Episodio 6 – Mano de mortero con forma de pájaro.

Episodio 6 – Mano de mortero con forma de pájaro.

Mano de mortero de piedra con forma de pájaro, fabricada entre 4-8.000 bp. Encontrada en Papua Nueva Guinea.

(Link al programa, grabación, texto en inglés y fotografías de los objetos: http://www.bbc.co.uk/ahistoryoftheworld/objects/xQBDvzBRSrqVQYQ5ECaZwA

Episodio 6 bird-shaped pestle

Comer en la cafetería del British Museum siempre es una aventura internacional. No solo por los eruditos y cuidadores procedentes de todas partes del mundo, sino por la comida. Hoy, en mi día “saludable”, estoy ante el mostrador de ensaladas, entre verduras, papa, arroz, maíz y frijoles. Lo interesante de estos vegetales no es que provengan originariamente de todos los lugares del mundo, sino que ninguno de ellos existiría en su forma actual si las plantas de que proceden no hubieran sido cuidadosamente elegidas, cuidadas y modificadas a lo largo de un larguísimo proceso que empezó aproximadamente diez mil años atrás, con algunos intrépidos e ingeniosos cocineros en la Edad del Hielo.

Todos hacían estas cosas, y las familias existen como familias porque no lo hacían para ellos mismos sino para sus familias” (Madhur Jaffrey).

Necesitábamos nuevos trucos evolutivos que permitieran ocupar un entorno crecientemente hostil” (Martin Jones).

En programas anteriores vimos a nuestros ancestros desplazándose por el mundo; ahora nos centraremos en qué pasó al volverse sedentarios. El de hoy será un programa lleno de animales antiguos, poderosos dioses, clima terrible, buen sexo y mejor comida.

Alrededor de 11.000 años atrás, el mundo sufrió un violento y rápido periodo de cambio climático que conduciría al final de la última Edad de Hielo. La temperaturas subieron 7 grados en 100 años y el nivel del mar más de 100 metros. El hielo se volvió agua, y la nieve convertida en caminos de hierba provocaría profundos cambios en el modo en que los humanos vivían. A lo largo del programa cubriremos esos 7.000 años hasta que, al final de la Edad de Hielo, la gente comenzó a criar animales, cultivar plantas y comer de forma diferente.

10.000 años atrás, el sonido de la vida diaria empezaba a cambiar a lo largo del mundo. Nuevos ritmos de molienda y machaque indicaban un modo de preparar la comida que cambiaría nuestra dieta y el paisaje. Durante mucho tiempo nuestros ancestros habían utilizado el fuego para asar la carne pero a diferencia de entonces, ahora, en un sentido actual de la palabra, eran “cocineros”.

Hay una enorme cantidad de objetos en el British Museum que podríamos haber elegido para ilustrar este particular momento de la historia humana, cuando la gente (literalmente) puso raíces y cultivó las plantas con que se alimentarían a lo largo del año siguiente. Los inicios de este tipo de agricultura es un proceso que pareció ocurrir en diferentes lugares, más o menos al mismo tiempo; y recientemente hemos descubierto que uno de esos lugares fue Papúa Nueva Guinea, la gran isla al norte de Australia donde esta mano de mortero de piedra con forma de pájaro fue encontrada. Le suponemos alrededor de 8.000 años de antigüedad, pero podría haber sido utilizada exactamente igual que ahora -moliendo alimentos hasta reducirlos y hacerlos comestible. Es una gran pieza de piedra, con un pie de 35cm acabado en un bulbo del tamaño de una pelota de criquet. Puede percibirse que fue intensamente usado. Sobre el bulbo, el fuste se prolonga en un mango fácil de asir, acabado de un modo que no tiene nada que ver con la fabricación de comida: termina en un esbelto, alargado pájaro, con las alas extendidas y el cuello inclinado hacia adelante; como si fuera un pequeño Concorde.

Hoy en día, es familiar la idea de que la fabricación de comida sea fuente de unidad, tanto familiar como social; y todos sabemos cómo la memoria familiar y la emoción están impregnadas de cacerolas, sartenes y cucharas de madera desde la infancia. Asociaciones como estas parecen datar de alrededor 10 mill años atrás; desde el mismísimo origen de los utensilios de cocina -el tiempo de nuestro mortero. La chef Madhur Jaffrey, que siempre estuvo muy unida al mortero que le dio su madre al dejar la India, ahora viene a ver el nuestro:

Solo pensé que era bello, de aspecto pulido y gastado, con una pátina que revelaba haber sido usado, usado y usado, una y otra vez: signo básico de la vida y la cocina, que se aprende a reconocer viviendo en familia, como ocurre en la India.”

“Cuando dejé India, hace ya mucho tiempo, mi madre me dio algunos utensilios, todos muy pesados -recuerdo: un wok, una piedra de moler y un enorme mortero. Con eso me fui, y sigo usando mi mortero hasta el día de hoy.”

Otros morteros y manos de piedra han sido encontrados en Nueva Guinea, lo que muestran que aquí hubo más de un agricultor cultivando cereal en la foresta tropical y en las praderas en los tiempos primitivos, alrededor de 10.000 años atrás. Este relativamente reciente descubrimiento ha modificado el punto de vista convencional de que la agricultura comenzó en Medio Oriente, en el llamado Fértil Creciente, desde donde se habría esparcido por el resto del mundo. Hoy sabemos que este particular aspecto de la historia de la humanidad ocurrió simultáneamente en diferentes lugares. Es un hecho probado que muchos grupos humanos devinieron agricultores al mismo tiempo, y que allí donde lo hicieron se centraron en un pequeño número de plantas, cosechándolas selectivamente a partir de las especies silvestres, plantándolas y cuidándolas. En Medio Oriente, escogieron un tipo particular de hierbas -las primitivas formas del trigo-; en China,  el arroz seco silvestre; en Africa, el sorgo -un grano que parece una pequeña hierba; y en Papúa Nueva Guinea, el feculento tubérculo llamado el taro. Para mi, lo más sorprendente de estas nuevas plantas es que en su estado natural, normalmente, no pueden comerse, o en todo caso su sabor es horrible. ¿Por qué cultivar algo que solo puede ser comido si es remojado o cocido o molido a fin de volverlo comestible? Martin Jones, profesor de Arqueología de la Universidad de Cambridge, ve en esta alquimia de la comida una parte esencial de la evolución humana.

Cuando la especie humana se expandió por el globo, tuvimos que hacernos de una ventaja competitiva sobre los otros animales, tratando de facilitarnos la comida. Así, fuimos a por la comida “difícil”, como esa pequeña semilla que llamamos cereal, que es indigerible si se come cruda -e incluso puede ser tóxica-, por lo que debió ser molida y convertida en cosas como el pan o pasta. Y fuimos a por gigantescos tubérculos venenosos, como el yam o el taro, que tienen que ser absorbidos, molidos y cocinados antes de ser comidos. Y sin embargo, todo ello resultó en una ventaja competitiva respecto de otros animales, con un cerebro menor, que no podían pensar en los muchos pasos que ello involucra.”

Por tanto, se trata de un paso que implicó cerebros aptos para la cocina. No sabemos qué clase de cocineros fueron quienes usaron nuestro mortero para moler taro en Nueva Guinea, pero si sabemos por la investigación arqueológica en Medio Oriente que la cocina fue primitivamente una actividad femenina. Examinando lugares de entierro de este periodo, los científicos han descubierto que las caderas, tobillos y rodillas de las mujeres mayores estaban por lo general severamente dañadas -la molienda del grano de cereal debió haber sido hecho de rodillas, balanceándose, para triturar los granos entre dos grandes piedras. La artritis inducida por esta actividad debió ser muy dura, y sin embargo las mujeres del Oriente Medio y los nuevos cocineros de todos sitios siguieron cultivando pequeños grupos de comestibles básicos pero tan nutritivos que podían sostener grupos humanos cada vez más grandes, mayores de lo que hubiera sido posible antes. La mayoría de estos nuevos alimentos resultaban bastante sosos, pero el mortero podía también ser la clave que les volviera más interesantes. Madhur Jaffrey otra vez:

Si tomas semillas de mostaza, ya conocidas en tiempos antiguos, y la dejas tal cual, tienen un sabor; pero si las trituras son como Jekyll y Hyde; devienen picantes y amargas, por lo que cambias la naturaleza completa del sazonado triturándolas.”

Y Martin Jones cree que, con el tiempo, esta primitiva agricultura acabó cambiando toda la estructura de nuestra sociedad.

Nos fuimos especializando en un número cada vez más pequeño de alimentos (…);  por lo que la agricultura permitió a la gente interactuar en diferentes maneras, compartiendo alimentos y establecer nuevas formas de contacto.”

Los nuevos cultivos ayudaron a crear nuevas clase de comunidades. Y si el clima acompaña, pueden dar excedentes susceptibles de ser almacenados, intercambiados o simplemente consumidos en grandes fiestas. Nuestra mano de mortero, de cuerpo elegantemente fino, parece sin duda demasiado delicada como para resistir el vigoroso aporreo del taro. Asi que pensamos que tal vez haya sido utilizada en la preparación de comidas especiales; comidas donde la gente se reuniría, tal como hacemos hoy, para comerciar, bailar o celebrar momentos importantes de la vida. Compartir comida fue siempre una de las maneras más básicas de crear, mantener y promover el vínculo entre la gente.

Otra vez ante la comida de la cantina del British Museum, mucha de la cual ha realizado un largo viaje a través del mundo, estoy absorto en un hecho: cuanto más capaces somos de viajar, más y más libremente, más dependemos de comida cultivada por gente que no puede moverse, que debe pasar su vida atada a un mismo trozo de tierra. Cada día somos más conscientes de cuán vulnerables al clima son los agricultores de todo mundo, una dependencia de su predicción que llevó a los agricultores de 10.000 años atrás a identificar dioses de la comida y del clima que exigían ser constantemente aplacados y venerados para asegurar el ciclo natural y la seguridad en una buena cosecha. Hoy, en cambio, la mayoría mira al gobierno y a veteranos como Sir Bob Geldof:

Toda la psicología de la comida es más importante que cualquier otro aspecto de nuestra vida. La misma necesidad de trabajar proviene de nuestra necesidad de comer. La idea de comida es fundamental para la existencia humana, ya que no hay animal que pueda existir sin comer. A comienzos del siglo XXI, la comida está a la cabeza en el árbol de prioridades de la agenda mundial, y de su éxito dependerá el futuro de gran parte de la población mundial. Simplemente, nos encontramos ante el hecho de que en el futuro probablemente no habrá bastante comida en el mundo. Y de los muchos factores en juego, uno de los más importantes puede ser hoy el cambio climático.”

Así, un cambio de clima, como el que nos empujo a la agricultura en tiempos antiguos, parece poner hoy en peligro la supervivencia global. Al acabar la Edad de Hielo, la creciente población a que dio lugar la nueva comida no fue, por supuesto, un problema sino una ventaja competitiva. Por lo que las primeras sociedades sedentarias incrementaron rápidamente el número de sus miembros, dando lugar a comunidades estables.

En el próximo programa hablaremos de fertilidad; no de la fertilidad de la tierra sino de la gente cultivando en ella. Y podremos observar con cuidado una escultura de piedra que es la primera representación de una pareja haciendo el amor.

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