechos y los mismos privilegios: así es como acostumbraron hacer casi siempre los romanos; así es como se comportó César con los galos.

Hasta aquí, considerando cada forma de gobierno, tanto en sí misma como en su relación con las demás, no hemos teñido en cuenta ni a lo que debe serles común a las circunstancias particulares extraídas, o de la naturaleza del país o del genio de los pueblos: es esto lo que es preciso desarrollar ahora.

La ley común de todos los gobiernos, al menos de los gobiernos moderados, y por consecuencia justos, es la libertad política de la cual cada ciudadano debe gozar. Esta libertad no es la licencia absurda de hacer lo que se quiere, sino el poder hacer todo lo que las leyes permiten. Puede ser tratada, o en sus vínculos con su organización, o en su relación con el ciudadano.

En la organización de cada Estado hay dos especies de poderes: el Poder Legislativo, y el Ejecutivo. Este segundo tiene dos objetos: el interior del Estado y el exterior. De la distribución legítima y de la repartición adecuada de esas diferencias depende la más grande perfección de la libertad política, en relación con su organización. El señor de Montesquieu presenta como prueba la organización de la república romana y la de Inglaterra. Encuentra el principio de esta última en la ley fundamental del gobierno de los antiguos germanos, entre quienes los asuntos poco importantes eran decididos por los jefes, y los grandes, presentados al tribunal de la nación, luego de haber sido tratados previamente por los jefes. El señor de Montesquieu no discute si los ingleses gozan o no de esta extrema libertad política que su organización les ofrece: a él le basta que ella esté establecida por sus leyes. Lejos se encuentra de satirizar a los demás Estados: cree, por el contrario, que el exceso, aun en el bien, no es siempre deseable; que la libertad extrema tiene sus inconvenientes, como la extrema servidumbre; y que, en general, la naturaleza humana se acomoda mejor en un Estado medio.

La libertad política, considerada en relación con el ciudadano, consiste en la seguridad de que éste se encuentra al abrigo de las leyes; o, por lo menos, en la creencia de esta seguridad, que hace que un ciudadano no tema a otro. Es principalmente por la naturaleza y la proporción de las penalidades que esta libertad se establece o se destruye. Los delitos contra la religión deben ser castigados con la privación de los bienes que la religión procura; los crímenes contra las costumbres, con el desprecio; los crímenes contra la tranquilidad pública, con la prisión o el exilio; los crímenes contra la seguridad, con los tormentos. Los escritos deben ser menos castigados que las acciones; jamás deben serlo los simples pensamientos. Acusaciones no jurídicas, espías, cartas anónimas, todos estos expedientes de la tiranía, despreciables igualmente para aquellos que los usan y se sirven de ellos, deben ser proscritos en un buen gobierno monárquico. No debe ser permitido acusar más que frente a la ley, que castiga siempre, o al acusado o al calumniador. En todo otro caso, los que gobiernan deben decir, con el emperador Constancio: Nosotros no deberíamos recelar de aquel a quien le ha faltado un acusador sobre todo cuando no le faltaba un enemigo. Es una muy buena institución pública la que se encarga, en nombre del Estado, de perseguir a los criminales, y que tenga toda la utilidad de los delatores sin tener sus viles intereses, sus inconvenientes y su infamia.

La magnitud de los impuestos debe estar en proporción directa con la libertad. Así, en las democracias, pueden ser mayores que en otras partes, sin ser onerosos; porque cada ciudadano los mira como un tributo que él se paga a sí mismo, y que asegura la tranquilidad y la fuerza de cada miembro. Por otra parte, en un Estado democrático, es más difícil el empleo infiel de los dineros públicos, porque es más fácil de conocerse y de castigarse; el depositario debe rendir cuenta, por así decirlo, al primer ciudadano que se la exige.

En cualquier gobierno que sea, la especie de tributo menos onerosa es aquella que se establece sobre las mercancías, porque el ciudadano lo paga sin darse cuenta. La cantidad excesiva de tropas, en tiempos de paz, no es más que un pretexto para cargar al pueblo de impuestos, un medio de enervar al Estado, y un instrumento de servidumbre. La administración de los tributos, que hace entrar el producto entero en el fisco público, es, sin comparación, una carga menor para el pueblo y en consecuencia más ventajosa (cuando puede tener lugar) que la explotación de esos mismos tributos, que deja siempre entre las manos de algunos particulares una parte de las rentas del Estado. Todo está perdido en especial (según los términos del autor) cuando la profesión del comerciante se convierte en honorable; y esto ocurre desde que el lujo está en auge. Dejar a algunos hombres nutrirse de la sustancia pública para despojarlos a su vez, como se lo ha practicado antes en ciertos Estados, es reparar una injusticia con otra, y hacer dos males en vez de uno.

Entremos ahora, con el señor de Montesquieu, en las circunstancias particulares independientes de la naturaleza del gobierno, y que obligan a la modificación de las leyes. Las circunstancias que derivan de la naturaleza del país son de dos clases: unas tienen relación con el clima; otras, con la topografía. Nadie duda de que el clima no influye sobre la disposición habitual de los cuerpos, y, en consecuencia, sobre los caracteres; es por ello que las leyes deben conformarse a la física climática en cosas sin importancia, y, por el contrario, combatirla en los efectos viciosos: así, en los países donde el uso del vino es dañoso, una ley muy atinada es la que lo prohíbe; en los países en que el calor del clima conduce a la molicie, una muy buena ley es aquella que estimula al trabajo.

El gobierno puede corregir entonces los efectos del clima; y esto basta para poner el espíritu de las leyes a cubierto del muy injusto reproche que se le ha hecho: atribuir todo al frío y al calor. Pues, aparte de que el calor y el frío no son las únicas cosas por las cuales pueden diferenciarse los climas, sería tan absurdo negar ciertos efectos del clima como querer atribuirles todo.

La utilización de los esclavos, establecida en los países cálidos del Asia y de América, y reprobada en los climas templados de Europa, da ocasión al autor de tratar de la esclavitud civil. No teniendo los hombres más derecho sobre la libertad que sobre la vida unos de otros, se deduce que la esclavitud, hablando en general, está contra la ley natural. En efecto, el derecho de esclavitud no puede provenir ni de la guerra —ya que no podría entonces ser fundado más que sobre el rescate de la vida, y que no hay derecho sobre la vida de aquellos que no son combatientes—, ni de la venta que un hombre hace de sí mismo a otro, puesto que todo ciudadano, siendo deudor de su vida al Estado, le es, con mayor razón, deudor de su libertad, y, en consecuencia, no es dueño de venderla. Por otra parte, ¿cuál sería el precio de esta venta? No puede ser el dinero dado al vendedor, puesto que en el momento en que se convierte en esclavo, todos los bienes pertenecen al amo. Ahora bien: una venta sin precio es tan quimérica como un contrato sin condición. No ha habido jamás, quizá, más que una ley justa a favor de la esclavitud: era la ley romana, que hacía al deudor esclavo del acreedor. Incluso esta ley, para ser equitativa, debía limitar la servidumbre en cuanto a su grado y a su duración. La esclavitud, todo lo más, puede ser tolerada en los Estados despóticos, donde los hombres libres, demasiado débiles contra el gobierno, buscan convertirse, para su propio provecho, en los esclavos de aquellos que tiranizan el Estado; o bien en los climas donde el calor enerva tanto el cuerpo y debilita de tal modo el coraje, que los hombres no son llevados a una penosa labor más que por el miedo al castigo.

Junto a la esclavitud civil, puede colocarse a la esclavitud doméstica, es decir, la que tienen las mujeres en ciertos climas. Puede tener lugar en esas comarcas del Asia, donde se hallan en estado de convivir con los hombres, antes de poder hacer uso de su razón: núbiles por la ley del clima, niñas por la de la naturaleza. Esta sujeción se hizo más necesaria aun en los países donde la poligamia está establecida: uso que el señor de Montesquieu no pretende justificar en lo que tiene de contrario a la religión; pero que, en los sitios donde se la practica (aquí hablamos sólo políticamente), puede estar fundado, hasta cierto punto, o sobre la naturaleza del país o sobre la relación del número de mujeres con el número de hombres. El señor de Montesquieu habla, en esta ocasión, del repudio y del divorcio; y establece, provisto de buenas razones, que el repudio, una vez admitido, debería ser permitido a las mujeres tanto como a los hombres.

Si el clima tiene tanta influencia sobre la servidumbre doméstica y civil, no la tiene menos sobre la servidumbre política, es decir, sobre la que somete un pueblo a otro. Los pueblos del norte son más fuertes y más intrépidos que los del mediodía; en general, estos deberían ser subyugados, y aquéllos, ser conquistadores; éstos, esclavos, aquéllos, libres. Tal es lo que la historia confirma: el Asia ha sido conquistada once veces por los pueblos del norte. Europa ha padecido muchísimas revoluciones menos.

Respecto de las leyes relativas a la naturaleza del terreno, está claro que la democracia conviene más que la monarquía a los países estériles, en donde la tierra tiene necesidad de todo el ingenio de los hombres. La libertad es, por lo demás, en este caso, una especie de resarcimiento del rigor del trabajo. Son necesarias más leyes para un pueblo agricultor que para un pueblo que cría ganado; para éste, más que para un pueblo cazador; y para un pueblo que utiliza la moneda, más que para aquel que la desconoce.

En fin, se debe tener en cuenta el genio particular de la nación. La vanidad, que magnifica los objetos, es un buen resorte para el gobierno; el orgullo, que los empequeñece, es un medio peligroso. El legislador debe respetar, hasta cierto punto, los prejuicios, las pasiones, los abusos. Debe imitar a Solón, que había dado a los atenienses no las mejores leyes en sí mismas, sino las mejores que ellos pudiesen tener. El carácter alegre de esos pueblos demandaba leyes más benignas; el carácter de los lacedemonios, leyes más severas. Las leyes son un mal recurso para cambiar los modos y los usos; es por las recompensas y el ejemplo que es preciso tratar de llegar a aquello. Por lo tanto es verdad que las leyes de un pueblo, cuando no se trate de contrariar grosera y directamente sus costumbres, deben influir insensiblemente sobre ellas, ya sea para afirmarlas, ya para cambiarlas.

Después de haber profundizado de este modo en la naturaleza y el espíritu de las leyes en relación con las diferentes especies de países y pueblos, el autor vuelve a considerar a los Estados en relación unos con otros. Comparándolos entre ellos de una manera general, primero, no hubiera podido encararlos más que por la relación con el mal que ellos pueden hacerse; aquí, los examina en relación a las mutuas seguridades que pueden ofrecerse; esas seguridades están fundadas principalmente sobre el comercio. Si el espíritu de comercio produce naturalmente un espíritu de interés opuesto a la sublimidad de las virtudes morales, produce también un pueblo naturalmente justo, y aleja la ociosidad y el bandidaje. Las naciones libres, que viven bajo gobiernos moderados, deben librarse de aquéllos más que las naciones esclavas. Una nación jamás debe excluir de su comercio a otra nación, sin razones muy poderosas. Por lo demás, la libertad en este género no es una facultad absoluta acordada a los negociantes de hacer lo que ellos quieren, facultad que muchas veces les sería perjudicial; consiste en dejar actuar a los comerciantes sólo en favor del comercio. En la monarquía, la nobleza no debe dedicarse a los negocios, y menos aún, el príncipe. En fin, hay naciones a las cuales el comercio les es desfavorable: no son aquellas que no tienen necesidad de nada, sino aquellas que tienen necesidad de todo. Paradoja que el autor hace sensible con el ejemplo de Polonia, a la que le falta de todo, excepto el trigo, y que, mediante el comercio que hace de él, priva a los ciudadanos de su alimento para satisfacer el lujo de los señores. El señor de Montesquieu, al tratar de las leyes exigidas por el comercio, hace la historia de sus diferentes revoluciones; y esta parte de su libro no es ni la menos interesante ni la menos curiosa. Compara el empobrecimiento de España por el descubrimiento de América con la suerte de ese príncipe imbécil de la fábula, a punto de morir de hambre por haber pedido a los dioses que todo lo que él tocara se convirtiera en oro. Siendo el uso de la moneda una porción considerable del objeto del comercio y su instrumento principal, creyó en consecuencia que debía tratar de las operaciones de la moneda, del cambio, del pago de las deudas públicas, del préstamo a interés, de los cuales él ñja las leyes y los límites, y que en ninguna parte confunde con los excesos, tan justamente condenados, de la usura.

La población y el número de habitantes tienen una relación inmediata con el comercio; y teniendo los matrimonios por objeto la población, el señor de Montesquieu profundiza en esta importante materia. Lo que más favorece la propagación es la continencia pública: la experiencia prueba que las uniones ilícitas contribuyen poco a ella, y aun la perjudican. Se ha establecido, para los matrimonios, con justicia, el consentimiento de los padres; no obstante, deben introducirse en ese asunto ciertas restricciones, pues la ley debe, en general, favorecer los matrimonios. La ley que prohíbe el matrimonio de las madres con los hijos (independientemente de los preceptos de la religión), es una muy buena ley civil; pues, sin hablar de muchísimas otras razones, al ser los contrayentes de edad muy diferente, estas especies de matrimonios raramente pueden tener como objeto la propagación. La ley que prohíbe el matrimonio del padre con la hija está fundada sobre los mismos motivos; no obstante (en sentido civil), no es tan indispensablemente necesaria como la otra respecto de la población, puesto que la virtud de engendrar acaba mucho más tarde en los hombres: así el uso contrario ha tenido lugar entre ciertos pueblos que la luz del cristianismo no ha iluminado. Como la naturaleza misma conduce al matrimonio, es un mal gobierno el que necesite crear estímulos para ello. La libertad, la seguridad, la moderación de los impuestos, la proscripción del lujo, son los verdaderos principios y los verdaderos sostenes de la población: no obstante, es posible, con éxito, hacer leyes para estimular los matrimonios cuando, a pesar de la corrupción, todavía queden resortes en el pueblo que lo liguen a su patria. No hubo nada más hermoso que las leyes de Augusto para favorecer la propagación de la especie. Por desdicha, hizo esas leyes durante la decadencia o, más bien, durante la caída de la república; y los ciudadanos, descorazonados, no podían dejar de ver que sólo echaban esclavos al mundo. Por eso la ejecución de esas leyes fue más bien débil durante todo el tiempo de los emperadores paganos. Constantino, finalmente, las abolió al hacerse cristiano, como si el cristianismo hubiera tenido por finalidad despoblar la sociedad, aconsejando a un pequeño número la perfección del celibato.

El establecimiento de los hospitales, según el espíritu con que fue hecho, puede perjudicar a la población, o favorecerla. Puede, y debe asimismo, haber hospitales en un Estado donde la mayoría de los ciudadanos no tiene más que su trabajo como sostén, porque este trabajo puede muchas veces ser desafortunado. Pero la ayuda que brindan esos hospitales no debe ser más que transitoria, para no favorecer la mendicidad y la haraganería. Es preciso comenzar por hacer rico al pueblo y edificar enseguida hospitales para las necesidades imprevistas y urgentes. ¡Desdichados los países en los que la multitud de hospitales y de monasterios —que no son más que hospitales perpetuos— hace que todo el mundo esté cómodo, excepto los que trabajan!

El señor de Montesquieu no se ha referido hasta ahora más que a las leyes humanas. Pasa luego a aquellas de la religión que, en casi todos los Estados, constituyen un objetivo esencial del gobierno. En todas partes hace el elogio del cristianismo; muestra sus ventajas y su grandeza; busca hacerlo amar; sostiene que no es imposible, como lo ha pretendido Bayle, que una sociedad de perfectos cristianos forme un Estado vigoroso y durable. Pero también ha estimado que le era permitido examinar lo que las diferentes religiones (humanamente hablando) pueden tener de conforme o de contrario al genio y a la situación de los pueblos que las profesan. Es desde este punto de vista que es preciso leer todo lo que ha escrito sobre este asunto, y que ha sido objeto de tantas discusiones injustas. Sobre todo es sorprendente que, en un siglo que invoca a tantos a bárbaros, se considere un delito lo que él dice de la tolerancia; como si se tratara de aprobar una religión más que de tolerarla; como si, en fin, el Evangelio mismo no hubiera desechado todo otro medio de expandirla que no fuera la dulzura y la persuasión. Aquellos en quienes la superstición no ha extinguido aún todo el sentimiento de compasión y de justicia, no podrán leer, sin ser conmovidos, la amonestación a los inquisidores, ese odioso tribunal que ultraja la religión aparentando vengarla.

En fin, después de haber tratado en particular de las diferentes especies de leyes que los hombres pueden tener, no quedaba más que compararlas en conjunto, y examinarlas en su relación con las cosas sobre las que ellas estatuyen.

Los hombres son gobernados por diferentes especies de leyes: por el derecho natural, común a cada individuo; por el derecho divino, que es el de la religión; por el derecho eclesiástico, que es el de la policía de la religión; por el derecho civil, que es el de los miembros de una misma sociedad; por el derecho político, que es el del gobierno de esa sociedad; por el derecho de gentes, que es el de las sociedades, en relación unas con otras. Esos derechos tienen cada uno sus objetivos diferentes, que es menester cuidarse de confundir. No se debe reglar por uno lo que pertenece a otro, para no introducir ningún desorden ni injusticia en los principios que gobiernan a los hombres. Es necesario, en fin, que los principios que prescriben el género de las leyes, y que determinan su objeto, reinen también en la manera de componerlas. El espíritu de moderación debe, tanto como sea posible, dictar todas las disposiciones, aunque aparenten oponérsele. Tal era la famosa Ley de Solón, por la cual todos los que no tomaban parte en las sediciones eran declarados infames. Ella prevenía las sediciones, o las consideraba útiles, forzando a todos los miembros de la república a ocuparse de sus verdaderos intereses. La del ostracismo mismo era una muy buena ley, pues, por un lado, honraba al ciudadano que la causaba; y prevenía, por el otro, los efectos de la ambición. Además, se necesitaba gran cantidad de sufragios, y no se podía dictar el exilio más que cada cinco años. Con frecuencia, las leyes que parecen las mismas no tienen ni el mismo motivo ni el mismo efecto ni la misma equidad; la forma de gobierno, la oportunidad y el genio del pueblo cambian todo. En fin, el estilo de las leyes debe ser simple y grave. Pueden dispensarse de alegar razones, porque el motivo se supone que existe en el espíritu del legislador; pero cuando ellas están motivadas, deben serlo sobre principios evidentes: no deben parecerse a esa ley que, prohibiendo a los ciegos pleitear, aduce como razón que no pueden ver los ornamentos del tribunal.

El señor de Montesquieu, por ejemplo, para mostrar la aplicación de sus principios, ha elegido dos pueblos diferentes: uno, el más célebre de la tierra; y el otro, ese cuya historia nos interesa más: los romanos y los francos. No trata más que una parte de la jurisprudencia del primero: la que contempla las sucesiones. Respecto de los francos, se explaya sobre el origen y las evoluciones de sus leyes civiles, y sobre los diferentes usos, abolidos o subsistentes, que han sido su consecuencia. Se extiende principalmente sobre las leyes feudales, esa especie de gobierno desconocido de toda la antigüedad y que lo será acaso para siempre en los siglos futuros, y que ha tenido tanto de bueno y tanto de malo. Discute sobre todo esas leyes en los contactos que tienen con el establecimiento y la evolución de la monarquía francesa. Prueba, contra el señor Abate du Bos, que los francos penetraron realmente como conquistadores en las Galias; y que no es verdad, como aquel autor lo pretende, que hayan sido llamados por los pueblos para suceder en los derechos a los emperadores romanos que los oprimían. Detalle profundo, exacto y curioso, pero en el cual nos es imposible seguirlo.

Tal es el análisis general, pero muy informe y muy imperfecto, de la obra del señor de Montesquieu. Lo hemos separado del resto de su Elogio, para no interrumpir demasiado la continuidad de nuestro escrito.

Audiolibro y obra completa disponible en http://jornea.blogs.uv.es/2016/10/23/montesquieu-el-espiritu-de-las-leyes-audio-libro-audio-libro-mp3-voz-loquendo/

MONTESQUIEU - El espíritu de las leyes ( audio libro audio libro mp3 ) (voz Loquendo)

«Que el pueblo se ilustre no es cosa indiferente. Los prejuicios de los magistrados empezaron siendo prejuicios de la nación. En época de ignorancia, no se vacila aunque las resoluciones produzcan grandes males; en tiempo de luces, aun los mayores bienes se resuelven temblando. Se ven los abusos antiguos, se comprende la manera de corregirlos; pero también se ven o se presienten los abusos de la corrección. Se deja lo malo si se teme lo peor; se deja lo bueno si no se está seguro de mejorarlo.» (Montesquieu, El espíritu de las leyes. Prefacio)

"Los hombres son todos iguales en el régimen republicano; son iguales en el gobierno despótico. En el primero porque ellos lo son todo; en el segundo porque no son nada" (Montesquiéu, Libro VI, cap. II)

El enlace situado al final corresponde a una grabación mecánica (Loquendo) en mp3 de la inmortal obra de Montesquiéu, El espíritu de las leyes, en traducción de Nicolás Estévanez (1971: Bs.As., Editorial Claridad) (Duración total del audiolibro 21,2 horas), que incluye dos prólogos absolutamente extraordinarios:

  • Análisis del Espíritu de las Leyes y elogio de Montesquieu, por M. D'alembert
  • Montesquiéu, por Sainte-Beuve.

Se acompaña la audición con el texto en pdf y txt de esta grabación, asi como con otras dos también en pdf editable, ideal para hacer búsquedas por caracteres.

Entiendo que pasados más de 30 años, su difusión es libre. No obstante esta grabación, al igual que las otras de este blog, está dedicada exclusivamente a aquellas personas que padecen una minusvalía o impedimento físico que no les permite disfrutar de la obra en papel (por lo que si usted no se ajusta a este perfil no debe oír ni realizar las descargas ni compartir este enlace).

¡Ojalá disfruten y aprendan con esta obra tanto o más que yo!.

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MONTESQUIEU -  El espíritu de las leyes.

Episodio 7 – Ain Sakhiri, o “Los amantes”.

Amantes de Ain Sakhiri, figurilla fabricada alrededor de 11.000 años atrás. Escultura de piedra, encontrada cerca de Bethlehem.

(Link al programa, grabación, texto en inglés y fotografías de los objetos: http://www.bbc.co.uk/ahistoryoftheworld/objects/vNEwNR8rSzGPSwSn3yeJwA)

Episodio 7 - Ain Sakhire lovers

Cuando la última glaciación hubo llegado a su fin, alguien cogió un guijarro en un pequeño rio, no lejos de Bethlehem. Un guijarro que rodó corriente abajo, golpeado y gastado contra otras piedras, en ese proceso que los geólogos llaman poéticamente “parloteo” (“chattering”). 11.000 años atrás, una mano humana le dio forma, desportillando este hermoso y castaño guijarro redondeado, transformándole en uno de los más conmovedores objetos del British Museum. En el se muestran dos personas desnudas, literalmente absortas la una en la otra. Es la más antigua representación que tenemos de una pareja haciendo el amor.

Solemos imaginar que nosotros somos los descubridores del sexo, y que en épocas anteriores todos eran simples y mojigatos; sin embargo, esta pieza muestra que los seres humanos hemos sido emocionalmente sofisticados al menos desde el 8.000 BC, cuando esta escultura fue producida; y además, estoy seguro, éramos emocionalmente tan sofisticados como podemos serlo ahora” (Marc Quinn).

Pienso que la sexualidad era una parte muy pero muy importante, tanto del mundo simbólico como del social” (Ian Hodder).

Al finalizar la Edad de Hielo, a medida que el clima se templaba, los humanos fueron cambiando gradualmente la caza y la recolección por un modo de vida sedentario basado en la agricultura; un proceso en el que toda nuestra relación con la naturaleza se vio transformada. Desde la vida hasta el más pequeño detalle del ecosistema, tratamos de vencer a la naturaleza. En Medio Oriente, el clima templado dio lugar a una rica pradera. La gente que se había ido desplazando, cazando gacelas y recolectando semillas de lentejas y pequeños guisantes, ahora estaba ante una exuberante sabana. Surgía la oportunidad de dejar de moverse. Con la vida sedentaria, deliberadamente se recolectaron granos de los tallos, seleccionando y sembrando semillas, y dando comienzo (casi inadvertidamente) a lo que hoy llamaríamos ingeniería genética. Lentamente, el trigo y la cebada crearon todo un mundo de agricultura básica. Y con la vida estable, nuestros ancestros cambiaron sus dioses, produciendo imágenes capaces de mostrar y celebrar los elementos significativos de su universo cambiante: comida, poder, religión, sexo y amor. El fabricante de nuestros “amantes” era uno de ellos.

En el Manuscript Saloon del British Museum, la mayoría de la gente pasa de largo frente a la urna que contiene la estatua de los “amantes”. Quizás, porque vista desde lejos no parece gran cosa; es pequeña, del tamaño de un puño cerrado. Solo cuando te acercas ves que se trata de una pareja sentada, con brazos y piernas entrelazadas en un íntimo abrazo. No pueden distinguirse rasgos faciales, pero si puede verse que se trata de dos personas que están mirándose a los ojos. Es una de las expresiones de amor más emotivas que conozco, comparable a las geniales de Brancusi o Rodin. Pregunté al escultor contemporáneo Marc Quinn qué pensaba de ella:

Es increíble estar en presencia de este objeto. Para mi, lo más increíble es que cuando la mueves, viéndola desde diferentes ángulos, cambia completamente su aspecto. Desde un lado, estás ante dos figuras abrazándose. Pero desde otro, se trata de un pene; desde otro lado, una vagina; y desde otro por fin dos pechos. Es como si se quisiera mostrarse el acto del amor en toda su representación. Todos esos diferentes lados están en tu mano, tan solo girando el objeto. Esta escultura no trata de representar un instante, sino que caminando alrededor suyo, el objeto va exponiendo cosas diferentes en tiempo real, como si tuviera una cualidad cinemática. Tenerla en tus manos es conmovedor, un bello objeto sobre la relación entre las personas”

Pero, ¿qué sabemos de las personas capturadas en este amoroso abrazo? El fabricante (¿o deberíamos decir “escultor?) de los amantes, provenía de un pueblo que llamamos Natufians, que vivía en lo que hoy es Israel, Palestina, Líbano y Siria: concretamente, nuestra escultura viene de una zona al sureste de Jerusalem. En 1933, el gran arqueólogo francés Abbé Henri Breuil y el también francés y diplomático René Neuville, visitaban un pequeño museo en Bethlehem. Neuville escribió:

Al final de la visita, observé una caja de madera conteniendo varios objetos de las zonas de alrededor, de los cuales, salvo una estatuilla, ninguno tenía valor. Comprendí inmediatamente el significado que envolvía su diseño y pregunté por el origen de esos objetos. Se me informó que habían sido traídos por un beduino que volvía a Bethlehem desde el Mar Muerto.”

Intrigado por esa figura, Neuville procuró saber más acerca de ese descubrimiento y buscó al beduino del que le habían hablado. Localizó al hombre responsable del hallazgo, quien le hablo de una cueva, en el desierto de Judea, no lejos de Bethlhem. La cueva fue llamada Ain Sakhir, por lo que la escultura de los amantes que tanto había cautivado a Neuville también fue llamada “Los amantes de Ain Sakhiri”. La escultura fue encontrada junto a otros objetos que permitieron establecer claramente que se trataba de una morada y no de una tumba, por lo que nuestra escultura debió jugar algún rol doméstico en la vida cotidiana.

No sabemos exactamente qué rol pudo ser ese, pero si sabemos que la morada perteneció a gentes que vivieron en los mismos albores de la agricultura, con un nuevo estilo de vida que involucraba la recolecta y el almacenaje de comida.

Las semillas silvestres caían de las plantas, acabando esparcidas por el viento o comidas por los pájaros; pero esta gente seleccionó las que permanecían en los tallos, quitándoles la cáscara y moliendo los granos para fabricar harina, o sembrando las semillas excedentes.

De ello resultó una profunda transformación de la vida humana y una verdadera revolución en la historia. La vida sedentaria nos hizo más vulnerables a los problemas de las cosechas, a la peste, las enfermedades y sobre todo al clima. Pero mientras las cosas iban bien, la sociedad crecía. La garantía de comida abundante dio lugar a una explosión demográfica, apareciendo grandes villas habitadas por doscientas o trescientas personas (la mayor concentración humana vista hasta entonces en el mundo). Cuando la despensa está llena la presión disminuye y uno tiene tiempo para pensar. El rápido crecimiento de las comunidades sedentarias permitió el ocio necesario para elaborar nuevas formas de relación social.

Nuestra escultura bien puede responder a esta nueva forma de vivir -una manera diferente de pensarnos-. Pero, ¿qué significa para ellos el acto sexual representado así en su tiempo? El arqueólogo Ian Hodder, de la Universidad de Stanford, que ha realizado muchísimos trabajos sobre este periodo, cree ver aquí el proceso que el llama “la domesticación de la mente”:

La cultura Natufian es previa a la plena domesticación de plantas y animales, pero asi y todo estamos ante una sociedad sedentaria. Pienso que este peculiar objeto, centrado claramente en humanos y su sexualidad, forma parte de un cambio más general relacionado con la domesticación de la mente, con la domesticación de los seres humanos en la sociedad humana: estamos ante, unos seres humanos que ahora están ya más involucrados entre ellos que con los animales”.

Cuando coges este guijarro de Ain Sakhiri y le vas dando la vuelta, no sorprende tanto que se trate claramente de dos seres humanos, sino que es imposible decir si se trata de hombres o mujeres. ¿Una ambigüedad que podría haber sido intencionada? No podemos saberlo, y tampoco podemos saber cómo fue utilizada esta pequeña estatua. Algunos eruditos piensan que pudo estar conectada con la fertilidad, pero Ian Hodder tiene un muy diferente punto de vista:

Este objeto puede ser leído de muy diferentes maneras; primeramente, pensamos en una pareja sexual, y en la sexualidad misma, enlazando esta idea con la idea de una diosa madre, porque hemos asumido que los primeros agricultores estarían muy preocupados por la fertilidad de las cosechas.

Pero mi opinión es que la evidencia no apoya esa idea. Hoy tenemos nuevos descubrimientos donde no hay representación femenina alguna y que manifiestan un simbolismo mayormente fálico. Sin duda la sexualidad es muy importante en estas sociedades de agricultores, pero quizás no en términos de reproducción/fertilidad, niños/madre/crianza, sino respecto del acto sexual mismo”

A mi, personalmente, la ternura del abrazo de esta figurilla me sugiere más amor que un mero acto reproductivo. La gente deviene sedentaria y forma familias estables; tiene más comida y por tanto más niños. Quizás estemos ante el primer momento de la historia humana en que un compañero pudo pasar a ser esposo o esposa.

Todas estas ideas están presentes en nuestra escultura pero, evidentemente, se trata de mera especulación histórica. En otro nivel, no obstante, la escultura nos habla de forma directa, no como un documento del cambio social sino desde la elocuencia del artista. El escultor Marc Quinn otra vez:

Hay diferencias entre el arte y un artefacto. Un artefacto es algo hecho en un tiempo, que permanece en ese tiempo, y llega a nosotros como reliquia. Una obra de arte, en cambio, es algo de ese tiempo, pero eterno, y como eterno llega al momento presente. En este sentido, podemos decir que esta escultura está en nuestro tiempo. Esa es la gran fuerza del arte, ser una máquina del tiempo esencialmente emocional; produce un objeto que será capaz de comunicarse con gente 10.000 años después. Son objetos más allá del tiempo.”

Aunque en un sentido más cercano, todos los objetos hablan “más allá del tiempo”. A lo largo de esta serie trataremos de descubrir la historia de la gente cuyas manos hicieron ests objetos -sus miedos, sus esperanzas, a veces sus amores. Entre los amantes de Ain Sakhiri y El beso de Rodin hay 11.000 años de historia humana, pero no hay, creo, grandes diferencias en sus deseos.

En el próximo programa, nos adentraremos en un territorio menos romántico. Nos enfrentaremos a los primeros cowboys (aunque quizás sea más preciso llamarles los primeros pastores de ganado vacuno) en Egipto, y lo haremos con otra estatua, una de cuatro pequeñas vacas.

Los amantes de Ain Sakhiri, en la wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Amantes_de_Ain_Sajri

Episodio 6 - Mano de mortero con forma de pájaro.

Episodio 6 – Mano de mortero con forma de pájaro.

Mano de mortero de piedra con forma de pájaro, fabricada entre 4-8.000 bp. Encontrada en Papua Nueva Guinea.

(Link al programa, grabación, texto en inglés y fotografías de los objetos: http://www.bbc.co.uk/ahistoryoftheworld/objects/xQBDvzBRSrqVQYQ5ECaZwA

Episodio 6 bird-shaped pestle

Comer en la cafetería del British Museum siempre es una aventura internacional. No solo por los eruditos y cuidadores procedentes de todas partes del mundo, sino por la comida. Hoy, en mi día “saludable”, estoy ante el mostrador de ensaladas, entre verduras, papa, arroz, maíz y frijoles. Lo interesante de estos vegetales no es que provengan originariamente de todos los lugares del mundo, sino que ninguno de ellos existiría en su forma actual si las plantas de que proceden no hubieran sido cuidadosamente elegidas, cuidadas y modificadas a lo largo de un larguísimo proceso que empezó aproximadamente diez mil años atrás, con algunos intrépidos e ingeniosos cocineros en la Edad del Hielo.

Todos hacían estas cosas, y las familias existen como familias porque no lo hacían para ellos mismos sino para sus familias” (Madhur Jaffrey).

Necesitábamos nuevos trucos evolutivos que permitieran ocupar un entorno crecientemente hostil” (Martin Jones).

En programas anteriores vimos a nuestros ancestros desplazándose por el mundo; ahora nos centraremos en qué pasó al volverse sedentarios. El de hoy será un programa lleno de animales antiguos, poderosos dioses, clima terrible, buen sexo y mejor comida.

Alrededor de 11.000 años atrás, el mundo sufrió un violento y rápido periodo de cambio climático que conduciría al final de la última Edad de Hielo. La temperaturas subieron 7 grados en 100 años y el nivel del mar más de 100 metros. El hielo se volvió agua, y la nieve convertida en caminos de hierba provocaría profundos cambios en el modo en que los humanos vivían. A lo largo del programa cubriremos esos 7.000 años hasta que, al final de la Edad de Hielo, la gente comenzó a criar animales, cultivar plantas y comer de forma diferente.

10.000 años atrás, el sonido de la vida diaria empezaba a cambiar a lo largo del mundo. Nuevos ritmos de molienda y machaque indicaban un modo de preparar la comida que cambiaría nuestra dieta y el paisaje. Durante mucho tiempo nuestros ancestros habían utilizado el fuego para asar la carne pero a diferencia de entonces, ahora, en un sentido actual de la palabra, eran “cocineros”.

Hay una enorme cantidad de objetos en el British Museum que podríamos haber elegido para ilustrar este particular momento de la historia humana, cuando la gente (literalmente) puso raíces y cultivó las plantas con que se alimentarían a lo largo del año siguiente. Los inicios de este tipo de agricultura es un proceso que pareció ocurrir en diferentes lugares, más o menos al mismo tiempo; y recientemente hemos descubierto que uno de esos lugares fue Papúa Nueva Guinea, la gran isla al norte de Australia donde esta mano de mortero de piedra con forma de pájaro fue encontrada. Le suponemos alrededor de 8.000 años de antigüedad, pero podría haber sido utilizada exactamente igual que ahora -moliendo alimentos hasta reducirlos y hacerlos comestible. Es una gran pieza de piedra, con un pie de 35cm acabado en un bulbo del tamaño de una pelota de criquet. Puede percibirse que fue intensamente usado. Sobre el bulbo, el fuste se prolonga en un mango fácil de asir, acabado de un modo que no tiene nada que ver con la fabricación de comida: termina en un esbelto, alargado pájaro, con las alas extendidas y el cuello inclinado hacia adelante; como si fuera un pequeño Concorde.

Hoy en día, es familiar la idea de que la fabricación de comida sea fuente de unidad, tanto familiar como social; y todos sabemos cómo la memoria familiar y la emoción están impregnadas de cacerolas, sartenes y cucharas de madera desde la infancia. Asociaciones como estas parecen datar de alrededor 10 mill años atrás; desde el mismísimo origen de los utensilios de cocina -el tiempo de nuestro mortero. La chef Madhur Jaffrey, que siempre estuvo muy unida al mortero que le dio su madre al dejar la India, ahora viene a ver el nuestro:

Solo pensé que era bello, de aspecto pulido y gastado, con una pátina que revelaba haber sido usado, usado y usado, una y otra vez: signo básico de la vida y la cocina, que se aprende a reconocer viviendo en familia, como ocurre en la India."

"Cuando dejé India, hace ya mucho tiempo, mi madre me dio algunos utensilios, todos muy pesados -recuerdo: un wok, una piedra de moler y un enorme mortero. Con eso me fui, y sigo usando mi mortero hasta el día de hoy.”

Otros morteros y manos de piedra han sido encontrados en Nueva Guinea, lo que muestran que aquí hubo más de un agricultor cultivando cereal en la foresta tropical y en las praderas en los tiempos primitivos, alrededor de 10.000 años atrás. Este relativamente reciente descubrimiento ha modificado el punto de vista convencional de que la agricultura comenzó en Medio Oriente, en el llamado Fértil Creciente, desde donde se habría esparcido por el resto del mundo. Hoy sabemos que este particular aspecto de la historia de la humanidad ocurrió simultáneamente en diferentes lugares. Es un hecho probado que muchos grupos humanos devinieron agricultores al mismo tiempo, y que allí donde lo hicieron se centraron en un pequeño número de plantas, cosechándolas selectivamente a partir de las especies silvestres, plantándolas y cuidándolas. En Medio Oriente, escogieron un tipo particular de hierbas -las primitivas formas del trigo-; en China,  el arroz seco silvestre; en Africa, el sorgo -un grano que parece una pequeña hierba; y en Papúa Nueva Guinea, el feculento tubérculo llamado el taro. Para mi, lo más sorprendente de estas nuevas plantas es que en su estado natural, normalmente, no pueden comerse, o en todo caso su sabor es horrible. ¿Por qué cultivar algo que solo puede ser comido si es remojado o cocido o molido a fin de volverlo comestible? Martin Jones, profesor de Arqueología de la Universidad de Cambridge, ve en esta alquimia de la comida una parte esencial de la evolución humana.

Cuando la especie humana se expandió por el globo, tuvimos que hacernos de una ventaja competitiva sobre los otros animales, tratando de facilitarnos la comida. Así, fuimos a por la comida "difícil", como esa pequeña semilla que llamamos cereal, que es indigerible si se come cruda -e incluso puede ser tóxica-, por lo que debió ser molida y convertida en cosas como el pan o pasta. Y fuimos a por gigantescos tubérculos venenosos, como el yam o el taro, que tienen que ser absorbidos, molidos y cocinados antes de ser comidos. Y sin embargo, todo ello resultó en una ventaja competitiva respecto de otros animales, con un cerebro menor, que no podían pensar en los muchos pasos que ello involucra.”

Por tanto, se trata de un paso que implicó cerebros aptos para la cocina. No sabemos qué clase de cocineros fueron quienes usaron nuestro mortero para moler taro en Nueva Guinea, pero si sabemos por la investigación arqueológica en Medio Oriente que la cocina fue primitivamente una actividad femenina. Examinando lugares de entierro de este periodo, los científicos han descubierto que las caderas, tobillos y rodillas de las mujeres mayores estaban por lo general severamente dañadas -la molienda del grano de cereal debió haber sido hecho de rodillas, balanceándose, para triturar los granos entre dos grandes piedras. La artritis inducida por esta actividad debió ser muy dura, y sin embargo las mujeres del Oriente Medio y los nuevos cocineros de todos sitios siguieron cultivando pequeños grupos de comestibles básicos pero tan nutritivos que podían sostener grupos humanos cada vez más grandes, mayores de lo que hubiera sido posible antes. La mayoría de estos nuevos alimentos resultaban bastante sosos, pero el mortero podía también ser la clave que les volviera más interesantes. Madhur Jaffrey otra vez:

Si tomas semillas de mostaza, ya conocidas en tiempos antiguos, y la dejas tal cual, tienen un sabor; pero si las trituras son como Jekyll y Hyde; devienen picantes y amargas, por lo que cambias la naturaleza completa del sazonado triturándolas.”

Y Martin Jones cree que, con el tiempo, esta primitiva agricultura acabó cambiando toda la estructura de nuestra sociedad.

Nos fuimos especializando en un número cada vez más pequeño de alimentos (...);  por lo que la agricultura permitió a la gente interactuar en diferentes maneras, compartiendo alimentos y establecer nuevas formas de contacto.”

Los nuevos cultivos ayudaron a crear nuevas clase de comunidades. Y si el clima acompaña, pueden dar excedentes susceptibles de ser almacenados, intercambiados o simplemente consumidos en grandes fiestas. Nuestra mano de mortero, de cuerpo elegantemente fino, parece sin duda demasiado delicada como para resistir el vigoroso aporreo del taro. Asi que pensamos que tal vez haya sido utilizada en la preparación de comidas especiales; comidas donde la gente se reuniría, tal como hacemos hoy, para comerciar, bailar o celebrar momentos importantes de la vida. Compartir comida fue siempre una de las maneras más básicas de crear, mantener y promover el vínculo entre la gente.

Otra vez ante la comida de la cantina del British Museum, mucha de la cual ha realizado un largo viaje a través del mundo, estoy absorto en un hecho: cuanto más capaces somos de viajar, más y más libremente, más dependemos de comida cultivada por gente que no puede moverse, que debe pasar su vida atada a un mismo trozo de tierra. Cada día somos más conscientes de cuán vulnerables al clima son los agricultores de todo mundo, una dependencia de su predicción que llevó a los agricultores de 10.000 años atrás a identificar dioses de la comida y del clima que exigían ser constantemente aplacados y venerados para asegurar el ciclo natural y la seguridad en una buena cosecha. Hoy, en cambio, la mayoría mira al gobierno y a veteranos como Sir Bob Geldof:

Toda la psicología de la comida es más importante que cualquier otro aspecto de nuestra vida. La misma necesidad de trabajar proviene de nuestra necesidad de comer. La idea de comida es fundamental para la existencia humana, ya que no hay animal que pueda existir sin comer. A comienzos del siglo XXI, la comida está a la cabeza en el árbol de prioridades de la agenda mundial, y de su éxito dependerá el futuro de gran parte de la población mundial. Simplemente, nos encontramos ante el hecho de que en el futuro probablemente no habrá bastante comida en el mundo. Y de los muchos factores en juego, uno de los más importantes puede ser hoy el cambio climático.”

Así, un cambio de clima, como el que nos empujo a la agricultura en tiempos antiguos, parece poner hoy en peligro la supervivencia global. Al acabar la Edad de Hielo, la creciente población a que dio lugar la nueva comida no fue, por supuesto, un problema sino una ventaja competitiva. Por lo que las primeras sociedades sedentarias incrementaron rápidamente el número de sus miembros, dando lugar a comunidades estables.

En el próximo programa hablaremos de fertilidad; no de la fertilidad de la tierra sino de la gente cultivando en ella. Y podremos observar con cuidado una escultura de piedra que es la primera representación de una pareja haciendo el amor.

Bertrand Russell - Los problemas de la filosofía (audio libro audiolibro mp3 )

 Del valor de la filosofía.

“Muchos hombres, bajo la influencia de la ciencia o de los asuntos prácticos, se inclinan a dudar si la filosofía es algo mejor que inocentes mas inútiles fruslerías (…) Esta visión de la filosofía aparenta ser el resultado en parte de una concepción errónea de la vida

(…) Si no queremos fallar en nuestro intento para determinar el valor de la filosofía, deberemos primero liberar nuestras mentes de los prejuicios de los que erróneamente llamamos hombres “prácticos”. El hombre “práctico”, con el significado con que normalmente se utiliza para esta palabra, es el que sólo reconoce las necesidades materiales, el que entiende que los hombres deben tener alimento para el cuerpo, pero que descuida la necesidad del alimento para la mente. Si todos los hombres estuvieran desarrollados, si la pobreza y la enfermedad estuvieran reducidas al punto más bajo posible, aún habría mucho que hacer para producir una sociedad valiosa; e inclusive en el mundo actual los bienes para la mente son al menos tan importantes como los bienes para el cuerpo. Es exclusivamente entre los bienes para la mente en donde el valor de la filosofía será encontrado; y sólo aquellos que no sean indiferentes a estos bienes pueden ser persuadidos de que el estudio de la filosofía no es una pérdida de tiempo. 

La filosofía, como cualquier otra materia, apunta principalmente al conocimiento. El conocimiento al que apunta es el tipo de conocimiento que unifica y sistematiza al cuerpo de las ciencias, y del tipo que resulta desde un examen crítico de las bases de nuestras convicciones, prejuicios y creencias. Mas no se puede sostener que la filosofía en cualquier medida haya tenido éxito en sus intentos para dar respuestas definitivas a sus preguntas. Si usted le pregunta a un matemático, a un geólogo, a un historiador, o a cualquier otro hombre de ciencia, qué cuerpo definitivo de verdades ha sido logrado por su ciencia, su respuesta será tan larga como usted esté dispuesto a escuchar. Pero si le hace la misma pregunta a un filósofo, él deberá, si es inocente, confesarle que su estudio no ha producido resultados positivos tal como han sido alcanzados por otras ciencias. Es verdad que debe ser tomado en cuenta el hecho que, tan pronto como un conocimiento definitivo con respecto a cualquier tema se hace posible, este sujeto cesa de ser llamado filosofía y se hace una ciencia en sí. El estudio del cosmos, que ahora le pertenece a la astronomía, fue alguna vez parte de la filosofía; la obra maestra de Newton se llamó “Los principios matemáticos de la filosofía natural”. Igualmente, el estudio de la mente humana, que era parte de la filosofía, ha sido separada de la filosofía y se ha convertido en la ciencia de la psicología. De esta forma, en su mayoría, la incertidumbre filosófica es más aparente que real: aquellas preguntas que son capaces de ofrecer respuestas definitivas son consideradas ciencias, mientras que aquellas de las que, en el presente, no se tiene una respuesta definitiva permanecen en lo que llamamos filosofía.

Esto es, sin embargo, sólo una parte de la verdad con respecto a la incertidumbre de la filosofía. Hay muchas preguntas – y entre ellas las que son del más profundo interés para nuestra vida espiritual – que, tan lejos como podemos ver, deben permanecer sin solución al intelecto humano a menos que su potencial se convierta en algo totalmente distinto de lo que es ahora. ¿Tiene el universo algún plan unificador o propósito, o es tan sólo una fortuita interacción de sus átomos? ¿Es la conciencia una parte permanente del universo, dando esperanza al crecimiento indefinido de la sabiduría, o es sólo un accidente transitorio dado en un pequeño planeta en el que la vida algún día será imposible? ¿Son el bien y el mal de importancia para el universo o sólo para los hombres? Son estas preguntas  (del tipo que) las que se hace la filosofía, y sus respuestas son de tal variedad como diversidad de filósofos hay. Mas parece ser que, independientemente de si las respuestas a estas preguntas son capaces de ser descubiertas o no, las respuestas sugeridas por la filosofía no pueden ser demostradas como verdaderas. Aunque, a pesar de que la esperanza sea escasa para poder descubrir una respuesta, es parte del asunto de la filosofía continuar con el estudio de tales preguntas, para hacernos conscientes de su importancia, para examinar todas las aproximaciones a ellas, y para mantener con vida el interés especulativo en el universo, que es capaz de ser destruido por nuestro confinamiento al conocimiento cierto y definitivo.

(…) El valor de la filosofía deberá ser buscado, de hecho, mayormente en su propia incertidumbre. El hombre que no posea ni siquiera un nimio conocimiento de la filosofía transita a través de la vida encarcelado en los prejuicios derivados del sentido común, en las creencias habituales de su tiempo o de su patria, y en las convicciones que se han desarrollado en su mente sin la cooperación o consentimiento de su deliberada razón. Para tal hombre el mundo tiende a hacerse definitivo, finito, obvio; los objetos comunes no le producen dudas, y las posibilidades extrañas son rechazadas con desdén. Tan pronto cuando empezamos a filosofar, encontramos que inclusive las cosas más comunes nos llevan a los problemas de los que sólo se pueden dar respuestas incompletas. La filosofía, a pesar de no ser capaz de decirnos con certidumbre cuál es la respuesta correcta a las dudas que plantea, es capaz de sugerir muchas posibilidades que amplían nuestros pensamientos y los libera de la tiranía de lo común. Así, mientras que nuestro sentimiento de certidumbre con respecto a lo que las cosas son se ve disminuido, incrementa de forma importante nuestro conocimiento de lo que pudieran ser; remueve ese dogmatismo algo arrogante de aquellos que nunca han viaja- do a la región de la duda liberadora, y mantiene con vida nuestra capacidad de asombro por medio de mostrarnos el aspecto extraño que las cosas familiares tienen.

Aparte de su utilidad para mostrarnos posibilidades impensadas, la filosofía tiene el valor – tal vez el más importante y precisamente por la grandeza de los objetos que contempla – de liberarnos de las metas angostas y personales que resulta de esta contemplación. La vida del hombre instintivo está encerrada en el círculo de sus intereses privados: familia y amistades se pueden incluir, pero el mundo exterior no es tomado en cuenta a menos que ayude o estorbe lo que esté dentro del círculo de los deseos instintivos. En tal vida hay algo febril y confinado en comparación con la vida filosófica, que es calma y libre. El mundo privado de los intereses instintivos es muy reducido, ubicado en medio de un mundo grande y poderoso que deberá, tarde o temprano, reducir a ruinas nuestro mundo privado. A menos que podamos ampliar de tal manera nuestros intereses que incluyan la totalidad del mundo exterior, permaneceremos como en una guarnición de una fortaleza sitiada, sabiendo que el enemigo nos impide la escapatoria y que la rendición final es inevitable. En tal vida no hay paz, sino la lucha constante entre el deseo insistente y la impotencia de la voluntad. De una forma u otra, si queremos una vida maravillosa y libre, debemos escapar a esta prisión y a esta lucha.

Una forma de escapar es por medio de la contemplación filosófica. La contemplación filosófica no divide, en su forma más amplia, el universo en dos territorios hostiles – amigos y enemigos, útil e inútil, bueno y malo – sino que ve el todo imparcialmente. La contemplación filosófica, cuando no está contaminada, no apunta a la prueba de que el resto del universo es semejante al hombre. Toda adquisición de conocimiento es una ampliación del Yo, pero esta ampliación se consigue mejor cuando no es buscada directamente. Se obtiene cuando el deseo de conocimiento se opera por sí, por medio del estudio que no de- sea por adelantado, que sus objetos tengan tales y tales características, mas que se adapte el Yo a las características que encuentre en sus objetos. Esta ampliación del Yo no se obtiene cuando, tomando al Yo por lo que es, tratamos de mostrar que el mundo es tan similar a este Yo que el conocimiento de él es posible sin ninguna admisión de lo que parece extraño. El deseo por probar esto es una forma de auto-afirmación y, como toda auto- afirmación, es un obstáculo al crecimiento del Yo que desea y sabe de lo que es capaz. La auto-afirmación, en la especulación filosófica como en cualquier otra parte, ve al mundo como el medio de su propio fin; de esta manera reduce al mundo a tener menor importancia que el Yo, y el Yo así instala barreras a la grandeza de sus bienes. En la contemplación, por el contrario, empezamos del no-Yo y a través de su grandeza los límites del Yo son ampliados; a través de la infinitud del universo la mente que lo contempla alcanza a compartir algo de esta infinitud.

(…) El conocimiento es una forma de unión entre el Yo y el no- Yo; como toda unión, es perjudicada si se le quiere dominar, y por lo tanto se le perjudica por cualquier intento para forzar al universo a conformarse con lo que hay en nosotros. Existe una muy difundida tendencia filosófica hacia la visión que nos dice que el Hombre es la medida de todas las cosas, que la verdad es artificial, que el espacio y el tiempo y el mundo de los universales son propiedades de la mente, y que, si hay algo que no ha sido creado por la mente, no puede sernos cognoscible y no podemos dar cuenta de él. Este punto de vista, si nuestras discusiones previas fueron acertadas, no es verdad; pero además de su irrealidad, tiene el efecto de robar a la contemplación filosófica todo lo que de ella vale, ya que encadena la contemplación al Yo. Lo que llama por conocimiento no es la unión con el no-Yo, mas un juego de prejuicios, hábitos y deseos, interponiendo un velo impenetrable entre nosotros y el mundo más allá. El hombre que encuentre placer en tal teoría del conocimiento, es como el hombre que nunca abandona el círculo doméstico por temor a descubrir que su palabra puede ser que no sea la ley.

La verdadera contemplación filosófica, en cambio, encuentra satisfacción en cada ampliación del no-Yo, en todo lo que magnifique a los objetos contemplados y por lo tanto al sujeto que contempla. Todo, en la contemplación, que es personal o privado, todo lo que dependa de los hábitos, del interés propio, o deseo, distorsiona al objeto, y así imposibilita la unión que el intelecto busca. Así al interponer una barrera entre el sujeto y el objeto, dichas cosas personales y privadas se convierten en una prisión para el intelecto. El intelecto libre podrá ver de la forma en que Dios ve, sin un aquí y ahora, sin esperanzas ni miedos, sin las trabas de las creencias comunes y prejuicios tradicionales, con calma, sin apasionamientos, con el único y exclusivo deseo de conocimiento – el conocimiento es impersonal, es puramente contemplativo, como es posible a un hombre tener. Es así como también el libre intelecto valorará más lo abstracto y al conocimiento universal en donde los accidentes de la historia privada no tienen cabida, que el conocimiento obtenido por los sentidos, y dependientes, como tal conocimiento debe ser, sobre un punto de vista exclusivo y personal y de un cuerpo cuyos órganos sensoriales distorsionan tanto como revelan.

La mente que se ha acostumbrado a la libertad e imparcialidad de la contemplación filosófica preservará algo de la misma libertad e imparcialidad en el mundo de la acción y la emoción. Verá sus propósitos y deseos como parte de un todo, con la ausencia de la insistencia en que esos resultados deben ser vistos como fragmentos infinitesimales en un mundo en donde lo demás permanece sin afectación por cualquier acción del hombre. La imparcialidad que, en la contemplación, es el deseo de la verdad sin contaminación, es la misma cualidad de la mente que, en acción, es justicia, y en emoción es ese amor universal que puede ser dado a todos, y no sólo a aquellos que son juzgados como útiles o admirables. Así la contemplación amplía no sólo los objetos de nuestros pensamientos, sino también los objetos de nuestras acciones y afectos: nos hace ciudadanos del universo, no sólo de una ciudad amurallada en guerra con los demás. En esta ciudadanía del universo consiste la verdadera libertad del hombre, y su liberación de la esclavitud de las estrechas esperanzas y miedos.

Así, para sumar a nuestra discusión sobre el valor de la filosofía, la Filosofía debe ser estudiada, no en nombre de cualquier respuesta definitiva a sus preguntas, ya que ninguna respuesta definitiva puede, como regla, ser conocida como verdadera, sino en nombre de las preguntas en sí mismas; porque estas preguntas amplían nuestra concepción de lo que es posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que encierra a la mente y la previene de la especulación; pero más que nada porque, a través de la grandeza del universo que contempla la filosofía, la mente también participa de esa grandeza y se hace capaz de esa unión con el universo que constituye su más alto bien. “

(Russell, B. - Los problemas de la filosofía. Fragmento capítulo 15.)

 

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Los enlaces situados a continuación corresponden a una grabación mecánica (Loquendo) en mp3 de la obra de Bertrand Russel, "Los problemas de la filosofía" (1912) en traducción de Enrique Boeneker Méndez (Duración total del audiolibro 4,25 horas).

Se acompaña la audición con el texto en pdf, y otra traducción cuyo autor no conocemos, pero muy correctamente hecha y que tiene la virtud de tener las lineas numeradas.

Entiendo que su difusión es libre. No obstante esta grabación, al igual que las otras de este blog, está dedicada exclusivamente a aquellas personas que padecen una minusvalía o impedimento físico que no les permite disfrutar de la obra en papel (por lo que si usted no se ajusta a este perfil no debe oír ni realizar las descargas ni compartir este enlace).

¡Ojalá disfruten y aprendan con esta obra tanto o más que yo!.

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Una petición.

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BERTRAND RUSSELL - LOS PROBLEMAS DE LA FILOSOFIA (1912)

Savia.

Un texto de Adriano Prandi.
A nosotros, los que en estas regiones nacimos y de estas tierras brotamos, nos desaparecieron una y mil veces. Nos exiliaron de nuestras parcelas, asfixiándonos en los socavones y humillándonos en las haciendas. Nos desterraron de la historia, negando nuestras raíces y glorificando a nuestros verdugos. Nos arrancaron nuestros derechos, a fuego de hogueras, a punta de sables, a tintazos de leyes y a fuerza de balas.
Pero como ni con un millar de azotes, ni un huracán de pestes, aprendimos a agachar la cabeza y a resignarnos al dominio y al olvido, por último, directamente nos borraron del mapa. Nos desaparecieron.
Volvemos como el viento para que quede claro que somos muchos, muchísimos más de treinta mil.
Somos los ecos de las voces desgarradas en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. Somos los cuerpos arrojados sin piedad a uno y otro margen del Río de la Plata. Somos los estampidos de los fusiles que acribillaron a las familias mineras de Catavi y Siglo XX. Somos los escombros de la tierra arrasada en el Petén y en Morelos. Somos las generaciones arrebatadas por la guerra sucia en Honduras, El Salvador y Nicaragua. Somos los millones de desplazados por la violencia en Colombia y en México.
Somos, les podemos asegurar, muchos más de treinta mil.
Y si nuestros sueños son como esas cenizas que fertilizan la tierra desolada por el incendio, nuestros árboles nunca caen sin dejar rebrotes. En su savia no está inscrita la venganza, el odio o la revancha. Simplemente, los deseos y la confianza de que un mundo más justo es posible. Y necesario.

La cultura y la soledad

Un texto de Adriano Prandi

Es bien sabido que a la cultura, esa maravillosa criatura humana, no le gustan las oficinas. No le sientan bien los palcos, ni los grandes escenarios, ni los actos oficiales, aunque muchos ministerios, secretarías y dependencias ostenten fervorosamente su nombre. A la cultura no le cae en gracia que la escriban con mayúsculas, aborrece la grandilocuencia. Y es imposible atraparla, encasillarla, dominarla o destruirla porque reaparece donde quiera y donde sea. Le bastan, para revivir y reinventarse, un encuentro fortuito, una ronda, un abrazo, un silencio. 

Ella, de tan inquieta y escurridiza, prefiere deambular por las periferias, sumergirse en los socavones, ocultarse bien adentro en los montes. Ella, de tan osada y preguntona, se siente viva en las calles y anquilosada en los museos. Elige la ferias a las galerías, los patios de tierra a los salones, la greda a la cristalería.

La cumbia y el ballenato nacieron en las eternas noches de la parranda costeña. La cueca, la zamba y la chacarera se nutrieron de punta a punta en los fogones andinos. El tango, que surgió en los burdeles y creció en las cantinas, se murió de aburrimiento en las academias y de olvido en los libros. Y si la más refinada literatura se escribió sin lápiz, de boca en boca, antes que los autores la atraparan en un papel, las más destacadas pinturas y murales se fueron cocinando a fuego lento en cada una de nuestras rebeliones.

Porque si hay algo que de veras no le gusta a la cultura es la soledad. Como la vida, necesita de un otro donde reflejarse, donde enriquecerse, donde compartirse. Como dios, solita, no existe.

 

La cultura y la soledad

La argentina de Macri y el fin del kirchnerismo.

Una lección de política con mayúsculas.
Asuntos:
- La caida del kirchenerismo
- Reforma vs cambio de sistema
- Articulación mafiosa de los grupos económicos
- Crisis de acumulación
- Modelo económico macrista (o la ausencia de todo modelo)
- Clase media, fascismo y lumpen
- Manipulación mediática: Clarín
- Milagros Sala: la primera presa política de la democracia 25'30''
- La suma del poder publico
- La Ley de Medios 29'38''
- Los Decretos de necesidad y urgencia: el poder por encima de la Ley. 30'00''
- El corned beef y el mundo agrario tradicional. 34'
- La revolución de la soja: Monsanto 37'40''
- El capitalismo agrario y la desposesión de la tierra
- La bicicleta financiera 45'20''
- La devaluación interna: la desposesión del salario y el empleo 50'
- Los fondos buitres: la desposesión por el endeudamiento 52'30''
- Las privatizaciones 57'40''
- La privatización de las pensiones: la desposesión del futuro.
- La ley de manifestaciones y la represión de la protesta social. 63'15''
- Los modelos explicativos: la teoría del caos y la represión. 69'
- Perón y el pueblo manso 76'45''
- Aramburu y el origen de la violencia
- El fascismo de las clases medias: la burguesía croata de Zagreb 81'30''
- Los Macri 85'20''
- El hundimiento de la izquierda: los errores y las lecciones a aprender 85'40''
- Los partidos y los MMSS 94'20''
Enlace a youtube:
https://youtu.be/GDpOXThc-KU

Entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa

O... cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
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Oscilando entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa. Un artículo de Jorge Beinstein
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Ha sido señalado hasta el hartazgo que por primera vez en un siglo el 10 de Diciembre de 2015 la derecha llegó al gobierno sin ocultar su rostro, sin fraude, sin golpe militar, a través de elecciones supuestamente limpias, se trataría de un hecho novedoso.Es necesario aclarar tres cosas:En primer lugar resulta evidente que no se trató de “elecciones limpias” sino de un proceso asimétrico, completamente distorsionado por una manipulación mediática sin precedentes en Argentina activada desde hace varios años pero que finalmente derivó en un operativo muy sofisticado y abrumador. Consumada la operación electoral la presidenta saliente fue destituida unas pocas horas antes de la transmisión del mando presidencial mediante un golpe de estado “judicial” demostración de fuerza del poder real que establecía de ese modo un precedente importante, en realidad el primer paso del nuevo régimen.

Esto nos lleva a una segunda aclaración: el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la última dictadura militar), implementó una política internacional que distanció al país del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no generó una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales, mediáticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego hábil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravilló al kirchnerismo, lo llevó por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando así hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los límites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido mediático componentes de una lumpenburguesía que aprovechó el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad económica de los años del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder mediático retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a “la negrada” enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trató entonces de una simple manipulación mediática manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los más profundo del alma del país burgués.

La tercera observación es que el fenómeno no es tan novedoso. Si bien es cierto que el proceso de manipulación electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deberíamos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina había sido moldeada por cerca de un siglo de república oligárquica (que no fue abolida durante el período de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia mítica de una época donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estables. Constituye una curiosa casualidad cargada de simbolismo pero lo cierto es que fue el presidente “cautelar-instantáneo” Federico Pinedo impuesto por la mafia judicial el encargado de entregar el bastón presidencial a Macri. Federico Pinedo: nieto de Federico Pinedo, una de la figuras más representativas de la restauración oligárquica de los años 1930, bisnieto de Federico Pinedo Rubio intendente de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX y luego diputado nacional durante un prolongado período como representante del viejo partido conservador. Seguir la trayectoria de esa familia permite observar el ascenso y consolidación del país aristocrático colonial construido desde mediados del siglo XIX. El lejano descendiente de aquella oligarquía fue el encargado de entregar los atributos del mando presidencial a Mauricio Macri, por su parte heredero de un clan familiar mafioso de raiz italo-fascista [1], instaurador de un “gobierno de gerentes”. Los avatares de un golpe de estado instantáneo establecieron un simbólico lazo histórico entre la lumpenburguesía actual y la vieja casta oligárquica.

La crisis

El contexto económico internacional viene dado por una crisis deflacionaria motorizada por el desinfle de las grandes potencias económicas. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón navegando entre el crecimiento anémico, el estancamiento y la recesión, China desacelerando su crecimiento y Brasil en recesión sobredeterminan una coyuntura marcada por el enfriamiento de la demanda global lo que deprime los precios de las materias primas y estanca o achica los mercados de productos industriales. En suma un panorama mundial negativo para un país como la Argentina principalmente exportador de materias primas y en menor escala de productos industriales de mediano-bajo nivel tecnológico.

Ante ese ciclo internacional adverso, desde el punto de vista teórico la economía Argentina para no caer en la recesión debería apoyarse cada vez más en la expansión y protección de su mercado interno, su tejido industrial, su autonomía financiera. Sin embargo el gobierno de Macri inicia su mandato haciendo todo lo contrario: achicando el mercado interno mediante la reducción drástica en términos reales de salarios y jubilaciones, aumentando el endeudamiento externo, desprotegiendo al grueso de la estructura industrial. A ello apuntan sus decisiones económicas iniciales como la megadevaluación, la eliminación o disminución de impuestos a las exportaciones, la suba de las tasas de interés, la liberalización de importaciones, y pronto la eliminación de subsidios a los servicios públicos con el consiguiente aumento de sus tarifas. Se trata de una gigantesca transferencia de ingresos hacia los grupos económicos más concentrados (grandes exportadores agrarios, empresas y especuladores financieros poseedores de fondos en dólares, etc.), de un saqueo descomunal que se irá prolongando en el tiempo al ritmo de las subas de precios, las depresiones salariales, las devaluaciones y los tarifazos. Crecerá la desocupación, la pobreza y la indigencia, la concentración de ingresos avanzará (ya está avanzando) rápidamente, el crecimiento económico nulo o negativo serán inevitables.

Según ciertos expertos estaríamos embarcados en una vorágine completamente irracional marcada por la declinación del grueso de la industria y la desintegración de la sociedad resultado de la aplicación ortodoxa de recetas neoliberales “equivocadas”. Pero el gobierno no se equivoca, actúa según la dinámica de una lumpenburguesía portadora de una racionalidad instrumental cuyo fin no es otro que el de la acumulación rápida de riquezas saqueando todo lo que se le cruza en el camino. La racionalidad de los bandidos dueños del poder no es la del desarrollo económico armonioso y general que anida en la cabeza de ciertos economistas.

Así es como hemos pasado de una versión suave de la política económica contra-cíclica (desde el punto de vista de la tendencia de la economía global) a una política pro-cíclica que se incorpora con notable ferocidad a la degeneración general (financiera, institucional, ideológica, etc.) del mundo capitalista.

El progresismo gobernó entre 2003 y 2015 restableciendo la gobernabilidad del sistema, todo anduvo bien mientras la bestia lamía sus heridas en un contexto de relativa prosperidad recomponiéndose del terremoto de los años 2001-2002, pero desde 2008 las cosas fueron cambiando: el achatamiento del crecimiento económico exacerbó su voluntad por acaparar una porción mayor de la torta, en ese sentido el 10 de diciembre de 2015 puede ser visto como el punto de inflexión, como un salto cualitativo del poder draculiano de las elites dominantes inaugurando una etapa de decadencia de la sociedad argentina. Las fuerzas entrópicas, devastadoras, lograron imponer su dinámica.

Dos escenarios

Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduración (degeneración) de las elites dominantes de Argentina convertidas en jaurías depredadoras coincidentes con el fenómeno global de financierización y decadencia. Basta con echarle una mirada al gobierno y sus respaldos donde sobreabundan personajes acusados de ser delincuentes financieros como Prat Gay, Melconian o Aranguren, o “padrinos” como Cristiano Rattazzi, Paolo Roca, Franco Macri (y su hijo-presidente) o de otros señalados como agentes de la CIA como Susana Malcorra o Patricia Bullrich[2], para percibir que la tragedia local no es más que un apéndice periférico de un capitalismo global embarcado en una loca carrera liderada por lobos de Wall Streeet, militares delirantes y políticos corruptos destruyendo países enteros, triturando instituciones, saqueando recursos naturales imponiendo un proceso de destrucción a escala planetaria.

La lumpenburguesía argentina, su articulación mafiosa en la cúpula del poder (empresario, judicial, mediático) y sus prolongaciones institucionales y abiertamente ilegales ha dejado de ser la fuerza dominante en las sombras, jaqueando, condicionando, bloqueando, imponiendo, para asumir abiertamente el gobierno. Esto puede ser atribuido a varios motivos entre otros a la inexistencia de un elenco de “políticos” con capacidad de decisión como para implementar el mega-saqueo en curso, entonces son los gerentes los que deben hacerse cargo de manera directa del Poder Ejecutivo, es decir “técnicos” completamente ajenos al embrollo electoral.

El nuevo esquema resulta sumamente eficaz a la hora de adoptar medidas contundentes contra la mayoría de la población pero aparece muy poco útil para amortiguar el inevitable descontento popular (incluido el de una porción significativa de incautos votantes de Macri). Las camarillas sindicales podrán durante un corto período generar inacción, algunos políticos provinciales empujarán en el mismos sentido, los medios masivos de comunicación buscarán distraer, confundir, justificar (ya lo están haciendo) intensificando la campaña de idiotización pero todo eso es insuficiente frente a la magnitud del desastre en curso.

Por otra parte el carácter lumpen, inestable del régimen macrista afectado por previsibles disputas internas, golpes financieros, turbulencias exógenas de todo tipo propias de un sistema global a la deriva y además (principalmente) presionado por una base social cuyo descontento irá ascendiendo como una avalancha gigantesca, va dejando al descubierto la única alternativa posible de gobernabilidad mafiosa.

Se trata de la formación de un sistema dictatorial con rostro civil y de configuración variable. Tiene claros antecedentes internacionales recientes, viene guiado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y se apoya en la llamada doctrina de la Guerra de Cuarta Generación cuyo objetivo central es la transformación de la sociedad objeto de ataque en una masa amorfa, degradada, acosada por erupciones “desprolijas” de violencia caótica y en consecuencia impotente ante el saqueo. Irak, Libia, Siria aparecen como experiencias de manual extremas y lejanas, por el contrario México o Guatemala son paradigmas latinoamericanos a tener en cuenta aunque la especificidad argentina aportará seguramente rasgos originales. Tenemos que pensar en una combinación pragmática de distintas dosis de represión directa “clásica”, judicialización de opositores sindicales, políticos, etc., bombardeo mediático (diversionista y/o demonizador), represión clandestina, incentivos a la rivalidades intrapopulares (cuanto más sanguinarias mejor), irrupción de bandas que aterrorizan a la población (como las “maras” en América Central o los batallones de narcos de México), fraudes electorales, etc. De ese modo Argentina entraría de lleno en el siglo XXI signado por el ascenso del capitalismo tanático.

Sin embargo esa estrategia no se puede instalar plenamente de un día para otro, requiere tiempo y una cierta pasividad inicial de las bases populares, además encontraría serias dificultades ante una sociedad compleja como la Argentina, con un amplio abanico de clases bajas y medias portadoras de culturas, capacidad de organización, de historias que desde la mirada superficial de los gerentes financieros y de los expertos en control social no aparecen como amenazas visibles (o aparecen como resistencias o nostalgias impotentes) pero que constituyen latencias, bombas de tiempo de enorme poder que pueden estallar en cualquier momento. Este desafío desde abajo converge con el temor de los de arriba a puebladas inmanejables conformando grandes interrogantes gelatinosos que generalizan la incertidumbre en las elites, deterioran su psicología.

La no viabilidad de ese escenario siniestro, su posible empantanamiento, dejaría abierto el espacio para el desarrollo de un segundo escenario: el de una crisis de gobernabilidad mucho más devastadora que la de 2001. En ese caso la fantasía elitista de la recomposición dictatorial-mafiosa del poder político no habría sido otra cosa que una ilusión burguesa acompañando al fin de la gobernabilidad, al comienzo de un período de alta turbulencia, de desintegración social de duración impredecible. El progresismo tan despreciado por las elites y sus preservativos de clase media habría sido un paraíso capitalista destruido por sus principales beneficiarios.

Como vemos el infierno mafioso no es inevitable aunque no deberíamos subestimar la capacidad operativa de sus ejecutores locales y su mega padrino imperial, los Estados Unidos están lanzados a la reconquista de su patio trasero latinoamericano.

¿Hacia dónde va esta historia?: la resistencia popular tiene la respuesta.

Notas:

[1] Horacio Verbitsky, "A las Malvinas en subte. El rol de la P-2, los Macri, FIAT y TECHINT en la guerra de 1982",http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190366-2012-03-25.html

[2] ARGENTINA: la nueva ministra de Exteriores pertenece a la CIA, según Diosdado Cabello. - El presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Diosdado Cabello, declaró que la canciller argentina, Susana Malcorra, pertenece a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés). “Estuvo aquí, la recibí yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al señor (Mauricio) Macri”, presidente electo de Argentina, subrayó Cabello en su programa semanal de los miércoles, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). - También Patricia Bullrich reporta a “la agencia” y probablemente lo hagan otros y otras, como Laura Alonso. El rumor que corre es que Macri prácticamente no conoce a Malcorra y que le fue impuesta telefónicamente por el Departamento de Estado. - Pájaro Rojo, 11/12/2015,http://pajarorojo.com.ar/?p=20433

Jorge Beinstein es economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires. 

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/174435

LA GRAN TRANSFORMACION, de Karl Polanyi ( Seminario de lectura )

Actividad presencial en VALENCIA

Inicio: 29 de septiembre de 2016.

 

HORARIOS:

DURACION: 1 año aproximadamente..

OBJETIVOS:

Realizar una lectura y discusión colectiva en voz alta de la obra de Karl Polanyi LA GRAN TRANSFORMACION. Escrita en 1944, analiza los orígenes del liberalismo económico y su consolidación en la sociedad de mercado, sus disfunciones y trampas, sus catastróficas consecuencias, las respuestas históricas dadas desde el socialismo y el fascismo, y arroja luz como ninguna sobre los desafíos a los que ahora nos aboca el neoliberalismo ante formas inéditas de autoritarismo identitario. En suma, una oportunidad para reflexionar sobre los límites y posibilidades de nuestro presente

Se trata de una propuesta modesta, sin afán erudito, destinada exclusivamente a quienes deseen ampliar su horizonte como ciudadan@s.

Siguiendo el hilo conductor del texto, procuraremos recuperar el relato largo y la reflexión fundamentada (frente al eslogan y el marketing), construyendo un conocimiento compartido (entre iguales) sobre lo humano y las condiciones de posibilidad de la libertad, la ciudadanía y la convivencia.

Episodio 5 - Punta de lanza de Clovis.

Episodio 5 – Punta de lanza de Clovis.

Punta de lanza de Clovis (fabricada aproximadamente 13.000 años atrás). Punta de lanza, de piedra, encontrada en Arizona.

(Link al programa, grabación, texto en inglés y fotografías de los objetos: http://www.bbc.co.uk/programmes/b00pwn7t)

Episodio 5 - clovis spear point

Imagínelo. Ud. se halla en medio de un paisaje verde, tachonado de árboles y matorrales. Forma parte de un equipo de cazadores, que acecha silenciosamente una manada de mamuts. Uno de ellos, espera, será la cena. En sus manos, una ligera jabalina acabada en afilada y puntiaguda piedra. Se acerca a un mamut, arroja la jabalina y falla. El mamut rompe la lanza bajo las patas. Ud coge otra, y avanza, pero deja tras de si -sobre la tierra- algo que con el paso del tiempo devendrá para nosotros un mensaje: miles de años después de que el mamut pisara su lanza, otros seres humanos encontrarán esa punta de lanza y sabrán que sus ancestros estuvieron allí mucho antes de lo que nadie hasta entonces había imaginado.

 "Se ve tan pequeña, tan solo dos o tres pulgadas de longitud" (Michael Palin)

"Estas eran gente en movimiento, exploradores, y puedo sentir algo de empatía, puedo sentir que debieron haber sentido al entrar en una tierra sobre la que nadie había oído hablar, en la que nadie había estado antes que ellos" (Profesor Gary Haynes)

Estamos en 13.000bp, en América. Cosas tiradas o perdidas pueden decirnos mucho más sobre le pasado que cualquier otro objeto cuidadosamente preservado para la posteridad. Son objetos rotos, que cuentan historias conmovedoras. Esos objetos mundanos, descartados cada día como basura, pueden definir mucho mejor las características del genero humano que las grandes obras de arte. Y esta modesta pero esencial pieza arqueológica puede ponernos ante una de las más importantes narraciones de la historia de la humanidad. Concretamente en este programa, nos mostrará cómo los humanos modernos, los fabricantes y artistas que hemos estado siguiendo a lo largo de la semana, consiguieron apoderarse del mundo entero. Cómo, tras poblar Africa, Asia, Australia y Europa, consiguieron llegar finalmente a América.

En la galería "Norteamérica" del British Museum, entre magníficos tocados de plumas y totems, tenemos un muy interesante trozo de basura. Es la parte final de un arma mortal; solo la punta, pues el asta desapareció hace largo tiempo. Esta punta de lanza está construida en duro pedernal. Su tamaño es como el de un teléfono pequeño y delgado, en forma de una larga hoja. Su punta todavía está intacta y afilada; la superficie de ambas caras, bellamente ondulada. Y vista de cerca muestra marcas de fabricación en forma de escamas cuidadosamente desconchadas. Es un objeto de tacto adorable, aunque muy bien adaptado a su propósito letal. Un objeto bello y mortal.

Esta punta de flecha plantea muchos problemas, pero el más sorprendente es que fuera encontrada en América. Durante la mayoría de nuestra historia, los seres humanos estuvimos anclados en Africa, Asia y Europa. Por lo que la primera pregunta que surge es¿ cómo llegó a América la gente que hizo esta punta? ¿quiénes eran?.

Aclaremos que nuestra punta de lanza en absoluto es un objeto singular, único; por el contrario es solo uno entre los miles encontrados a través de Norteamérica, Alaska y Méjico. Se las conoce como "puntas de Clovis", tras que en 1936, en una pequeña ciudad del estado norteamericano de Nuevo Méjico, fuera descubierta al lado de huesos de animales muertos. Los fabricantes de estas puntas de piedra, la gente que cazaba con ellas, recibieron el nombre de "gente de Clovis".

El descubrimiento de Clovis representó un salto adelante en nuestra comprensión de la historia de América. Estas puntas de lanza son la evidencia de sus primeros seres humanos. Idénticas puntas fueron encontradas desde Alaska a Méjico y de California a Florida mostrando que esas gentes fueron estableciéndose en pequeñas comunidades, a medida que la Edad de Hielo tocaba a su fin, aproximadamente 13.000 años atrás.

¿Realmente fueron las gentes de Clovis los primeros americanos? El mayor experto en esté periodo es el profesor Gary Haynes:

"Hay algunos hallazgos que probarían que hubo gente en Norteamérica antes de que estas punta de Clovis fueran fabricadas (13.000 años atrás), pero la mayoría son discutibles. Clovis parece ser la primera población. Excave donde se excave, los niveles del fondo del yacimiento arqueológico acaban en los 13.000 años, y si hay artefactos, serán de Clovis o relacionados con Clovis. Por lo que parece que ahí está el foco de las primeras migraciones que acabaron ocupando todo el continente, deviniendo los ancestros del moderno americano nativo. Clovis colonizó primeramente el norte de Norteamérica, y desde allí el resto del continente. Y los estudios genéticos prueban concluyentemente que los americanos nativos proceden del noreste de Asia."

Arqueología, ADN y el grueso de la academia, dicen que efectivamente los americanos llegaron a América desde el noreste de Asia hace menos de 15.000 años. Pero reescribir la historia de esta manera nos lleva al choque con creencias profundamente arraigadas. La historiadora Gabrielle Tayac, india Piscataway, que trabaja para el Museo Nacional de Indios Americanos Smithsonian, estudia cómo los americanos nativos reaccionan contra esa nueva narrativa de la ciencia:

 "Es un ataque contra sus creencias constituyentes... Respecto de su relato de la creación, hay gente que cree firmemente que emergieron de la tierra, o que cayeron del cielo, o que se desarrollaron sobre la espalda de un escarabajo de agua, dependiendo de su origen ... La religión americana nativa fue reprimida durante mucho tiempo, y la gente se ha vuelto muy protectora de ella. Para algunos nativos, aunque no sean todos, los hallazgos científicos sobre su origen que contradicen lo que ellos creen, o su tradición oral, pueden percibirse como un intento de invalidar las tradiciones nativas."

40.000 años atrás, humanos como nosotros se esparcieron desde Africa sobre la totalidad de Asia y Europa, cruzando mares hasta Australia. Pero no habían conseguido poner pie en América, algo que necesitaría previamente de grandes cambios climáticos. La Edad de Hielo (20.000 bp) resolvió este problema: acumuló grandes masas de agua en láminas de hielo y glaciares, bajando el nivel del mar, y haciendo que el mar entre Rusia y Alaska (lo que hoy llamamos el Estrecho de Bering) se volviera un ancho y fácilmente transitable puente de tierra. Animales (mamíferos, bisontes y renos- emigraron al lado americano, y tras ellos los cazadores humanos que les perseguían. El camino hacia el sur, hacia el interior del resto de América, sería un corredor libre de hielo entre las Montañas Rocosas (del lado del Pacífico) y el vasto continente de hielo que cubría Canada al otro.

Cuando 15.000 años atrás el clima volvió a calentarse, una gran cantidad de animales, siempre seguidos de sus humanos cazadores, atravesaron ese corredor hasta alcanzar las ricas praderas de caza de lo que hoy es EEUU. Este sería el nuevo mundo americano de las puntas de Clovis. Claramente, era un entorno inmejorable para esos osados humanos que avanzaban desde el norte de Asia. Pero visto desde la perspectiva del mamut la cosa podía resultar no tan prometedora. Las ondulaciones en las caras de la punta de Clovis, que por cierto la hacen tan hermosa, producen un gran desangrado en cualquier animal que pinche. Ud no necesita hacer un disparo mortal, ni dar en un órgano vital. Basta con hacer blanco donde sea, y la víctima perderá sangre debilitándose gradualmente hasta que Ud la alcance y pueda con toda facilidad liquidarla. De hecho, para el 10.000 BC, todos los mamuts y muchos otros grandes mamíferos ya habían sido exterminados. Cuánto de esta extinción es responsabilidad de la gente de Clovis es cuestión de debate, aunque Gary Haynes piensa que si:

"Pienso que hay una conexión directa entre la aparición de gente y la desaparición de algunos de los grandes mamíferos -si no de todos- en Norteamérica. Es más, podemos trazar esa conexión a través del mundo. Donde nunca había habido población humana antes, de forma casi invariable,  cuando llega el homo sapiens sapiens los grandes mamíferos desaparecen -o merman en gran proporción. En Norteamérica, esto afectó a dos tercios o tres cuartas partes de ellos."

Para el 12.000 bp la gente de Clovis y sus descendientes no solo se habían esparcido por el norte de América, sino que habían alcanzado los puntos más australes de Sudamérica. No mucho antes de esto, el calentamiento del clima y el deshielo habían hecho subir el nivel del mar, inundando el puente de tierra con Asia. Ya no había marcha atrás. Por lo que durante los siguientes 9.000 años, de hecho hasta el contacto con los europeos en el siglo XVI, las civilizaciones de América debieron desenvolverse por si mismas. Así, hace 12.000 años alcanzamos un hito en la historia humana: con la excepción de las islas del Pacífico, los seres humanos habíamos colonizado ya la totalidad de la tierra habitable. Pareciera que estamos diseñados para permanecer en movimiento, para desear siempre más, para buscar qué es lo que hay tras la siguiente colina. El periodista y viajero Michael Palin ha pisado buena parte del globo ¿Qué cree él que nos impulsa a ello?

"En lo que a mi respecta, siempre fui inquieto y, desde muy pequeño, estuve interesado  en dónde estaba, en qué había más allá del horizonte, en que había al volver la siguiente esquina. Cuanto más estudias la historia del  homo sapiens, te das cuenta de que todo en él es movimiento, desde la primera vez que decidió dejar Africa. La inquietud parece ser un factor muy importante en el modo en el que los humanos ocupamos el planeta. Pareciera que no conseguimos nunca sentirnos establecidos, satisfechos, aunque pensemos que si. Por el contrario, seguimos buscando dónde hay algo mejor, un lugar más cálido o más placentero. Quizás sea ese un elemento, un elemento espiritual, de esperanza, de expectativas en todos nosotros. Es como si, estando donde estemos, siempre vayamos en busca de lo maravilloso. Es la eterna búsqueda del paraiso, la búsqueda de la tierra perfecta. Tal vez sea eso lo que está detrás de todo ello, todo el tiempo".

La esperanza, como definición de lo humano. ¿No sería una manera alentadora de terminar esta primera semana de nuestra historia del mundo? Lo que para mi ha sido más destacable en este largo viaje de dos millones de años, es el constante esfuerzo humano por hacer las cosas mejor, por hacer herramientas que eran no solo más eficientes sino también más hermosas, por explorar no los entornos naturales y las ideas, por esforzarse siempre en la dirección de lo desconocido. Los objetos vistos han trazado un camino desde herramientas simples de supervivencia -no tan diferentes a las que cualquier otro animal podría usar-, hasta la genialidad del arte y los orígenes de la religión.

La próxima semana veremos cómo, alrededor de 10.000 años atrás, fuimos capaces de empezar a transformar la naturaleza, dando origen a la domesticación. Un proceso en el que no solo cambiamos el paisaje, sino que también cambiamos las plantas, los animales -y sobre todo- a nosotros mismos. Y me centraré en dos de nuestros pasatiempos favoritos: la comida y el sexo.

COMO EL NEOLIBERALISMO HA DESMANTELADO LA DEMOCRACIA

COMO EL NEOLIBERALISMO HA DESMANTELADO LA DEMOCRACIA

[Artículo original de Christian Salmon en Mediapart del 11.06.2016, disponible en: https://www.mediapart.fr/journal/france/110616/comment-le-neoliberalisme-defait-la-democratie. Traducción por Marie-Françoise Rotter]

Las violencias policiales en las manifestaciones contra la reforma laboral se enmarcan dentro de un ciclo más amplio de regresión democrática que afecta a todas las libertades fundamentales. Esta regresión es la consecuencia directa de la victoria del neoliberalismo. Un neoliberalismo que no se contenta con limitar los contra-poderes sino que desactiva y hace caducar el mismísimo proyecto político de la democracia. Ésta es la explicación del fracaso democrático del mandato quinquenal de François Hollande.

“Sería necesario (escribir) una historia de las relaciones entre represión y léxico” twiteaba recientemente el filósofo Mathieu Potte-Bonneville : ‘1986, pelotones de infantería motorizada, 2016 ‘granadas antidisturbios’ ...”: 1986 : es el año de las manifestaciones contra la ley ́Devaquet, también es el año de la muerte de Malik Oussekine a manos de CRS (antidisturbios) ‘encaramados’ en motos todo terreno . 2016 : es la movilización contra la reforma laboral , marcada por violencias policiales nunca vistas hasta la fecha, que han provocado numerosos heridos, dos de los cuales de gravedad.

En esta ocasión, el léxico de la represión policial se enriqueció con nuevos términos como Flash-Ball o LBD, las armas utilizadas contra los manifestantes, pero también con palabras como ‘gaseamiento’, nasa y anglicismos como kettling, esta técnica anglosajona cuya meta es cercar, inmovilizar, partir en dos o tres trozos la manifestación, provocar trampas ratoneras para regular el flujo de la misma y ahogar a los manifestantes con lacrimógenos. El uso de los teléfonos móviles in situ han permitido documentar numerosas violencias* por parte de las fuerzas del orden, *recientemente reunidas por Mediapart en un incriminatorio conjunto de pruebas.

Los mismos Asuntos Interiores de la policía habían promovido en 2013 una página Web “anti-excesos policiales” para dar una buena imagen de las ‘fuerzas del orden’. Pero la palabra misma de ‘excesos policiales’ reduce de hecho estas violencias policiales a unos ‘patinazos’ aislados, y excluye de facto cualquier análisis sistémico de dichas brutalidades mientras las evolución del léxico represivo constituye en sí un buen indicador de los cambios que se operan en la estrategia del mantenimiento del orden.

Dicha estrategia articula la naturaleza de las armas utilizadas, el modo operatorio de las fuerzas del orden, su posicionamiento y su despliegue, pero también la lógica que preside a la contención de la muchedumbre por las fuerzas del orden, lógica que sustituye al simple mantenimiento del orden, al control y a la ocupación del espacio público y a la protección de los manifestantes, la confrontación con los mismos. Las incesantes provocaciones de la policía contra los ocupantes de la ‘place de la République’ en París son signos indiscutibles de esta evolución.

Una ‘aculturación’ democrática

Esta historia del léxico represivo tendría que abarcar no sólo las técnicas de represión policiales y del mantenimiento del orden durante las manifestaciones sino también las nuevas formas de represión política.. Porque este fenómeno de represión se enmarca dentro de un ciclo de regresión democrática que afecta a todas las libertades fundamentales desde hace más de un año : estado de urgencia o de excepción, registros policiales de día como de noche, arresto domiciliario, proyecto de privación de la nacionalidad, detención preventiva, notas blancas (informes de inteligencia de la policía sin mención del origen, del servicio ni del redactor), interdicciones administrativas de manifestar, vigilancias, escuchas telefónicas, control digital, toque de queda, prohibición de reunión y/o de circulación, fichaje fuera de todo marco legal, fichas S (‘S’ por ‘atentado a la Seguridad del Estado’), control basado sobre la apariencia física, las facciones, del individuo ...( o sea según perjuicios ‘raciales’), devoluciones a las fronteras ...

El léxico se transforma en un inventario ‘à la Prévert’ . Señala prohibiciones pero también facultades que se concede, propasándose, el poder ejecutivo, usando de un derecho de excepción banalizado, prohibiciones de actos pero también prohibiciones de lenguaje como de la apología del terrorismo, y también exigencias como la de cantar la Marsellesa en las escuelas o de desplegar la bandera en las ventanas. Se va extendiendo por capas de palabras, para dibujar nuevas fronteras de lo lícito y de lo ilícito, de lo legítimo y de lo infame. Todas estas prohibiciones, se entrecruzan, formando, tal como lo decía Foucault en ‘El orden del discurso’, “una compleja malla” que se va cerrando cada vez más sobre las ‘zonas’ de crisis : la identidad, la nación y la nacionalidad, la religión y su ‘espejo’ la laicidad ...

El debate sobre la privación de la nacionalidad fue el ejemplo más elocuente. Los aplausos que saludaron, en el Congreso de Versailles, esta propuesta trans- partidista del Presidente de la República son el síntoma de una verdadera “aculturación” democrática en aquellos mismos que son los garantes de las instituciones democráticas. Pero no es el único síntoma. El arsenal legislativo de ‘leyes canallas’ adoptadas a consecuencia de los atetados terroristas de enero y de noviembre de 2015 ha permitido una regresión democrática que se aplica a todas las libertades fundamentales.

Así, con motivo de la instauración del estado de urgencia, herencia colonial si acaso, las leyes liberticidas se vuelven en contra de los ciudadanos franceses fuera de todo control judicial. E incluso traspasa esta regresión los límites del estado de urgencia, y participa de un ambiente liberticida general. El nuevo léxico de la represión alimenta una ‘novlengua’ (cf G.Orwell ‘1984’) ahora compartida por nuestra élite mediático-política más allá de las afiliaciones ideológicas ; del Frente Nacional al Partido socialista, pasando por ‘Los Republicanos’. Una novlengua con su léxico, su semántica y su sintaxis.

Un momento crucial

Es un momento crucial y por consiguiente probablemente más importante que mayo del 68 : es el parto por fórceps del neoliberalismo en Francia. El neoliberalismo considerado no como una simple política económica (la política de la oferta) sino como una lógica racional general que pretende “reformular” todas las formas de experiencias y de existencias en términos puramente económicos. Este trabajo de ‘re-escritura’, la Ley El Khomry lo efectúa en parte, es su símbolo y es su test.

Pero la justificación y la signatura de esta empresa de reformulación, no es sino una regresión democrática que afecta todas las libertades fundamentales en este país. La lista de las violaciones de los derechos fundamentales se va alargando, al amparo de la autocensura cada día más obvia de unos medios caídos en manos de unos cuantos multimillonarios. El despido político de Aude Lancelin, directora adjunta de ‘L’Obs’, nos da de ello una imagen casi caricaturesca.

La lógica de gestión neoliberal que es la de los accionistas de esta revista semanal se impone sobre cualquier otra lógica y sobre el principio mismo del debate de ideas que es el oxígeno del periodismo y de la democracia. Las sociedades de redactores de ‘Le Monde’, que pertenece al mismo trio de accionistas no se equivocó : denunciaron de una sola y misma voz esta interferencia de los accionistas en la política editorial. Las razones de gestión invocadas para justificar este despido no son la mascarilla que algunos quisieron ver, la de un evicción a todas luces política así como lo demostró Mediapart ; son la verdadera cara del absolutismo neoliberal que ignora y excluye a cualquier otra racionalidad política y hasta democrática. Volveremos sobre ello al final del artículo.

EL TRAJE NUEVO DE LA HEGEMONÍA CULTURAL

Está claro que este despido participa de esta “batalla de ideas” imperante, según los editorialistas que reciclan viejos conceptos de “hegemonía cultural” de Antonio Gramsci, según el cual la victoria de la ideas precede siempre las victorias políticas. El Estado-mayor de esta guerra cultural, Gramsci lo cualificaba de “intelectual orgánico”. Pero ¿ que pasa hoy con el intelectual orgánico? ¿ dónde se habrá metido después de 2008 y la crisis financiera? ¿Hay que buscarlo (rescatarlo) a la izquierda donde se hundió sin remedio con el muro de Berlín? ¿ o bien estará escondido a la derecha, en algún ‘think tank’ o agencia de lobbying ? ...

En el marco limitado de este artículo sólo se pueden emitir algunas hipótesis .... :

1a hipótesis : el intelectual orgánico no está donde se cree que está. De Alain Finkielkraut à Eric Zemmour, las figuras mediáticas de unos planteamientos de derechas centrados en las cuestiones de la identidad nacional, de la inmigración y de la laicidad ocupan los platós de televisión y las páginas de debates de los periódicos pero son totalmente inoperantes cuando se trata de pensar las cuestiones de la soberanía, del poder y de las nuevas formas de la gobernanza. Estos autores, califíquense de filósofos, de publicistas o de editorialistas, no son, ni mucho menos una especialidad ‘made in France’: participan de un fenómeno que creo que se puede calificar de “trumpisación de los espíritus”. Esta “trumpisación de los espíritus” no tiene nada que ver con la hegemonía cultural y ello por dos razones que se pueden declinar en conformidad con las cuatro hipótesis siguientes.

2a hipótesis : la “trumpisación de los espíritus” no es una corriente de ideas, es la expresión de un resentimiento. Expresa un hartazgo inidentificable que apunta también al extranjero como a la élite, al religioso como al ateo, al marginal como al multimillonario. En este sentido, los intelectuales ‘trumpistas’ no son ‘orgánicos’ sino ‘alérgicos’ : se limitan a alimentar la nostalgia del relato perdido, la grandeza de la Nación : blanca, cristiana, uni-cultural y monolingüe, su cultura, su imperio y sus satélites o colonias.

Es un pensamiento reactivo más que reaccionario, que a lo más sirve de aliviadero al malestar ‘identitario’ que, en efecto, preocupa las sociedades en toda Europa y en EEUU. Pensamientos alérgicos pero de ninguna manera reguladores, para conservar la metáfora orgánica que utilizaba Gramsci para pensar la hegemonía cultural.

3a hipótesis : la hegemonía cultural de una corriente de ideas no se mide sólo por su influencia o su audiencia mediática sino por su centralidad en el funcionamiento y la legitimación del sistema social. El ‘intelectual orgánico’ tal y como lo describió Gramsci se puede por lo tanto reconocer por su capacidad a transformar un corpus de ideas y de valores. Él es quien obra a favor de la construcción de una hegemonía, produciendo discursos, conceptos e instrumentos de gobernanza, diríamos hoy en día, relatos, en un nuevo ‘orden’ narrativo capaz de inspirar y de “conducir las conductas” (Foucault).

Inmediatamente después de la guerra, ‘el intelectual orgánico’ en Occidente lo representaba la corriente keynesiana que elaboró, puso en escena y difundió el gran relato ‘fordista’ del welfare state. Conocemos su intriga y sus personajes. Pero entre bastidores, otro ‘intelectual orgánico’ estaba en gestación : el intelectual orgánico neoliberal. La Sociedad del Monte-Peregrino (en inglés Mont-Pèlerin Society, MPS) fue su incubadora y su taller de escritura. Fundada en 1947 por Friedrich Hayeck, Karl Propper, Ludwig von Mises o Milton Friedman, la Sociedad del Monte-Peregrino elaboró el relato de un nuevo orden social, ‘neoliberal, que iba a imponerse poco a poco entre los círculos del poder, los medios y luego en la opinión púbica, antes de triunfar a finales de los 70 desacreditando le welfare state y proponiendo une nueva intriga y un nuevo héroe : ya no el consumidor encantado sino el “emprendedor de si mismo”.

Esta nueva visión del ‘homo oeconomicus’ iba a inspirar una nueva manera de considerar el Estado, la gobernanza, las relaciones sociales e internacionales. Este relato neoliberal iba a encontrar grandes narradores en la persona de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. “La economía es el medio, decía esta ultima en 1988, el objetivo es cambiar las almas”. En lo esencial el objetivo se ha conseguido. Los ingenieros del alma neoliberales han acabado su oficio. Está imperando un nuevo sujeto neoliberal, cuyas cualidades y cuyos valores son la flexibilidad, la agilidad, la adaptabilidad, la capacidad a cambiar de estrategia en función de las circunstancias, un nuevo yo volátil, centrado en el tiempo corto y liberado del peso de la experiencia pasada.

4a hipótesis : comprender la hegemonía supone pues partir no de las ideas y de su influencia, sino de una descripción de este sistema, de sus engranajes esenciales: Una reciente encuesta de ‘La Revue du Crieur’ hace el retrato de uno de esos practicantes y productores de ideas que fabrican los conceptos y las técnicas del neocapitalismo mundializado.

El autor de esta encuesta, el sociólogo Razmig Keucheyan, se entrevistó con uno de ellos: Emmanuel Gaillard. En 2014, la revista Vanity Fair lo ha clasificado en el decimosexto lugar entre los ‘franceses más influyentes en el mundo”, justo detrás de Xavier Huillard, PDG de Vinci. El retrato de este ‘intelectual discreto al servicio del capitalismo’ sacude las ideas preconcebidas sobre la hegemonía. Gaillard es un experto en arbitraje internacional. Su obra maestra es un árido tratado de derecho titulado ‘Aspectos filosóficos del derecho de arbitraje internacional’. ¡ Nada que ver con Sartre o Foucault !

¿ En qué se le puede calificar de ‘intelectual orgánico’? : el arbitraje internacional responde a un problema crucial del neocapitalismo : ¿cómo gestionar las inevitables fricciones o conflictos que resultan de la mundialización del capital ? ¿ cómo, en términos más generales, generar un espacio mundial liso, donde el capital pueda circular sin trabas ? Gaillard es un ‘corredor’ del capitalismo. Actuando como intermediario entre varias culturas jurídicas, él y sus semejantes, trabajan a la mundialización del capital a través del derecho.

EL CAPITAL COMO UN MURMULLO

5a y última hipótesis : la hegemonía del intelectual orgánico no esta basada en la ortodoxia ideológica, en la consistencia propia de un pensamiento o de una ideología sino, al contrario en la heterodoxia, la recuperación, el furtivismo conceptual. Saca su fuerza de una especie de ‘hacking ideológico’, para retomar una expresión de Jérôme Batout en un reciente artículo: toma como ejemplo la primacía de la economía sobre el funcionamiento social, matriz fundamental de la izquierda marxista que tiene como efecto para la derecha el legitimar cierta desconfianza acerca de la política. “Si la infraestructura económica manda la superestructura política, entonces se desprende de ello que la política es una ilusión. La política no tiene realidad propia”.

Otro ejemplo, en sus clases en el ‘Collège de France’, en 1979, Michel Foucault subrayaba el hecho que el neoliberalismo no consideraba a los consumidores sino como productores y que aspiraba a “sustituir a un homo oeconomicus ‘asociado en el intercambio’, un homo oeconomicus ‘emprendedor de si mismo’...”. Las ideas de Foucault han inspirado a muchos teóricos del neoliberalismo. Emmanuel Gaillard por su arte se inspira en Pierre Bourdieu ! “El arbitraje, dice, se ha convertido en un verdadero campo social en el sentido que le daba Bourdieu ; se caracteriza por una lucha entre actores que tienen ‘capitales’ económicos, culturales y sociales diferentes”

Este ejemplo de furtivismo ideológico es uno de los rasgos de un pensamiento hegemónico. Captar y aprovechar las ideas del campo adverso permite lograr un grado de comprensión y de consciencia superior de si mismo, al integrar y superar la crítica. Esto permite también desactivar lo que estas ideas puedan tener de subversivo, al integrarlas al bloque de ideas hegemónicas.

Como el neoliberalismo ha desmantelado la democracia

Queda la cuestión central : ¿ en qué participa la regresión democrática del triunfo del neoliberalismo? Ahí es dónde toma todo su significado el horizonte temporal escogido por Mathieu Potte-Bonneville para su historia lexical de la represión : 1986-2016. Abarca ‘grosso modo’ el ciclo de las tres décadas de la revolución neoliberal. El episodio griego del verano de 2015 puso en evidencia la ‘ferocidad’ de la lucha que emprenden los neoliberales cuando se trata de inhabilitar, de debilitar y finalmente de derribar todo lo que se opone a la gobernanza neoliberal. ¿Cómo articular el proceso de regresión democrática con el ciclo histórico a lo largo del cual se impuso el neoliberalismo? ¿Sería acaso la democracia soluble en el neoliberalismo?

El neoliberalismo no tiene nada que ver con una política del “laisser faire” (dejar hacer) que caracteriza el liberalismo con el cual se le confunde. Es una política voluntarista, que se propone construir las condiciones sociales e individuales de una nueva forma de gobernanza que ‘reconfigura’ todos los aspectos de la existencia en términos meramente económicos y financieros.

En un libro que hace actualidad y todavía no está traducido en Francia, Wendy Brown demuestra de que manera el neoliberalismo no se conforma con limitar les contra-poderes en el ejercicio de la democracia. Desactiva e invalida totalmente el mismísimo proyecto de democracia liberal como forma social e histórica autónoma.

Wendy Brown hacía ya constar este hecho en 2007 en otro ensayo (‘Les Habits neufs de la politique mondiale’, éditions Les Prairies ordinaires, 2007). “En los países donde domina la racionalidad política neoliberal”, escribía, la tendencia quiere que la “clase dirigente ya no sea constituida por hombres de leyes sino por hombres de negocio; que los jueces sean criticados y los legalismos denunciados como bloqueos, y que el gobierno haga un uso ‘estratégico’ de la ley como – posiblemente- de la transgresión de la ley”.

Su nuevo libro : ‘Undoing the Demos’ (Desmantelando el Demos) va más allá todavía. Según Wendy Brown el neoliberalismo tiene como efecto estructural, el de desenchufar todas las formas de la democracia haciéndolas bascular en un registro meramente económico. “la democracia está reducida, en las naciones euro- atlánticas, a un susurro, afirma Wendy Brown. Alan Greenspan puede declarar que les elecciones han perdido parte de su importancia porque, gracias a la mundialización, el mundo está regido por las fuerzas del mercado. Así que el significado de la democracia se limita ya a lo que nos queda de libertad personal.” E.Brown describe en sus pormenores como el neoliberalismo reformula, en conformidad con su propia racionalidad, todos los ingredientes de la democracia : la jurisprudencia , la gobernanza, la cultura política, las practicas de ciudadanía, las formas del ‘leadership’, el vocabulario y el imaginario democráticos ...

Su argumentación difiere de las habituales críticas del neoliberalismo, según las cuales el dinero y el mercado corrompen o degradan la democracia, o que nos describen como las instituciones democráticas están dominadas por la finanza. El análisis de Wendy Brown, y es lo que hace su fuerza y su originalidad, se concentra sobre la manera con la cual la razón neoliberal está subvirtiendo el carácter mismo de la razón política reformulándola en términos económicos. Las instituciones democráticas ya no pueden subsistir tras esta transmutación. La modernización neoliberal por lo tanto tan sólo podría imponerse a costa de una regresión democrática. Para ello ya no hacen falta dictadores como Pinochet en Chile !Basta con el neoliberalismo ... cuando no recurre a su forma neoconservadora para precipitar el movimiento.

El libro facilita una serie de estudios de casos que ilustran esta desconstrucción del Dèmos . Citaremos dos de ellos :
El ejemplo de Irak :
Wendy Brown demuestra como la Autoridad Provisional de la coalición, dirigida por Paul Bremer, procuró transformar Irak en un paraíso neoliberal: por un simple decreto Bremer arruinó la autosuficiencia cerealista de los iraquíes imponiendo restricciones a la reutilización de las semillas, abriendo así la vía a las importaciones de Monsanto y a sus semillas transgénicas.

El ejemplo del fallo Citizens United emitido el 21 01.2010 por la Corte Suprema de EEUU... (http://www.democracynow.org/es/2016/4/5/could_citizens_united_help_foreig n_billionaires )

Éste es otro ejemplo de esa penetración de la lógica neoliberal en el funcionamiento democrático. Con el fin de suprimir las limitaciones establecidas por la ley en materia de financiación de las campañas electorales americanas, esta decisión asimila los donativos aportados por las empresas con el ejercicio del derecho de expresión definido en la primera enmienda de la Constitución. Wendy Brown demuestra que tal extensión del derecho de expresión a la financiación de las campañas por las empresas tiene como consecuencia el poner en el mismo plano el ‘lobbying’ de las empresas y la expresión de la Soberanía Popular. De hecho, la libre expresión se ve asimilada a una forma de actividad económica y los flujos discursivos a flujos financieros. Unos y otros se pueden así considerar como detentores de la misma legitimidad y merecedores de los mismos derechos. Lo que constituye una reforma integral de Dèmos.

“Este TINA que por lo tanto ‘sigo/soy’*

Así el pretendido desbloqueo de las sociedades operado por los neoliberales en todo el mundo se hace bajo las modalidades concretas de un bloqueo drástico y brutal de los derechos fundamentales. El libro de Wendy Brown permite comprender, más allá de las coyunturas y de las tácticas locales, como el neoliberalismo reacondiciona las leyes y las formas de la democracia. Proporciona una base sólida para volver a inventar nuevas formas democráticas. También permite pensar el fracaso democrático del mandato quinquenal de François Hollande en términos distintos de los de la moral o la melancolía y comprender como un presidente “normal” se ha convertido en un presidente “de excepción”, responsable del estrechamiento histórico de los derechos y de las libertades.

La oligarquía neoliberal que gobierna el país se mostraría bien desagradecida al no sabérselo reconocer, porque este presidente, más que cualquier otro, consiguió lo imposible : disciplinar la sociedad, someter todo el campo social al cálculo económico, lograr que se acepte la idea que la soberanía popular tiene que someterse no sólo a una autoridad pública encarnada, sino además a una lógica absolutista desencarnada a la cual el mismo soberano está sometido. Por lo tanto no es sólo de “Traición” de lo que hay que acusar a François Hollande (Traidor a sus promesas, a sus alianzas, a sus electores, ...) sino además de obediencia y de lealtad a Bruselas, al Medef (organización patronal), a la OTAN y sobretodo de sumisión a la razón neoliberal, este TINA (There Is No Alternative = no hay alternativa) la cual los inspira y los gobierna a todos.

Ésta es la lección más indignante de este mandato quinquenal. Estamos dominados no ya por tiranos, sino por apoderados, una clase ‘dirigida’ sometida a otra racionalidad que la que inspira la democracia desde las ‘Luces’. TINA es su ‘cogito’ (pienso luego soy) y François Hollande su intérprete. Jugando con los verbos franceses ‘être’* (ser) y ‘suivre’* (seguir), al estilo de Jacques Derrida, su lema de campaña podría ser : “Este TINA que luego soy-sigo”*

[*una de las particularidades de la conjugación en francés de estos dos verbos es que ambos se traducen a la 1a pers. del presente del indicativo por : “je suis” (soy/sigo)]

Una escriptura delirant des de fora del refugi

Més val construir el futur que patir-lo.                                     Eduardo Galeano

Podem seguir fingint que no passa res? Podem tornar a girar el cap a la memòria com als ossos de la Guerra (in)Civil? És clar que podem, continuem fent-ho, però... fins a quan?

El filòsof Fernando Bárcena va dir que obrir-se a les qüestions que fan pensar és un exercici que comporta un cert risc, una sorpresa, una passió. L’exercici d’un determinat tipus d’escriptura és precisament això: un deliri que permet tornar a l’inici com a experiència del des-començament. És llavors quan em pregunte: ens donarà temps a tornar a l’inici ara que aquest temps nostre s’ha convertit en una fàbrica de mort disfressada de refugiats que vénen de Síria? M’agradaria respondre que sí i imaginar que el temps no és només una espècie de memòria viatgera amb un estómac i un cor mecanitzats (ja, ni tan sols, un rellotge relatiu), sinó una exposició davant de l’esdevenir, no del que ens està envaint.

Avui hem tornat a desdejunar-nos amb les maquinàries de la mort, però aquestes ja no assassinen amb rapidesa, tot i que encara continuen sent molt discretes. S’han allunyat de les màquines de “la nova ètica de la mort legal” (com les va anomenar M. Foucault), encara que són igual de letals. Ara com ara són les imatges d’alguns protagonistes (escollits) d’un conte sinistre amb un narrador políticament omniscient que no els dóna ni el dret a intervenir. Ara les màquines visuals són la transició cap a un llenguatge sota el qual el subjecte està exclòs; les cançons de bressol de pa i ceba ara tenen sabor de pinya emmordassada de xiquet mort riba mar.

Per aquesta raó hi ha el llenguatge: pura exterioritat desplegada a força de lluita, i de la lluita ve la curació. No deixem que els seus cossos mossegats es fabriquen com si foren qualsevol imatge impactant amb la qual obrir un informatiu, deixem de llegir-los com si foren la política d'una història comuna. L’autor va ser assassinat segons els crítics del segle XX, però no permetem, almenys, deixar de creure en l’ordre de l’esdeveniment. Alguns personatges d’aquesta història mantenen la veu amb la qual donar el seu testimoniatge. Ells no són escriptors, només aspiren a ser persones amb dret a dir sense narradors que s’aprofiten de les noves teories literàries o mitjans de comunicació.

Som molts els culpables, molts més que les víctimes. És cert, sembla que s’ha mort l’autor, però encara podem lluitar per les cendres de la veu.

Yasmina Galán Pons

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Yasmina Galán Pons (Gandia, 1980) es licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de València y profesora de enseñanza secundaria en Alicante. Entre sus publicaciones se encuentran la plaquette "Alas de mariposas" (Mar de letras, 2002), "En dos tiempos" (Edicions 96, 2003), "Versos de ida y vuelta" (Debes, 2004), así como artículos críticos y de investigación.

Los dilemas de la economía española - Juan Torres

"Los dilemas de la economía española"

Conferencia de JUAN TORRES (Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla) realizada el martes 10 de mayo en el Salón de Actos de CCOO en Valencia.

AUDIO COMPLETO disponible en https://www.ivoox.com/11543419

De todas las historias de la Historia

“Parece que España, que es un país feudal que no ha tenido feudalismo, y un país burgués que jamás ha hecho la revolución burguesa, se prepara a ser un país neocapitalista sin gran capitalismo. Vamos a la economía de consumo, pero de un consumo mínimo: nuestro porvenir consiste en convertirnos en el menos desarrollado de los países desarrollados. Es decir: adquiriremos nuevas miserias y nuevos defectos sin perder ninguno de los antiguos" [Jaime Gil de Biedma - Carta a Ferraté (abril de 1962)]
.
.
De todas las historias de la Historia
.
Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
.
De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.
.
Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.
.
A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.
.
Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.
.
Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.
.
Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia."
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[Jaime Gil de Biedma - Moralidades (1966)]