POLANYI – LA GRAN TRANSFORMACIÓN (Seminario de Lectura)

Actividad presencial en VALENCIA

2da edición

HORARIOS:

DURACION: 1 año aproximadamente..

OBJETIVOS:

Lectura completa y discusión colectiva en voz alta de la obra de Karl Polanyi LA GRAN TRANSFORMACION (Virus Editorial, 2016).

Escrita en 1944, analiza los orígenes del liberalismo económico y su consolidación en la sociedad de mercado, sus disfunciones y trampas, sus catastróficas consecuencias, las respuestas históricas dadas desde el socialismo y el fascismo, y arroja luz como ninguna sobre los desafíos a los que ahora nos aboca el neoliberalismo ante formas inéditas de autoritarismo identitario. En suma, una oportunidad para reflexionar sobre los límites y posibilidades de nuestro presente

Se trata de una propuesta modesta, sin afán erudito, destinada exclusivamente a quienes deseen ampliar su horizonte como ciudadan@s.

Siguiendo el hilo conductor del texto, procuraremos recuperar el relato largo y la reflexión fundamentada (frente al eslogan y el marketing), construyendo un conocimiento compartido (entre iguales) sobre lo humano y las condiciones de posibilidad de la libertad, la ciudadanía y la convivencia.

No es Madrid, es Europa: más sobre este “momento Polanyi”

Artículo de Fernandez Liria sobre el desafío al que nos empuja el neoliberalismo.
“Como bien demostró en su momento Polanyi: cuando los cauces que generan sociedad se ven anegados por el fango económico, la sociedad responde convulsionada. El fascismo es una respuesta, no una iniciativa. )…)
Si queremos evitar repetir lo que fue la mayor catástrofe mundial que haya vivido la humanidad, haríamos bien en comenzar por recuperar algunas evidencias que podrían resumirse en estas palabras con las que Ken Loach resume su extraordinaria película El espíritu del 45: “Habíamos ganado la guerra juntos, y juntos ganaríamos la paz. Si podíamos llevar a cabo campañas militares, ¿acaso no podríamos planear la construcción de casas, la creación de un servicio socio-sanitario y de transporte, y conseguir los bienes que necesitáramos para la reconstrucción? La idea central era la propiedad común, donde la producción y los servicios beneficiarían a todos. Unos pocos no se enriquecerían a costa de los demás. Era una noble idea, popular y aclamada por la mayoría. Era el Espíritu de 1945. Quizá hoy sea el momento de recordarlo”.
https://www.cuartopoder.es/tribuna/2016/11/10/no-madrid-europa/9283

La argentina de Macri y el fin del kirchnerismo.

Una lección de política con mayúsculas.
Asuntos:
– La caida del kirchenerismo
– Reforma vs cambio de sistema
– Articulación mafiosa de los grupos económicos
– Crisis de acumulación
– Modelo económico macrista (o la ausencia de todo modelo)
– Clase media, fascismo y lumpen
– Manipulación mediática: Clarín
– Milagros Sala: la primera presa política de la democracia 25’30”
– La suma del poder publico
– La Ley de Medios 29’38”
– Los Decretos de necesidad y urgencia: el poder por encima de la Ley. 30’00”
– El corned beef y el mundo agrario tradicional. 34′
– La revolución de la soja: Monsanto 37’40”
– El capitalismo agrario y la desposesión de la tierra
– La bicicleta financiera 45’20”
– La devaluación interna: la desposesión del salario y el empleo 50′
– Los fondos buitres: la desposesión por el endeudamiento 52’30”
– Las privatizaciones 57’40”
– La privatización de las pensiones: la desposesión del futuro.
– La ley de manifestaciones y la represión de la protesta social. 63’15”
– Los modelos explicativos: la teoría del caos y la represión. 69′
– Perón y el pueblo manso 76’45”
– Aramburu y el origen de la violencia
– El fascismo de las clases medias: la burguesía croata de Zagreb 81’30”
– Los Macri 85’20”
– El hundimiento de la izquierda: los errores y las lecciones a aprender 85’40”
– Los partidos y los MMSS 94’20”
Enlace a youtube:
https://youtu.be/GDpOXThc-KU

Entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa

O… cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
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Oscilando entre la crisis de gobernabilidad y la dictadura mafiosa. Un artículo de Jorge Beinstein
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Ha sido señalado hasta el hartazgo que por primera vez en un siglo el 10 de Diciembre de 2015 la derecha llegó al gobierno sin ocultar su rostro, sin fraude, sin golpe militar, a través de elecciones supuestamente limpias, se trataría de un hecho novedoso.Es necesario aclarar tres cosas:En primer lugar resulta evidente que no se trató de “elecciones limpias” sino de un proceso asimétrico, completamente distorsionado por una manipulación mediática sin precedentes en Argentina activada desde hace varios años pero que finalmente derivó en un operativo muy sofisticado y abrumador. Consumada la operación electoral la presidenta saliente fue destituida unas pocas horas antes de la transmisión del mando presidencial mediante un golpe de estado “judicial” demostración de fuerza del poder real que establecía de ese modo un precedente importante, en realidad el primer paso del nuevo régimen.

Esto nos lleva a una segunda aclaración: el kirchnerismo no produjo transformaciones estructurales decisivas del sistema, introdujo reformas que incluyeron a vastos sectores de las clases bajas, reclamos populares insatisfechos (como el juzgamiento de protagonistas de la última dictadura militar), implementó una política internacional que distanció al país del sometimiento integral a los Estados Unidos y otras medidas que se superpusieron a estructuras y grupos de poder preexistentes. Pero no generó una avalancha plebeya capaz de neutralizar a las bases sociales de la derecha quebrando los pilares del sistema (sus aparatos judiciales, mediáticos, financieros, transnacionales, etc.) desarticulando la arremetida reaccionaria. La alternativa transformadora radicalizada estaba completamente fuera del libreto progresista, la astucia, el juego hábil y sus buenos resultados en el corto y hasta en el mediano plazo maravilló al kirchnerismo, lo llevó por un camino sinuoso, acumulando contradicciones marchando así hacia la derrota final. Nunca se propuso transgredir los límites del sistema, saltar por encima de la institucionalidad elitista-mafiosa de las camarillas judiciales apuntaladas por el partido mediático componentes de una lumpenburguesía que aprovechó el restablecimiento de la gobernabilidad post 2001-2002 para curar sus heridas, recuperar fuerzas y renovar su apetito.

Como era previsible las clases medias, grandes beneficiarias de la prosperidad económica de los años del auge progresista, no se volcaron de manera agradecida hacia el kirchnerismo sino todo lo contrario, azuzadas por el poder mediático retomaron viejos prejuicios reaccionarios, su ascenso social reprodujo formas culturales latentes provenientes del viejo gorilismo, del desprecio a “la negrada” enlazando con la ola regional y occidental en curso de aproximaciones clasemedieras al neofascismo. No se trató entonces de una simple manipulación mediática manejada por un aparato comunicacional bien aceitado sino del aprovechamiento derechista de irracionalidades ancladas en los más profundo del alma del país burgués.

La tercera observación es que el fenómeno no es tan novedoso. Si bien es cierto que el proceso de manipulación electoral se inscribe en el marco del declive del progresismo latinoamericano y que fue realizado de manera impecable por especialistas de primer nivel seguramente monitoreados por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, no deberíamos olvidar que antes de la llegada del peronismo en 1945 la sociedad argentina había sido moldeada por cerca de un siglo de república oligárquica (que no fue abolida durante el período de gobiernos radicales entre 1916 y 1930) dejando huellas culturales e institucionales muy profundas atravesando las sucesivas transformaciones de las elites dominantes como una suerte de referencia mítica de una época donde supuestamente los de arriba mandaban mediante estructuras autoritarias estables. Constituye una curiosa casualidad cargada de simbolismo pero lo cierto es que fue el presidente “cautelar-instantáneo” Federico Pinedo impuesto por la mafia judicial el encargado de entregar el bastón presidencial a Macri. Federico Pinedo: nieto de Federico Pinedo, una de la figuras más representativas de la restauración oligárquica de los años 1930, bisnieto de Federico Pinedo Rubio intendente de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX y luego diputado nacional durante un prolongado período como representante del viejo partido conservador. Seguir la trayectoria de esa familia permite observar el ascenso y consolidación del país aristocrático colonial construido desde mediados del siglo XIX. El lejano descendiente de aquella oligarquía fue el encargado de entregar los atributos del mando presidencial a Mauricio Macri, por su parte heredero de un clan familiar mafioso de raiz italo-fascista [1], instaurador de un “gobierno de gerentes”. Los avatares de un golpe de estado instantáneo establecieron un simbólico lazo histórico entre la lumpenburguesía actual y la vieja casta oligárquica.

La crisis

El contexto económico internacional viene dado por una crisis deflacionaria motorizada por el desinfle de las grandes potencias económicas. Estados Unidos, la Unión Europea y Japón navegando entre el crecimiento anémico, el estancamiento y la recesión, China desacelerando su crecimiento y Brasil en recesión sobredeterminan una coyuntura marcada por el enfriamiento de la demanda global lo que deprime los precios de las materias primas y estanca o achica los mercados de productos industriales. En suma un panorama mundial negativo para un país como la Argentina principalmente exportador de materias primas y en menor escala de productos industriales de mediano-bajo nivel tecnológico.

Ante ese ciclo internacional adverso, desde el punto de vista teórico la economía Argentina para no caer en la recesión debería apoyarse cada vez más en la expansión y protección de su mercado interno, su tejido industrial, su autonomía financiera. Sin embargo el gobierno de Macri inicia su mandato haciendo todo lo contrario: achicando el mercado interno mediante la reducción drástica en términos reales de salarios y jubilaciones, aumentando el endeudamiento externo, desprotegiendo al grueso de la estructura industrial. A ello apuntan sus decisiones económicas iniciales como la megadevaluación, la eliminación o disminución de impuestos a las exportaciones, la suba de las tasas de interés, la liberalización de importaciones, y pronto la eliminación de subsidios a los servicios públicos con el consiguiente aumento de sus tarifas. Se trata de una gigantesca transferencia de ingresos hacia los grupos económicos más concentrados (grandes exportadores agrarios, empresas y especuladores financieros poseedores de fondos en dólares, etc.), de un saqueo descomunal que se irá prolongando en el tiempo al ritmo de las subas de precios, las depresiones salariales, las devaluaciones y los tarifazos. Crecerá la desocupación, la pobreza y la indigencia, la concentración de ingresos avanzará (ya está avanzando) rápidamente, el crecimiento económico nulo o negativo serán inevitables.

Según ciertos expertos estaríamos embarcados en una vorágine completamente irracional marcada por la declinación del grueso de la industria y la desintegración de la sociedad resultado de la aplicación ortodoxa de recetas neoliberales “equivocadas”. Pero el gobierno no se equivoca, actúa según la dinámica de una lumpenburguesía portadora de una racionalidad instrumental cuyo fin no es otro que el de la acumulación rápida de riquezas saqueando todo lo que se le cruza en el camino. La racionalidad de los bandidos dueños del poder no es la del desarrollo económico armonioso y general que anida en la cabeza de ciertos economistas.

Así es como hemos pasado de una versión suave de la política económica contra-cíclica (desde el punto de vista de la tendencia de la economía global) a una política pro-cíclica que se incorpora con notable ferocidad a la degeneración general (financiera, institucional, ideológica, etc.) del mundo capitalista.

El progresismo gobernó entre 2003 y 2015 restableciendo la gobernabilidad del sistema, todo anduvo bien mientras la bestia lamía sus heridas en un contexto de relativa prosperidad recomponiéndose del terremoto de los años 2001-2002, pero desde 2008 las cosas fueron cambiando: el achatamiento del crecimiento económico exacerbó su voluntad por acaparar una porción mayor de la torta, en ese sentido el 10 de diciembre de 2015 puede ser visto como el punto de inflexión, como un salto cualitativo del poder draculiano de las elites dominantes inaugurando una etapa de decadencia de la sociedad argentina. Las fuerzas entrópicas, devastadoras, lograron imponer su dinámica.

Dos escenarios

Nos encontramos ante los primeros pasos de una aventura autoritaria de trayectoria incierta. No se trata de un hecho producto del azar sino del resultado de un prolongado proceso de maduración (degeneración) de las elites dominantes de Argentina convertidas en jaurías depredadoras coincidentes con el fenómeno global de financierización y decadencia. Basta con echarle una mirada al gobierno y sus respaldos donde sobreabundan personajes acusados de ser delincuentes financieros como Prat Gay, Melconian o Aranguren, o “padrinos” como Cristiano Rattazzi, Paolo Roca, Franco Macri (y su hijo-presidente) o de otros señalados como agentes de la CIA como Susana Malcorra o Patricia Bullrich[2], para percibir que la tragedia local no es más que un apéndice periférico de un capitalismo global embarcado en una loca carrera liderada por lobos de Wall Streeet, militares delirantes y políticos corruptos destruyendo países enteros, triturando instituciones, saqueando recursos naturales imponiendo un proceso de destrucción a escala planetaria.

La lumpenburguesía argentina, su articulación mafiosa en la cúpula del poder (empresario, judicial, mediático) y sus prolongaciones institucionales y abiertamente ilegales ha dejado de ser la fuerza dominante en las sombras, jaqueando, condicionando, bloqueando, imponiendo, para asumir abiertamente el gobierno. Esto puede ser atribuido a varios motivos entre otros a la inexistencia de un elenco de “políticos” con capacidad de decisión como para implementar el mega-saqueo en curso, entonces son los gerentes los que deben hacerse cargo de manera directa del Poder Ejecutivo, es decir “técnicos” completamente ajenos al embrollo electoral.

El nuevo esquema resulta sumamente eficaz a la hora de adoptar medidas contundentes contra la mayoría de la población pero aparece muy poco útil para amortiguar el inevitable descontento popular (incluido el de una porción significativa de incautos votantes de Macri). Las camarillas sindicales podrán durante un corto período generar inacción, algunos políticos provinciales empujarán en el mismos sentido, los medios masivos de comunicación buscarán distraer, confundir, justificar (ya lo están haciendo) intensificando la campaña de idiotización pero todo eso es insuficiente frente a la magnitud del desastre en curso.

Por otra parte el carácter lumpen, inestable del régimen macrista afectado por previsibles disputas internas, golpes financieros, turbulencias exógenas de todo tipo propias de un sistema global a la deriva y además (principalmente) presionado por una base social cuyo descontento irá ascendiendo como una avalancha gigantesca, va dejando al descubierto la única alternativa posible de gobernabilidad mafiosa.

Se trata de la formación de un sistema dictatorial con rostro civil y de configuración variable. Tiene claros antecedentes internacionales recientes, viene guiado por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos y se apoya en la llamada doctrina de la Guerra de Cuarta Generación cuyo objetivo central es la transformación de la sociedad objeto de ataque en una masa amorfa, degradada, acosada por erupciones “desprolijas” de violencia caótica y en consecuencia impotente ante el saqueo. Irak, Libia, Siria aparecen como experiencias de manual extremas y lejanas, por el contrario México o Guatemala son paradigmas latinoamericanos a tener en cuenta aunque la especificidad argentina aportará seguramente rasgos originales. Tenemos que pensar en una combinación pragmática de distintas dosis de represión directa “clásica”, judicialización de opositores sindicales, políticos, etc., bombardeo mediático (diversionista y/o demonizador), represión clandestina, incentivos a la rivalidades intrapopulares (cuanto más sanguinarias mejor), irrupción de bandas que aterrorizan a la población (como las “maras” en América Central o los batallones de narcos de México), fraudes electorales, etc. De ese modo Argentina entraría de lleno en el siglo XXI signado por el ascenso del capitalismo tanático.

Sin embargo esa estrategia no se puede instalar plenamente de un día para otro, requiere tiempo y una cierta pasividad inicial de las bases populares, además encontraría serias dificultades ante una sociedad compleja como la Argentina, con un amplio abanico de clases bajas y medias portadoras de culturas, capacidad de organización, de historias que desde la mirada superficial de los gerentes financieros y de los expertos en control social no aparecen como amenazas visibles (o aparecen como resistencias o nostalgias impotentes) pero que constituyen latencias, bombas de tiempo de enorme poder que pueden estallar en cualquier momento. Este desafío desde abajo converge con el temor de los de arriba a puebladas inmanejables conformando grandes interrogantes gelatinosos que generalizan la incertidumbre en las elites, deterioran su psicología.

La no viabilidad de ese escenario siniestro, su posible empantanamiento, dejaría abierto el espacio para el desarrollo de un segundo escenario: el de una crisis de gobernabilidad mucho más devastadora que la de 2001. En ese caso la fantasía elitista de la recomposición dictatorial-mafiosa del poder político no habría sido otra cosa que una ilusión burguesa acompañando al fin de la gobernabilidad, al comienzo de un período de alta turbulencia, de desintegración social de duración impredecible. El progresismo tan despreciado por las elites y sus preservativos de clase media habría sido un paraíso capitalista destruido por sus principales beneficiarios.

Como vemos el infierno mafioso no es inevitable aunque no deberíamos subestimar la capacidad operativa de sus ejecutores locales y su mega padrino imperial, los Estados Unidos están lanzados a la reconquista de su patio trasero latinoamericano.

¿Hacia dónde va esta historia?: la resistencia popular tiene la respuesta.

Notas:

[1] Horacio Verbitsky, “A las Malvinas en subte. El rol de la P-2, los Macri, FIAT y TECHINT en la guerra de 1982”,http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-190366-2012-03-25.html

[2] ARGENTINA: la nueva ministra de Exteriores pertenece a la CIA, según Diosdado Cabello. – El presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, Diosdado Cabello, declaró que la canciller argentina, Susana Malcorra, pertenece a la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés). “Estuvo aquí, la recibí yo en mi oficina, es la CIA misma, se la nombraron de canciller al señor (Mauricio) Macri”, presidente electo de Argentina, subrayó Cabello en su programa semanal de los miércoles, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). – También Patricia Bullrich reporta a “la agencia” y probablemente lo hagan otros y otras, como Laura Alonso. El rumor que corre es que Macri prácticamente no conoce a Malcorra y que le fue impuesta telefónicamente por el Departamento de Estado. – Pájaro Rojo, 11/12/2015,http://pajarorojo.com.ar/?p=20433

Jorge Beinstein es economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires. 

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/174435

LA GRAN TRANSFORMACION, de Karl Polanyi ( Seminario de lectura )

Actividad presencial en VALENCIA

Inicio: 29 de septiembre de 2016.

 

HORARIOS:

DURACION: 1 año aproximadamente..

OBJETIVOS:

Realizar una lectura y discusión colectiva en voz alta de la obra de Karl Polanyi LA GRAN TRANSFORMACION. Escrita en 1944, analiza los orígenes del liberalismo económico y su consolidación en la sociedad de mercado, sus disfunciones y trampas, sus catastróficas consecuencias, las respuestas históricas dadas desde el socialismo y el fascismo, y arroja luz como ninguna sobre los desafíos a los que ahora nos aboca el neoliberalismo ante formas inéditas de autoritarismo identitario. En suma, una oportunidad para reflexionar sobre los límites y posibilidades de nuestro presente

Se trata de una propuesta modesta, sin afán erudito, destinada exclusivamente a quienes deseen ampliar su horizonte como ciudadan@s.

Siguiendo el hilo conductor del texto, procuraremos recuperar el relato largo y la reflexión fundamentada (frente al eslogan y el marketing), construyendo un conocimiento compartido (entre iguales) sobre lo humano y las condiciones de posibilidad de la libertad, la ciudadanía y la convivencia.

JONES, Owen – CHAVS: La demonización de la clase obrera

SEMINARIO DE LECTURA

Actividad presencial en VALENCIA (2016)

Inicio: 22 de febrero de 2016, 19h.

 

HORARIOS:

DURACION: 24-32 horas (12-16 sesiones) (dependiendo del ritmo de cada grupo) en sesiones de dos horas semanales, en día y horario a pactar con el grupo.

OBJETIVOS:

Realizar una lectura completa, llana, literal, no erudita, de la obra de Owen JONES – CHAVS: la demonización de la clase obreracon el fin de comprender el proceso ideológico de criminalización de los concepto de clase, trabajador y pobreza.

Es conveniente que l@s participantes dispongan de la obra para seguir la lectura (disponible en PDF).

¡Bienvenid@s a tod@s!

LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA – Eduardo Galeano

SEMINARIO DE LECTURA

Actividad presencial en VALENCIA.

Primera edición (junio 2015-febrero 2016): FINALIZADA.

INFORMACIÓN e INSCRIPCIÓN:  jnegroasensio@gmail.com.

DURACION: 40-60 horas (20-30 sesiones) dependiendo del ritmo del grupo, en sesiones de dos horas semanales.

 

OBJETIVOS:

Principal: Realizar una lectura completa de LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA, de Eduardo Galeano. La lectura será llana, no erudita, con el fin de entender el planteamiento de la obra con la mayor profundidad posible, y reflexionar y discutir sobre su contenido, vigencia y relevancia para nuestro presente.

Secundarios:

  • Ilustrar los mecanismos de desposesión del capitalismo, y los métodos de ocultación del poder.

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DESARROLLO:

La obra está extraordinariamente bien escrita y documentada, trazando un hilo conductor que permite comprender y atar con sentido los acontecimientos económicos, sociales y políticos mundiales, desde el descubrimiento de América hasta nuestros días.

Día a día iremos avanzando en la lectura colectiva, completando el conocimiento común con la discusión entre tod@s, y la aportación de l@s especialistas que se unan a la lectura.

 

Materiales de trabajo:

Para las personas que tengan dificultades de lectura, se facilitará audiolibro completo en mp3.

Materiales complementarios:

 

¡Bienvenid@s a tod@s!

El asalto neoliberal a las universidades ( Chomsky )

Os invito a leer y reflexionar detenidamente sobre el siguiente texto:

NOAM CHOMSKY: EL TRABAJO ACADÉMICO, EL ASALTO NEOLIBERAL A LAS UNIVERSIDADES Y CÓMO DEBERÍA SER LA EDUCACIÓN

No tiene desperdicio. Aunque en principio trate del “problema académico”, como lo económico y lo político es transversal, no hay asunto que no toque y ate. Chomsky, una vez más, iluminando la caverna.

(…) “la contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal, en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno. La idea es dividir a la sociedad en dos grupos. A uno de los grupos se le llama a veces “plutonomía” (un palabro usado por Citibank cuando hacía publicidad entre sus inversores sobre la mejor forma de invertir fondos), el sector en la cúspide de una riqueza global pero concentrada sobre todo en sitios como los EEUU. El otro grupo, el resto de la población, es un “precariado”, gentes que viven una existencia precaria.

Esa idea asoma de vez en cuando de forma abierta. Así, por ejemplo, cuando Alan Greenspan testificó ante el Congreso en 1997 sobre las maravillas de la economía que estaba dirigiendo, dijo redondamente que una de las bases de su éxito económico era que estaba imponiendo lo que él mismo llamó “una mayor inseguridad en los trabajadores”. Si los trabajadores están más inseguros, eso es muy “sano” para la sociedad, porque si los trabajadores están inseguros, no exigirán aumentos salariales, no irán a la huelga, no reclamarán derechos sociales: servirán a sus amos tan donosa como pasivamente. Y eso es óptimo para la salud económica de las grandes empresas. En su día, a todo el mundo le pareció muy razonable el comentario de Greenspan, a juzgar por la falta de reacciones y los aplausos registrados. Bueno, pues transfieran eso a las universidades: ¿cómo conseguir una mayor “inseguridad” de los trabajadores? Esencialmente, no garantizándoles el empleo, manteniendo a la gente pendiente de un hilo que puede cortarse en cualquier momento, de manera que mejor que estén con la boca cerrada, acepten salarios ínfimos y hagan su trabajo; y si por ventura se les permite servir bajo tan miserables condiciones durante un año más, que se den con un canto en los dientes y no pidan más. Esa es la manera como se consiguen sociedades eficientes y sanas desde el punto de vista de las empresas. Y en la medida en que las universidades avanzan por la vía de un modelo de negocio empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone.”

(…)

“a comienzos de los 70, suscitaba mucha preocupación en todo el espectro político establecido el activismo de los 60, comúnmente conocidos como “la época de los líos”. Fue una “época de líos” porque el país se estaba civilizando [con las luchas por los derechos civiles], y eso siempre es peligroso. La gente se estaba politizando y se comprometía con la conquista de derechos para los grupos llamados “de intereses especiales”: las mujeres, los trabajadores, los campesinos, los jóvenes, los viejos, etc. Eso llevó a una grave reacción, conducida de forma prácticamente abierta. En el lado de la izquierda liberal del establishment, tenemos un libro llamado The Crisis of Democracy: Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission, compilado por Michel Crozier, Samuel P. Huntington y Joji Watanuki (New York University Press, 1975) y patrocinado por la Comisión Trilateral una organización de liberales internacionalistas. Casi toda la administración Carter se reclutó entre sus filas. Estaban preocupados por lo que ellos llamaban la “crisis de la democracia” y que no dimanaba de otra cosa del exceso de democracia. En los 60 la población –los “intereses especiales” mencionados— presionaba para conquistar derechos dentro de la arena política, lo que se traducía en demasiada presión sobre el Estado: no podía ser. Había un interés especial que dejaban de lado, y es a saber: el del sector granempresarial; porque sus intereses coinciden con el “interés nacional”. Se supone que el sector graempresarial controla al Estado, de modo que no hay ni que hablar de sus intereses. Pero los “intereses especiales” causaban problemas, y estos caballeros llegaron a la conclusión de que “tenemos que tener más moderación en la democracia”: el público tenía que volver a ser pasivo y regresar a la apatía. De particular preocupación les resultaban las escuelas y las universidades, que, decían, no cumplían bien su tarea de “adoctrinar a los jóvenes” convenientemente: el activismo estudiantil –el movimiento de derechos civiles, el movimiento antibelicista, el movimiento feminista, los movimientos ambientalistas— probaba que los jóvenes no estaban correctamente adoctrinados.

Bien, ¿cómo adoctrinar a los jóvenes? Hay más de una forma. Una forma es cargarlos con deudas desesperadamente pesadas para sufragar sus estudios. La deuda es una trampa, especialmente la deuda estudiantil, que es enorme, mucho más grande que el volumen de deuda acumulada en las tarjetas de crédito. Es una trampa para el resto de su vida porque las leyes están diseñadas para que no puedan salir de ella. Si, digamos, una empresa incurre en demasiada deuda, puede declararse en quiebra. Pero si los estudiantes suspenden pagos, nunca podrán conseguir una tarjeta de la seguridad social. Es una técnica de disciplinamiento”

Para l@s despista@s adjunto el documento original de la Trilateral : The Crisis of Democracy: Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission (1973). Todo un clásico. (Disponible en internet http://www.trilateral.org/download/file/TC_list_3-14(2).pdf ).

 

La gran mentira de la sanidad privada en 8 gráficos

 

Excelente artículo de Alberto Sicilia (Principio Marsupia) que reproduzco íntegramente a continuación porque lo considero del mayor interés. (no obstante pinchando en el siguiente enlace puede accederse a la fuente original).

 

La gran mentira de la sanidad privada en 8 gráficos

Publicado por Alberto Sicilia el

 

 

“El mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad”. Desde que comenzó la crisis escucho cada vez más este argumento. Podríamos abrir un debate filosófico al respecto. Pero en realidad no hace falta: hay datos.

Entre los países ricos existen dos grandes grupos en cuanto a cobertura sanitaria: EEUU y el resto. La diferencia entre estos dos “universos” puede observarse bien en este primer gráfico.

¿Qué porcentaje de la población tiene garantizada la protección sanitaria a través de un programa público?

porcentaje-cubierta-publico

Antes de continuar, hagamos algunos matices importantes. En EEUU hay ciertos programas públicos: Medicare, Medicaid, Veteran Health Administration, etc. (de ahí el 27% del gráfico anterior). En el “resto del mundo” las formas de gestión sanitaria no son exactamente iguales. En algunos países el Estado emplea directamente a los médicos (Reino Unido, España), en otros países la mayoría de las consultas son privadas pero el Estado paga las facturas (Francia) y también existe el “modelo suizo” donde la gestión se deja en manos privadas pero el Estado regula muy fuertemente a las compañías (ningún ciudadano puede quedarse sin seguro sanitario y las familias pobres tienen subsidios para pagarlo).

Si el mercado es más eficiente que el Estado gestionando la sanidad privada, entonces en EEUU la sanidad será muy barata y en el resto de países muy cara, ¿no?

Ocurre todo lo contrario, los estadounidenses son quienes más dinero se gastan en su sanidad (linea negra del gráfico)

gasto-sanitario

Bueno, quizás en EEUU la sanidad sea muy cara, pero los resultados serán mucho mejores que en el resto de los países, ¿no?

Todo lo contrario. EEUU tiene los peores índices sanitarios entre los países ricos. Veamos por ejemplo su mortalidad infantil.

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¿Y la esperanza de vida?

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Otro ejemplo: amputaciones de extremidades inferiores por diabetes.

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Entonces se gastarán tanto porque van mucho más al médico que el resto del mundo, ¿no?

Que no, que no.

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Bueno, pero siendo tan caro, seguro que las listas de espera no existen, ¿verdad?

Error.

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OECD, Health Care Data

En el país más rico y poderoso del planeta, más de un tercio de los enfermos no pueden seguir un tratamiento por problemas económicos.

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OECD Health Care Data

Cada vez que escucho que “el mercado libre el más eficiente que el Estado gestionando la sanidad” tengo una respuesta clara: mira los datos.

La silenciada lucha de clases

Enlace

La silenciada lucha de clases

Enlace al artículo de Vicenc Navarro (Público, 2jul2013)

No tiene desperdicio, y para muestra bien vale un botón:

“No hay manera más fácil de demostrar que España tiene clases sociales que mirar a nuestro alrededor, observando dónde vive la gente, cómo vive y cuándo muere. Cojan ustedes un taxi y conduzcan por los barrios de Barcelona. Verán ustedes que hay claramente barrios burgueses, barrios pequeño burgueses, barrios de clase media y barrios de clase trabajadora, que a su vez pueden diferenciarse entre clase trabajadora cualificada y clase trabajadora no cualificada. Verán fácilmente que no es cierto que todos los barceloneses vivamos en barrios de clase media. Y verán también como el tipo de comercio va orientado a distintas clases sociales. Y si miran las tasas de mortalidad verán que siguen un gradiente según su clase social, de manera que en España un burgués, como promedio, vive diez años más (sí, diez años más) que un trabajador no cualificado en paro crónico.”

La silenciada lucha de clases

BRADBURY, FAHRENHEIT 451, la COMISION TRILATERAL y COSPEDAL. Ficción o realidad.

Y vosotros me preguntaréis, ¿qué tienen que ver?, hombre, tener que ver entre si no tienen nada, pero ya me gustaría que todos fueran igualmente ficciones…

Los otros días, a raíz de una pregunta sugerida por uno de los ponentes en el seminario sobre Bradbury y Fahrenheit 451, se planteó si la sociedad descrita en el libro era una pura distopía, una pura ficción, o si por el contrario se percibía de alguna manera como una amenaza real, o en alguna medida incluso ya presente. Hablamos también de los cambios históricos producidos en el siglo XX, en cuanto a las formas de censura y  manipulación social, conseguidas ahora no por el garrote o la inquisición, sino mediante el control de la emisión de la información “relevante” (por el dominio monopolístico de los medios de difusión,  la jerarquización de la “noticia” y la introducción de “ruido” en los canales de información -a fin de neutralizar la considerada “no relevante”). Y, ya puestos, por no quedarnos ahí, divagamos sobre cuestiones tan vagas y peregrinas como la democracia, a cuya base se suponían la igualdad y la libertad, que a su vez no funcionarían sin información veraz. Ya veis, casi na’

A la pregunta de si ese mundo distópico era “posible”, yo sugerí, de forma meramente provocativa -ya sabéis de mis vicios- que, independientemente de si lo era o no, había quienes “si” lo creían.  Y como ejemplo cité el informe de 1975 de la Comisión Trilateral en donde, preocupada por los desórdenes de las democracias, recomendaba su desactivación en beneficio de la “gobernabilidad”, el liderazgo y la expansión internacional de los mercados, sobre todo los financieros. Claro, sin ninguna relación con ello, inmediatamente después vinieron los gobiernos de Reagan y Tatcher, el desmoronamiento del bloque comunista y la globalización financiera (que en suma es garantía de protección y libre tránsito de capitales, pero no de personas), la desregulación financiera, el corralito del Euro, la burbuja bancaria, la crisis de las hipotecas y el control mundial por la tecnocracia financiera. Pero todo ello, repito, sin ninguna relación.

Llama la atención que empezáramos el siglo XX en un marco de desregulación  financiera en el seno de los Estados nacionales, situación que nos llevó a dos guerras mundiales por la crisis de expansión capitalista… Que la salida de esas guerras fuera un pacto entre los trabajadores (a través de sus sindicatos) y el capitalismo industrial (su patronal), con el férreo control del mercado y la moneda por parte de los Estados (política), para garantizar una paz social basada en el avance progresivo de las condiciones de vida y de ciudadanía, lo que se conoció como el modelo del Estado de Bienestar. Y que las crisis sistémicas del los ’70 pusieran en un brete al hasta entonces exitoso acuerdo, provocando entre otras cosas el informe de la Comisión Trilateral y las políticas subsiguientes de desmantelamiento del Estado de Bienestar y desregulación económica.

El Estado de Bienestar, junto con el aumento del nivel de vida, había producido también un aumento del individualismo (aburguesamiento, pérdida de “conciencia de clase”) y de ruptura de los nexos sociales y comunitarios, por lo que la “clase obrera” (ahora autoconsiderada “clase media”, porque ya no vivía en condiciones de pobreza -igual que cualquier taxista o zapatero se considera “empresario”-) tras los setenta ya no tenía la fuerza aglutinadora de principios de siglo. El desmantelamiento del Estado de Bienestar solo necesitó de una decisión política y del control informativo, sin encontrar prácticamente oposición social. Y así acabamos el siglo XX, con la misma desregulación financiera de principios, pero en el marco de la globalización y no de los Estados nacionales, con unas relaciones de poder mucho más difusas y un aumento exponencial de las desigualdades sociales. Llama la atención.

Y digo yo, que independientemente de las relaciones causales que se consideren relevantes, el asunto de cómo y por qué transitamos de una situación a otra, para llegar a donde estamos, es un tema que como poco es para pensar.

 

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Para quien esté interesado, adjunto algunos enlaces que pueden ser útiles:

Enlace a su pagina web, llena de recursos de lo más interesantes, como listado de sus miembros actuales, publicaciones, etc.

http://www.trilateral.org/

Enlace con breve descripción de la Trilateral.

http://es.wikipedia.org/wiki/Comisión_Trilateral

http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto-abril/economia/noticias/3523263/11/11/La-Comision-Trilateral-el-thinkthank-que-une-a-Mario-Monti-y-Lucas-Papademos.html

Informe completo (en inglés)

http://www.trilateral.org/download/doc/crisis_of_democracy.pdf

“El pdf incluye uno de los primeros informes, redactado por Michel Crozier, francés, Samuel J. Huntington, estadounidense, y Joji Watanuki, japonés, para la Comisión Trilateral en 1975. Las conclusiones fueron que existían cuatro tendencias que generaban disfunciones en el sistema democrático:

  1. La deslegitimación de la autoridad y pérdida de confianza en el liderazgo, que son consecuencias de la idea de igualdad y del individualismo; ambas, virtudes del sistema democrático.
  2. Los efectos de la sobrecarga en la actividad de gobierno por la expansión de la participación política y el desarrollo febril de las actividades estatales.
  3. La fragmentación de los partidos políticos y la pérdida de identidad de los mismos debido a la intensa competencia partidista.
  4. El surgimiento de pautas fuertemente localistas en la política exterior, pues las sociedades se volvían nacionalistas.” (Fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Gobernabilidad)

 

Por último, en el siguiente pdf hay un concienzudo análisis de los argumentos que merece la pena seguir:

http://perio.unlp.edu.ar/ojs/index.php/question/article/view/990/903

Que os divirtais… si podéis!

De la libertad: ¿valor individual o valor social?

Enlace

¿Pagamos entre todos o cada uno paga lo suyo?

Un excelente artículo del profesor Augusto Klappenbach (Público, 25 de enero de 2013)

Sobre las diferencias de entender la libertad como valor individual o como valor social. No es lo mismo, ni de lejos, y sus consecuencias tampoco.

Por ir aclarando las ideas. Sin desperdicio.

““Los que tienen más renta han de acostumbrarse a aportar más a la financiación de los servicios por la vía de la tasa cuando utilizan esos servicios públicos, no por la vía del IRPF”, dijo Alberto Núñez Feijóo, Presidente de la Junta de Galicia, del Partido Popular. Una afirmación que suena muy bien a primera vista: ¿por qué una persona con un alto poder adquisitivo debe beneficiarse de prestaciones gratuitas del Estado? Quienes la utilicen deberán pagar en su momento las tasas correspondientes al servicio que reciben según su capacidad económica y solo aquellos que no tengan ninguna posibilidad de hacerlo podrán recibir asistencia gratuita. Y una persona que no utilice la sanidad o la enseñanza pública no tiene por qué pagar con sus impuestos lo mismo que los usuarios habituales. Una teoría que está penetrando progresivamente en el ámbito de la sanidad, la justicia y la educación y que es menos inocente de lo que parece.”