Episodio 7 – Ain Sakhiri, o “Los amantes”.

Amantes de Ain Sakhiri, figurilla fabricada alrededor de 11.000 años atrás. Escultura de piedra, encontrada cerca de Bethlehem.

(Link al programa, grabación, texto en inglés y fotografías de los objetos: http://www.bbc.co.uk/ahistoryoftheworld/objects/vNEwNR8rSzGPSwSn3yeJwA)

Episodio 7 - Ain Sakhire lovers

Cuando la última glaciación hubo llegado a su fin, alguien cogió un guijarro en un pequeño rio, no lejos de Bethlehem. Un guijarro que rodó corriente abajo, golpeado y gastado contra otras piedras, en ese proceso que los geólogos llaman poéticamente “parloteo” (“chattering”). 11.000 años atrás, una mano humana le dio forma, desportillando este hermoso y castaño guijarro redondeado, transformándole en uno de los más conmovedores objetos del British Museum. En el se muestran dos personas desnudas, literalmente absortas la una en la otra. Es la más antigua representación que tenemos de una pareja haciendo el amor.

Solemos imaginar que nosotros somos los descubridores del sexo, y que en épocas anteriores todos eran simples y mojigatos; sin embargo, esta pieza muestra que los seres humanos hemos sido emocionalmente sofisticados al menos desde el 8.000 BC, cuando esta escultura fue producida; y además, estoy seguro, éramos emocionalmente tan sofisticados como podemos serlo ahora” (Marc Quinn).

Pienso que la sexualidad era una parte muy pero muy importante, tanto del mundo simbólico como del social” (Ian Hodder).

Al finalizar la Edad de Hielo, a medida que el clima se templaba, los humanos fueron cambiando gradualmente la caza y la recolección por un modo de vida sedentario basado en la agricultura; un proceso en el que toda nuestra relación con la naturaleza se vio transformada. Desde la vida hasta el más pequeño detalle del ecosistema, tratamos de vencer a la naturaleza. En Medio Oriente, el clima templado dio lugar a una rica pradera. La gente que se había ido desplazando, cazando gacelas y recolectando semillas de lentejas y pequeños guisantes, ahora estaba ante una exuberante sabana. Surgía la oportunidad de dejar de moverse. Con la vida sedentaria, deliberadamente se recolectaron granos de los tallos, seleccionando y sembrando semillas, y dando comienzo (casi inadvertidamente) a lo que hoy llamaríamos ingeniería genética. Lentamente, el trigo y la cebada crearon todo un mundo de agricultura básica. Y con la vida estable, nuestros ancestros cambiaron sus dioses, produciendo imágenes capaces de mostrar y celebrar los elementos significativos de su universo cambiante: comida, poder, religión, sexo y amor. El fabricante de nuestros “amantes” era uno de ellos.

En el Manuscript Saloon del British Museum, la mayoría de la gente pasa de largo frente a la urna que contiene la estatua de los “amantes”. Quizás, porque vista desde lejos no parece gran cosa; es pequeña, del tamaño de un puño cerrado. Solo cuando te acercas ves que se trata de una pareja sentada, con brazos y piernas entrelazadas en un íntimo abrazo. No pueden distinguirse rasgos faciales, pero si puede verse que se trata de dos personas que están mirándose a los ojos. Es una de las expresiones de amor más emotivas que conozco, comparable a las geniales de Brancusi o Rodin. Pregunté al escultor contemporáneo Marc Quinn qué pensaba de ella:

Es increíble estar en presencia de este objeto. Para mi, lo más increíble es que cuando la mueves, viéndola desde diferentes ángulos, cambia completamente su aspecto. Desde un lado, estás ante dos figuras abrazándose. Pero desde otro, se trata de un pene; desde otro lado, una vagina; y desde otro por fin dos pechos. Es como si se quisiera mostrarse el acto del amor en toda su representación. Todos esos diferentes lados están en tu mano, tan solo girando el objeto. Esta escultura no trata de representar un instante, sino que caminando alrededor suyo, el objeto va exponiendo cosas diferentes en tiempo real, como si tuviera una cualidad cinemática. Tenerla en tus manos es conmovedor, un bello objeto sobre la relación entre las personas”

Pero, ¿qué sabemos de las personas capturadas en este amoroso abrazo? El fabricante (¿o deberíamos decir “escultor?) de los amantes, provenía de un pueblo que llamamos Natufians, que vivía en lo que hoy es Israel, Palestina, Líbano y Siria: concretamente, nuestra escultura viene de una zona al sureste de Jerusalem. En 1933, el gran arqueólogo francés Abbé Henri Breuil y el también francés y diplomático René Neuville, visitaban un pequeño museo en Bethlehem. Neuville escribió:

Al final de la visita, observé una caja de madera conteniendo varios objetos de las zonas de alrededor, de los cuales, salvo una estatuilla, ninguno tenía valor. Comprendí inmediatamente el significado que envolvía su diseño y pregunté por el origen de esos objetos. Se me informó que habían sido traídos por un beduino que volvía a Bethlehem desde el Mar Muerto.”

Intrigado por esa figura, Neuville procuró saber más acerca de ese descubrimiento y buscó al beduino del que le habían hablado. Localizó al hombre responsable del hallazgo, quien le hablo de una cueva, en el desierto de Judea, no lejos de Bethlhem. La cueva fue llamada Ain Sakhir, por lo que la escultura de los amantes que tanto había cautivado a Neuville también fue llamada “Los amantes de Ain Sakhiri”. La escultura fue encontrada junto a otros objetos que permitieron establecer claramente que se trataba de una morada y no de una tumba, por lo que nuestra escultura debió jugar algún rol doméstico en la vida cotidiana.

No sabemos exactamente qué rol pudo ser ese, pero si sabemos que la morada perteneció a gentes que vivieron en los mismos albores de la agricultura, con un nuevo estilo de vida que involucraba la recolecta y el almacenaje de comida.

Las semillas silvestres caían de las plantas, acabando esparcidas por el viento o comidas por los pájaros; pero esta gente seleccionó las que permanecían en los tallos, quitándoles la cáscara y moliendo los granos para fabricar harina, o sembrando las semillas excedentes.

De ello resultó una profunda transformación de la vida humana y una verdadera revolución en la historia. La vida sedentaria nos hizo más vulnerables a los problemas de las cosechas, a la peste, las enfermedades y sobre todo al clima. Pero mientras las cosas iban bien, la sociedad crecía. La garantía de comida abundante dio lugar a una explosión demográfica, apareciendo grandes villas habitadas por doscientas o trescientas personas (la mayor concentración humana vista hasta entonces en el mundo). Cuando la despensa está llena la presión disminuye y uno tiene tiempo para pensar. El rápido crecimiento de las comunidades sedentarias permitió el ocio necesario para elaborar nuevas formas de relación social.

Nuestra escultura bien puede responder a esta nueva forma de vivir -una manera diferente de pensarnos-. Pero, ¿qué significa para ellos el acto sexual representado así en su tiempo? El arqueólogo Ian Hodder, de la Universidad de Stanford, que ha realizado muchísimos trabajos sobre este periodo, cree ver aquí el proceso que el llama “la domesticación de la mente”:

La cultura Natufian es previa a la plena domesticación de plantas y animales, pero asi y todo estamos ante una sociedad sedentaria. Pienso que este peculiar objeto, centrado claramente en humanos y su sexualidad, forma parte de un cambio más general relacionado con la domesticación de la mente, con la domesticación de los seres humanos en la sociedad humana: estamos ante, unos seres humanos que ahora están ya más involucrados entre ellos que con los animales”.

Cuando coges este guijarro de Ain Sakhiri y le vas dando la vuelta, no sorprende tanto que se trate claramente de dos seres humanos, sino que es imposible decir si se trata de hombres o mujeres. ¿Una ambigüedad que podría haber sido intencionada? No podemos saberlo, y tampoco podemos saber cómo fue utilizada esta pequeña estatua. Algunos eruditos piensan que pudo estar conectada con la fertilidad, pero Ian Hodder tiene un muy diferente punto de vista:

Este objeto puede ser leído de muy diferentes maneras; primeramente, pensamos en una pareja sexual, y en la sexualidad misma, enlazando esta idea con la idea de una diosa madre, porque hemos asumido que los primeros agricultores estarían muy preocupados por la fertilidad de las cosechas.

Pero mi opinión es que la evidencia no apoya esa idea. Hoy tenemos nuevos descubrimientos donde no hay representación femenina alguna y que manifiestan un simbolismo mayormente fálico. Sin duda la sexualidad es muy importante en estas sociedades de agricultores, pero quizás no en términos de reproducción/fertilidad, niños/madre/crianza, sino respecto del acto sexual mismo”

A mi, personalmente, la ternura del abrazo de esta figurilla me sugiere más amor que un mero acto reproductivo. La gente deviene sedentaria y forma familias estables; tiene más comida y por tanto más niños. Quizás estemos ante el primer momento de la historia humana en que un compañero pudo pasar a ser esposo o esposa.

Todas estas ideas están presentes en nuestra escultura pero, evidentemente, se trata de mera especulación histórica. En otro nivel, no obstante, la escultura nos habla de forma directa, no como un documento del cambio social sino desde la elocuencia del artista. El escultor Marc Quinn otra vez:

Hay diferencias entre el arte y un artefacto. Un artefacto es algo hecho en un tiempo, que permanece en ese tiempo, y llega a nosotros como reliquia. Una obra de arte, en cambio, es algo de ese tiempo, pero eterno, y como eterno llega al momento presente. En este sentido, podemos decir que esta escultura está en nuestro tiempo. Esa es la gran fuerza del arte, ser una máquina del tiempo esencialmente emocional; produce un objeto que será capaz de comunicarse con gente 10.000 años después. Son objetos más allá del tiempo.”

Aunque en un sentido más cercano, todos los objetos hablan “más allá del tiempo”. A lo largo de esta serie trataremos de descubrir la historia de la gente cuyas manos hicieron ests objetos -sus miedos, sus esperanzas, a veces sus amores. Entre los amantes de Ain Sakhiri y El beso de Rodin hay 11.000 años de historia humana, pero no hay, creo, grandes diferencias en sus deseos.

En el próximo programa, nos adentraremos en un territorio menos romántico. Nos enfrentaremos a los primeros cowboys (aunque quizás sea más preciso llamarles los primeros pastores de ganado vacuno) en Egipto, y lo haremos con otra estatua, una de cuatro pequeñas vacas.

Los amantes de Ain Sakhiri, en la wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Amantes_de_Ain_Sajri

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