AUDIOLIBROS

Los audiolibros disponibles en este blog tienen por único fin facilitar el acceso a la lectura a obras importantes del pensamiento o la literatura (y por tanto, fuera del circuito comercial) a todas aquellas personas que por algún tipo de discapacidad (visual o motora) no puedan disfrutar de la lectura en papel (quienes no se ajusten a este requisito no deben realizar ninguna descarga). Progresivamente, se irán agregando obras a la lista.

¡Ojalá que puedan ser aprovechados por sus destinatarios y les aporten tanta felicidad, preguntas y conocimientos como a mi su lectura!

(Ruego encarecidamente que me informéis de cualquier incidencia o percance con los enlaces. Prometo solucionarlo rápidamente)

Próximas obras:

  • Anónimo – Gilgamesh (versión de Stephen Mitchell)
  • Arendt, H. – Los orígenes del totalitarismo
  • El Kybalión
  • Flavio Arriano – Enquiridión – El Manual de Epicteto
  • Hugo, Victor – Los miserables
  • Lawrence, Th. E. – Los siete pilares de la sabiduría (Edición de Victoria Ocampo, Sur, 1944)
  • Levi-Strauss. C. – La antropología ante los problemas del mundo moderno.
  • Lucrecio – De rerum natura
  • Madariaga, Salvador de – Corazón de piedra verde.
  • Marx, K. El Capital (tomo II)
  • Marx, K. El Capital (tomo III)
  • Polanyi, K. La gran transformación
  • Nietzsche – Así Habló Zaratustra
  • Sábato, E. – Antes del fin
  • Sábato, E. – El tunel
  • Sun Tzu – El Arte de la Guerra

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La razón de todo esto.

Hace ya algunos años que, a causa de los largos viajes en coche a que me obligaba el trabajo, me aficioné a los audiolibros. Gracias a ellos me reencontré con el mundo mágico de las historias contadas, un mundo maravilloso que creía perdido, alejado irremediablemente de aquella niñez cuando mi padre, cada noche, nos contaba cuentos desde su cama… hasta que el pobre (pobre papá, ¡qué voluntad y paciencia nos ponía!) se quedaba dormido.

Pero el mundo de los audiolibros, pese a haber disponibles algunas piezas maravillosas como el Quijote o Las Venas Abiertas, resultó ser un mundo pobre de necesidad. La pela es la pela, la oferta es limitadísima y para colmo mucha de la grabación disponible está realizada a partir de voz mecánica, infame procedimiento que quita todo encanto a la audición.

Busqué y rebusqué, para encontrar con sorpresa y desaliento que el género del audiolibro, salvo honrosas excepciones, se hallaba en un estado incipiente (en castellano, no asi en inglés, idioma en el que hay una oferta apabullante), reducido a unas pocas obras “populares”, generalmente fragmentarias, que, lamentablemente, no suelen ser ni mucho menos las mejores ni las más interesantes.

Y entonces me pregunté… ¿cómo hacen un ciego o un enfermo para disfrutar de una buena obra, si no pueden leer?. Muy facil: no pueden. Lo poco que hay de calidad es vergonzosamente exiguo, y reducido a literatura universal. Varios años de búsqueda obsesiva no me permitieron encontrar ni una sola obra de estudio (salvo la Biblia o el Coran), medianamente rigurosa y seria, de cualquier ámbito de las humanidades: nada de derecho, nada de política o de historia (pero si mucho de propaganda y desinformación), por no hablar de filosofía o antropología. Parecía como si alguien, por el mero hecho de estar enfermo, o incapacitado para leer, tuviera que ser (o resignarse a ser) ignorante o idiota. La conclusión parece obvia: para el “mercado” (en este caso del audiolibro) los discapacitados, no son negocio.

Fui a las bibliotecas, a ver si alli había material producido ex-profeso por las autoridades educativas, nacionales, regionales o municipales. Pero, maravilla de maravillas, si para el mercado no eran un negocio, claramente para las autoridades tampoco eran prioridad. ¿Quizás no votan? ¿o su número es tan reducido y silencioso, prácticamente invisible, que tampoco resulta rentable -políticamente- ningún esfuerzo al respecto?

Sinceramente, me pareció una barbaridad. Pensé incluso en mi mismo, egoístamente, viéndome algún día en una cama de hospital, postrado durante semanas, convaleciente, sin poder hacer otra cosa que … ¡ver la televisión!. Y decidí intentar hacer algo para cambiar esa situación.

Me propuse empezar a grabar por mi cuenta aquellos audiolibros, de momento inexistentes, que a mi me hubiera gustado encontrar y disfrutar, en la certeza de que hay muchos miles de personas como yo, con las mismas inquietudes que yo, y que no pueden acceder a su disfrute ni al conocimeinto, víctimas involuntarias de la desgracia sobrevenida y de vivir en una sociedad que todo lo ha transformado en mercancía, tanto al libro como al “lector” (aunque se trate de un oyente, en este caso).

Con ese fin, mi plan de trabajo se dividirá provisionalmente en dos apartados.

Por un lado acometeré la grabación de una colección de libros que permitan alcanzar al oyente una visión de conjunto que se corresponda con la realidad del mundo en que vivimos, a fin de poder comprender los procesos fundamentales que gobiernan la historia y el presente. Lógicamente tratará sobre temas de historia, economía, política y filosofía. No serán (espero) excesivamente técnicos o complejos, ya que la audición no permite hacer análisis profundos ni minuciosos, ni búsquedas, ni marcas, sino que fija en la memoria por sedimentación. Pero estoy seguro que la capacidad expositiva y brillantez de sus autores suplirá con creces esas limitaciones, permitiendo al oyente acceder a problemas y planteamientos de vital importancia. No obstante, dentro de mis posibilidades acompañaré la audición con textos explicativos introductorios para allanar la comprensión, y para ello agradeceré colaboraciones competentes, crítica o debate, ya que no hay esfuerzo intelectual que no se enriquezca en el diálogo.

Por otro lado, ya que no solo de conocimientos vive el hombre, grabaré algunas piezas que considero claves de la literatura universal, fatalmente olvidadas en las librerías, de lo que también se escribirán reseñas introductorias, y se agradecerán colaboraciones enriquecedoras.

Con todo ello, lejos de la burda “actualidad” (hay tanta belleza y verdad publicada en la historia de la humanidad que serían necesarias veinte vidas para agotarlas), trataré de ir confeccionando, a escala de mis modestas capacidades, un pequeño “botiquín de supervivencia” moral e intelectual que sirva para aliviar las horas de soledad y aislamiento a que se pueda ver involuntariamente condenada una persona, y le permita enriquecerse humanamente, estimulando su reflexión.

¡Ojalá que al menos una persona pueda sentir que oír una de estas grabaciones ha merecido la pena!.

 

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Una petición.

Dotar de contenido a este sitio, pacientemente, como una hormiga, ha sido y es para mi una de mis mayores satisfacciones. Y, desde luego, pocas cosas han podido causarme tanta felicidad como los mensajes recibidos de agradecimiento o felicitación. Pero no deja de ser una tarea ardua y solitaria, para la que no he obtenido hasta hoy ninguna ayuda ni colaboración.

Quiero seguir adelante grabando obras importantes para quienes no pueden leer. Pero mis fuerzas y mis recursos son limitados, y mis necesidades tan humanas como las de cualquier otro.

A quienes crean que este proyecto es en si mismo algo valioso, y quieran y puedan colaborar económicamente con él, les ruego que contribuyan en la medida de sus posibilidades a fin de que las horas de grabación sean a la larga un esfuerzo sostenible.

¡Gracias a tod@s!                              donate-button

 

27 pensamientos en “AUDIOLIBROS

  1. Magnífico trabajo el que está realizando.
    He entrado en Las mil y una noches pero únicamente he encontrado los audios del primer tomo.
    Las grabaciones me parecen excelentes.
    ¿Están grabados también los demás tomos?
    Gracias por este proyecto tan magno.

    • Gracias, Toni. Es un gusto (y muy de agradecer) encontrar feedback en estas tierras tan frías y solitarias de internet. Por lo que nos alegra mucho que te gusten las grabaciones: llevan incorporadas no solo trabajo humano indiferenciado, sino mucho cariño 🙂 .

      Lamentablemente, como no tenemos ayudas de ningún tipo, el resto de libros está a la espera de disponer del tiempo necesario. Pero lo haremos, cuenta con ello! Un afectuoso abrazo.

  2. Maravilloso proyecto, soy fan de sus lecturas, soy filosofa y me encanto encontrar textos filosóficos en audio de buena calidad, mil gracias.
    Saludos desde la ciudad de México

  3. Señor Jorge, ¿Es posible contactarse a través de mi mail para hacerle una consulta personal?
    Le agradezco su atención.

  4. Agradezco este aporte importante, un esfuerzo digno de todo el reconocimiento. Personalmente estoy haciendo el mismo ejercicio, aunque no con la distintiva fluidez del lector en estos audios.
    Un abrazo desde Colombia.

  5. Buenas tardes. Por azar descubrí este blog. Deja que te felicite, porque es verdaderamente maravilloso. Ando con los audios de Montaigne. También escuché kelsen, Ingenieros, Zweig y leeré todo el contenido de tu blog, en la medida que me vaya siendo posible. Muchísimas gracias por esta gran aportación!!!!!!. También me gustaría que me enviaras Los ensayos, libro I, si puede ser.

    Enhorabuena, de nuevo!!!!
    Abrazos

  6. Excelente iniciativa Jorge, es un agrado ver que alguien hizo lo que yo muchas veces pensé hacer e incluso llevé a cabo en pequeñas iniciativas pero que no fueron más allá.

    Hoy llegué a este sitio buscando algunos datos sobre “El Mundo de Ayer” de Stephan Zweig y descubrí asombrado que lo tenías completamente grabado en un audiolibro… ya escuché el prefacio y me parece muy bien, tu voz y tono son apropiados a la lectura, lo que también más de una vez reflexioné como debería ser la más adecuada, para cada tema.

    Me agradaría grabar algun audiolibro siguiendo tu invitación y ponerlo a disposición de quién lo necesite, como Jamilet, o como uno mismo con el pasar de los años.

    Nuevamente te felicito por la iniciativa y agradezco la oportunidad de escuchar este maravilloso libro de Zweig, uno de los predilectos de mi querido padre.

    Saludos,

    • Estimado Marcelo:

      Me ha causado gran alegría leer tu amable carta: renueva ánimos, por lo que te estoy muy agradecido!.

      Esta tarea que me he autoimpuesto es verdaderamente tan solitaria, ardua y lenta que, a veces, cuando estoy cansado, me siento un poco como un ridículo, pequeño y voluntario Sísifo, llevando una carga a la que nadie me ha obligado y sin saber muy bien adonde voy ni si avanzo o retrocedo. Por suerte, la tarea en sí es extraordinariamente gratificante, con lo que la sensación de absurdo se diluye rápidamente, quedando como mucho una bien poco molesta de frikismo.

      Leer en voz alta (el ejercicio oral de la lectura) abre la puerta a una dimensión de lo narrativo de la que nos hemos ido alejando progresivamente, especialmente en la última centuria, empujados por la radiodifusión y la imposición de la lectura privada. Esta costumbre contemporánea de la lectura privada nos salvaguardó y liberó de la censura política y religiosa, pero nos aisló socialmente, volviéndonos indefensos ante el poder político y su control de la información. Hoy, leer en voz alta (salvo a los niños pequeños), es casi obsceno. Y sin embargo, cuando consigues vencer todos los prejuicios y lo haces entre adultos, se crea un ambiente mágico de emociones compartidas que potencia la obra y el vínculo entre los oyentes. Y al igual que ocurre con la literatura narrativa, ocurre con la filosófica o histórica. Quizás por eso sea un ejercicio mal visto, incluso como una “pérdida” de tiempo: porque frente al disfrute o al estudio privado, conecta a la gente, en conocimiento y emoción. Un verdadero “peligro” en estos tiempos, sin duda. El audiolibro es una invitación a recuperar la oralidad, a medio camino entre ambas. Es una invitación a recuperar los salones de lectura y la discusión colectiva.

      Me encantará que te sumes a este proyecto, y que nos deleites con la grabación de alguna de las obras que consideres imprescindibles para llevar en esa mochila con la que nos armamos para transitar por la vida. Y me encantará ayudarte o aconsejarte sobre los aspectos técnicos (todos muy sencillos y de andar por casa) más que suficientes para conseguir una grabación de razonable calidad con mínimo esfuerzo y gastos (una hora de grabación real no lleva más que hora y media o dos de trabajo). No hace falta más que un micro medio decente y ganas, ya verás. Y lo demás, es disfrutar.

      Un abrazo y bienvenido a esta aventura! 🙂

      PD Si deseas continuar esta conversación por privado, te ruego que me escribas directamente a jornea@alumni.uv.es

  7. A propósito del centenario de Camus me propuesto conocer más a ese autor. Ya he leido “La peste” y “El extranjero”. He intentado abordar “El mito de Sísifo”,´pero es bastante más difícil. Así que poder oírlo mientras desayuno o duermo es una extraordinaria ayuda. Te agradezco este magnífico aporte, Jorge.

  8. Recientemente me han descubierto una deficiencia en mi vista y probablemente mi capacidad visual siga disminuyendo, lo que es triste ya que vengo estudiando la carrera de Derecho y necesitare la vista para poder leer, con lo mucho que a mi me gusta leer!!! gracias por este aporte amigo de bajar audio libros , te lo agradezco inmensamente.

  9. ¡Gracias amigo Ulises! Los tomos 2 y 3 de El Capital forman parte del material de mis próximas grabaciones. Y espero poder acometerlos el próximo verano.

    No obstante, te animo a que te “atrevas” a grabar tu mismo alguno de ellos (e incluso a que promuevas esa inquietud entre tus conocidos). Se por propia experiencia que al principio parece algo imposible, pero poco a poco la tarea se va haciendo cada vez más fácil y agradable. Y quién sabe si así, también poco a poco, con esa insignificancia que puede tener cada gota de agua en un océano, entre muchos no acabaremos construyendo una pequeña comunidad de “audiolibreros” que, como en Farenheit 451, desinteresadamente promueva la transmisión de las obras y conocimientos que consideramos importantes.

    Un abrazo

      • Querido Samuel:

        Lamentablemente, pese a las miles de descargas y audiciones gratuitas que ha tenido hasta ahora el primer tomo de El Capital, prácticamente no he recibido ninguna ayuda física ni donación que permitiera de momento seguir adelante con ese proyecto.

        Esto es algo que, a las personas progresistas y amantes del saber, debiera hacernos reflexionar seriamente sobre algunas cuestiones, como por ejemplo la relación entre los conceptos “acceso libre y gratuito al conocimiento” y “tiempo de trabajo humano indiferenciado socialmente necesario”.

        No es posible producir una herramienta o un conocimiento de acceso libre y universal, sin que quien lo produzca pueda proveer mínimamente a sus medios de subsistencia, de alguna manera. Hay que leer muy mal El Capital, o no haberlo leído, o ser muy malintencionado, para no ver la íntima e inextricable relación entre ambas cosas. Que un bien deba ser libre y gratuito, no quiere decir que al trabajador que lo produce no se le deba retribuir de alguna manera por el trabajo que ha dedicado a su producción, como mínimo en términos de trabajo humano indiferenciado, a fin de que pueda sobrevivir. Confundir o mezclar (deliberadamente o ingenuamente) “tiempo de trabajo” con “beneficio empresarial”, como alguno ha insinuado, es justificar la explotación y el abuso en nombre del progreso y la libertad. Un abuso perpetrado esta vez no por la clase capitalista, sino por la misma clase de los explotados a quienes se intenta beneficiar. Una paradoja perversa.

        No solo de pan vive el hombre, es verdad. Pero sin pan, no vive.

        Por tanto, hasta que vengan tiempos mejores, el escaso tiempo que me queda tras el dedicado al “trabajo necesario” lo dedico a diversas ONGs y organizaciones políticas para las que organizo y dirijo lecturas presenciales en Valencia -España- (Seminarios de Lectura) de EL CAPITAL, de K. Marx, DEL CONTRATO SOCIAL, de JJ Rousseau, TEORIA PURA DEL DERECHO, de H. Kelsen y EL MATERIALISMO CULTURAL, de M. Harris. De esta manera al menos me aseguro el aprovechamiento de mi esfuerzo, y la divulgación efectiva del conocimiento que pretendo compartir.

        Con lo que queda, y en la medida de mis fuerzas, a falta de voluntari@s que quieran colaborar en las grabaciones, o de donaciones que me permitan dedicar más tiempo a ellas -detrayéndolo del que debo dedicar a mi mera subsistencia-, las grabaciones de audiolibros deberán esperar pacientemente su turno, a ratos sueltos y con mucha buena voluntad y cariño. Como debe ser.

        Se paciente, lo conseguiremos. Pero a veces los tiempos no están en nuestras manos.

        Un afectuoso abrazo

        Jorge Negro

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