Qué hacemos aquí

Ciudadano preocupado, demócrata convencido, republicano, agnóstico…
Formado (sin vergüenza) en el gremio de la Construcción, que supongo me aportó parte de mi enorme paciencia y algo de sentido del humor, las preguntas ante la vida fueron generando otras inquietudes: estudios de Derecho e Historia, un Master en Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria, una Licenciatura en Humanidades y un Grado en Filosofía. Aquello es lo que soy y esto lo que hice, pero 30 años de viaje apenas obtuvieron alguna respuesta. Las preguntas se multiplicaron, y aunque la vida cambió mi mirada sobre ciertos asuntos, las preguntas importantes se empeñaron en seguir siendo las mismas. Quizás mejor formuladas, afortunadamente. Pero no más.

Estamos a los pies de un enemigo oculto tras el poder político, tan poderoso, organizado y comprometido en sus intereses compartidos, sólidos y tangibles, que resulta completamente inaccesible. Invisible e inaccesible por nuestro desconocimiento, por su voluntad de ocultación tras testaferros en la política, pero también porque no reside en personas o entes concretos sino en un sistema de relaciones que le permite sustituir a un@s por otr@s (meras cabezas intercambiables) sin coste, manteniendo indemne la estructura de explotación y dominio (el poder).

Ese sistema de relaciones no es connatural a lo humano; es un producto histórico, resultado de nuestra ignorancia o de elecciones y/o negligencias desafortunadas hoy y en el pasado. Pero, si es histórico también es revertible y reconducible aunque todavía hoy no sepamos cómo. “El” lo sabe, y no se ha dejado (ni se dejará) molestar ni domeñar sin resistencia. Siempre es recomendable despertar al Leviatán con cuidado:

  • Viendo primero cómo hemos llegado hasta aquí,
  • Ideando una estrategia creíble que nos permita salir del agujero; y
  • Viendo cuál es el punto débil del poder, sin desatender el coletazo fatal que nos arrastre a todos, consigo, a la muerte.

Enfrentar un enemigo de tal magnitud, poder y peligrosidad, con capacidad probada para toda arbitrariedad sin escrúpulos, requiere de mucha convicción, armas y precauciones. Por supuesto, de

  • Una defensa cerrada y en bloque de las conquistas humanas históricas y de los Derechos Humanos;
  • La defensa de la Verdad y su publicidad como condición de posibilidad de todo acto libre. (Por tanto, la oposición cerrada a todo control de la información o “secreto de Estado”, fuente de todo tipo de corrupción y dominio);
  • El estudio paciente, la socialización del conocimiento, la formación ciudadana como antídotos contra la anestesia social y el ruido; y
  • La generación de “comunidad” (unidad orgánica colectiva en el interés, conocimiento y sentir compartidos) frente a la fragmentación social, construyendo poder comunitario, el poder de l@s “much@s” que surge de la fraternidad, de la pietas.

Todo lo cual seguramente no baste para llevarnos a la victoria -objetivo para el que yo desde luego no me siento a la altura-. Pero quizás sirva para protegernos colectivamente, para embellecer nuestro entorno y salvar de la quema generalizada todo aquello por lo que merece la pena vivir; y para ayudar en nuestra insignificante medida a la siembra de la semilla que algún día germinará, crecerá y lo conseguirá.

Tratando de aprender cómo, en ese diálogo, estoy aquí.

2 pensamientos en “Qué hacemos aquí

  1. Me gustaría realizar una contribución a su magnífico trabajo, pues no es lo mismo escuchar la voz de una máquina que la excelente lectura que Ud realiza, pero no veo cómo puedo hacerlo, por eso, me gustaría recibir indicaciones por correo. Gracias.

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