El hombre mediocre – Jose Ingenieros ( audiolibro audio libro mp3 ) voz humana

La grabación en mp3, capítulo a capítulo, del libro de JOSE INGENIEROS, EL HOMBRE MEDIOCRE fue realizada a partir de una lectura completa del ejemplar editado por Editorial Sopena de Buenos Aires, en 1956. (Duración de la grabación completa: 9 horas).

Aunque entiendo que, pasados más de 70 años desde su publicación original en 1913, su difusión es libre, no obstante ello, esta grabación al igual que las otras está dedicada a aquellas personas que por sufrir una minusvalía o impedimento físico no tienen posibilidad de disfrutar de la obra en edición impresa.

Para todos los demás, se adjunta el enlace a la obra escrita (PDF): Ingenieros, Jose. El hombre mediocre (PDF)

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Una petición.

quienes crean que este proyecto de grabación de audiolibros para discapacitados visuales es en si mismo algo valioso, y quieran y puedan colaborar económicamente, les ruego que contribuyan en la medida de sus posibilidades, a fin de que el tiempo invertido en esta tarea sea, a la larga, un esfuerzo sostenible.

¡Gracias a tod@s!                              donate-button

 

 

Para DESCARGAR, pinchar en el link AZUL :

 

INGENIEROS, JOSE – EL HOMBRE MEDIOCRE

 

INDICE DE LA OBRA: 

  • INTRODUCCION – LA MORAL DE LOS IDEALISTAS. I. La emoción del Ideal – II. De un idealismo fundado en la experiencia. – III. Los temperamentos Idealistas. – IV. El idealismo romántico. – V. El Idealismo estoico. – VI. Símbolo.
  • CAPÍTULO I – EL HOMBRE MEDIOCRE. I. ¿»Áurea Mediocritas»? – II. Los hombres sin personalidad. – III. En torno del hombre mediocre. – IV. Concepto social de la mediocridad. – V. El espíritu conservador. – VI. Peligros sociales de la mediocridad. – VII. La vulgaridad.
  • CAPÍTULO II – LA MEDIOCRIDAD INTELECTUAL. I. El hombre rutinario. – II. Los estigmas de la mediocridad intelectual. – III. La maledicencia: una alegoría de Botticelli. – IV. El sendero de la gloria.
  • CAPÍTULO III – LOS VALORES MORALES I. La moral de Tartufo. – II. El hombre honesto. – III. Los tránsfugas de la honestidad. – IV. Función social de la virtud. – V. La pequeña virtud y el talento moral. – VI. El genio moral: la santidad.
  • CAPÍTULO IV – LOS CARACTERES MEDIOCRES I. Hombres y sombras. – II. La domesticación de los mediocres. – III. La vanidad. – IV. La dignidad.
  • CAPÍTULO V – LA ENVIDIA I. La pasión de los mediocres. – II. Psicología de los envidiosos. III. Los roedores de la gloria – IV. Una escena dantesca: su castigo.
  • CAPÍTULO VI – LA VEJEZ NIVELADORA I. Las canas. – II. Etapas de decadencia. – III. La bancarrota de los Ingenios. – IV. Psicología de la vejez. – V. La virtud de la Impotencia.
  • CAPÍTULO VII – LA MEDIOCRACIA I. El clima de la mediocridad. – II. La patria. – III. La política de las piaras. – IV. Los arquetipos de la mediocracia. – V. La aristocracia del mérito.
  • CAPÍTULO VIII – LOS FORJADORES DE IDEALES I. El clima del genio. – II. Sarmiento. – III. Ameghino. – IV. La moral del genio

 

… … … … …

 ENSAYO

«Vivir es aprender, para ignorar menos; es amar, para vincularnos a una parte mayor de humanidad; es admirar, para compartir las excelencias de la naturaleza y de los hombres; es un esfuerzo por mejorarse, un incesante afán de elevación hacia ideales definidos. Muchos nacen; pocos viven.» Ingenieros,, José. El hombre mediocre (Sopena, Bs.As., 1956, pp. 32-33)

EL HOMBRE MEDIOCRE es el extracto de las lecciones dictadas por José Ingenieros (1877-1925) en la Facultad de Filosofía de Buenos Aires, durante el curso 1910.

Farmacéutico, médico, psiquiatra, psicólogo, sociólogo, criminólogo, filósofo, activista político, en suma, personalidad políédrica de vasta cultura donde las haya, fué uno de los valedores de la Reforma Universitaria del año 1918 en la que se formaron muchos de los personajes más influyentes del siglo XX hispano-americano, desde Hipólito Irigoyen, Betancourt, Salvador Allende o Fidel Castro, hasta Alejandro Korn, Anibal Ponce, Ernesto Sábato, Ricardo Rojas, Federico Storani, Pablo Neruda, Luis Jimenez de Asúa, Miguel Angel Asturias, Haya de La Torre o Belaunde -entre muchísimos otros-. Representante destacado del pensamiento positivista, uno de los fundadores del socialismo argentino, Maestro de Juventud («título» otorgado por los estudiantes reformistas a algunos intelectuales señeros como Alfredo Palacios, Unamuno, Marti, Vasconcelos o Rodó), el conjunto de la obra de Ingenieros tuvo gran repercusión en su contexto, abriendo discusión sobre cuestiones éticas y políticas de gran trascendencia para los orígenes del socialismo, la masonería, el comunismo y el anarquismo, que afectarían (transformadas) hasta nuestros días, a través de movimientos sociales como el radicalismo y el peronismo.

En 1919 renunció a todos sus cargos docentes para dedicarse activa y plenamente al grupo progresista «Claridad», de tendencias comunistas, y en 1922 propondría la formación de la organización «Unión Latinoamericana» como herramienta de lucha antiimperialista. Sus discrepancias con el modelo de «socialismo de estado»  le acercarían al anarquismo, etapa intelectual en la que le sorprendió la muerte el 31 de octubre de 1925, con 48 años.

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«El hombre mediocre» suele ser una lectura de juventud, como fue mi caso. Entonces, a mi como a tantos, me causó una honda impresión. Y no podía ser de otra manera: a poco que corra algo de sangre por tus venas, cada página es una bofetada que saca lo mejor de ti, confrontándote con lo peor que no quieres ver. Es un libro provocador, un revulsivo. Es un libro de combate.

Pero también es mucho más. Hacía años que quería dedicarle una segunda lectura, pues hacia años que sentía curiosidad por saber qué cosas tenía todavía que contarme, a la vuelta de tantos recodos de la vida y de tantas cosas aprendidas y olvidadas.

Y no me defraudó: es un libro que sigue teniendo plena vigencia (tanta o más que entonces) y profundidad. Aunque pude también darme cuenta de que con 17 años probablemente no había entendido ni la mitad (y quizás eso sea mucho) de lo que allí se exponía. Hoy, con otra formación y otra edad, puedo analizar sus argumentos y sondar sus referencias, leyendo de forma crítica y no dogmática (como a José Ingenieros seguramente le hubiese gustado, menos por la edad), y tomar conciencia de la vastedad de su propuesta… que es notable.

Aunque algunas cuestiones (menores) puedan chirriar a la sensibilidad actual, sigue mereciendo ser una obra de referencia, de plena vigencia, para entender los problemas de moral y ciudadanía, envueltos tal como estamos en esta completa crisis civilizatoria que nos asola.

Es en puntos de inflexión de la Historia, como este en el que estamos, donde resulta más necesario, … casi vital, leer, reflexionar y tener presentes los caracteres del Hombre Mediocre, y sus condiciones de superación.

Ojalá que disfrutéis con su lectura (o audición).

 

 

8 comentarios en “El hombre mediocre – Jose Ingenieros ( audiolibro audio libro mp3 ) voz humana

  1. Estimado Jorge, la verdad el tiempo que se tomo para responderme no se lo va a pagar nadie. ¿Usted quiere ganar 35.000 x 0.25EU al año?
    Entiendo el esfuerzo de grabar, valoro su intención de ayudar a la gente. Pero piense esto: antes de cobrar había 35.000 personas por año que descargaban sus libros y pensaban (aun que sea por un momento) «Que grandioso este tal Jorge», es decir, valoraban su obra. Ahora que cobra, casi nadie consume sus libros y lo primero que uno piensa, por mas que resalte en rojo las palabras es «Lucrar con libros para ciegos, pfff».
    Le aclaro que este ultimo no es mi caso. Yo entiendo su esfuerzo y no creo que usted tenga malas intensiones, por eso me atreví a preguntarle y a seguir con este tema. Lo mas fácil hubiera sido no escribirle y seguir de largo.

    Espero que tenga suerte con su proyecto. y por cierto, lee muy bien, la verdad algún día me gustaría leer como usted.

    Un abrazo.

    • Estimado José:

      La falta de ayuda y la magnitud del trabajo emprendido me han obligado a poner un valor simbólico (que no precio) a las descargas, a fin de poder continuar con el proyecto y hacerlo sostenible.

      Que algo sea gratuito no significa que no tenga valor, ni que no sea portador de una gran cantidad de trabajo. Lamentablemente mucha gente no lo entiende así, y no es capaz de reconocer valor en lo que tiene libremente a disposición. Es uno de los tantos males de esta sociedad de consumo.

      Por ello he tomado la determinación de restringir las descargas masivas e irrestrictas, permitiéndolas en lo sucesivo solo a aquellas personas que colaboren económicamente con el proyecto, en alguna medida, por poca que sea su aportación. En la página de cada audiolibro tienes las instrucciones para seguir obteniendo todos los links que desees. No ha sido una decisión fácil, te lo aseguro. Espero que comprendas y sepas disculpar las molestias que te haya podido ocasionar. Un cordial saludo.

      • Aunque lo he intentado no consigo entender para que quiere que valoren su proyecto, precisamente lo que valía de él era el desinterés con que se lo abordaba.
        Además, que una persona pague por algo tampoco le da valor.
        No digo que este mal cobrar por su trabajo, el cual es admirable ya que ha leído todo el libro con una impecable manera. Lo que a mi ver está mal es que quiera disfrazar sus intenciones de lucro.
        Saludos.

        • Estimado Jose:

          Realmente lamento mucho su apreciación, ya que va en la dirección opuesta de los hechos, de lo manifestado en este blog y de mis intenciones.

          ¿De verdad Ud. cree que mi solicitud de 25 céntimos de euros por hora de grabación está disfrazando una intención de lucro? Hombre, creo que habría que matizar, contextualizar y poner las cosas en su justa medida.

          ¿Tiene Ud. idea de cuántas donaciones habría que obtener por cada libro, para que meramente cubriera su tiempo de grabación y edición, al precio (por ejemplo) de la hora de una empleada doméstica?

          Saque cuentas… Cada hora de grabación terminada representa para mi 5 horas de trabajo real, … sin contar por supuesto el tiempo de mantenimiento del blog y de los servidores donde están alojados los archivos, que requieren una atención permanente para que estén siempre plenamente disponibles, y sin contar el coste y amortización de los equipos de grabación.

          Pero todo eso es a “ futuro” porque la experiencia real (a “pasado”) hasta el momento ha sido la siguiente:

          1) Llevo con este proyecto tres años, durante los cuales (a mi costa y solo con mi esfuerzo personal) he leído, grabado, pedido permisos y puesto a disposición de discapacitados visuales (destinatarios de este trabajo) 9 libros, que han supuesto 150 horas de grabación real (en pistas) y 750 horas de trabajo.

          2) Durante los dos primeros años, pedí ayuda (ayuda física, tiempo, grabaciones, no dinero) a todo el mundo, para que otras personas de cualquier lugar colaborasen en la grabación de audiolibros, y así poder compartir razonablemente el esfuerzo, tejiendo una red de participantes que hiciera grande, barato y sostenible el proyecto. Pero nadie, salvo mi mujer, me ayudó. Repito: nadie.

          Eso si, a todo el mundo le pareció un proyecto “maravilloso»: Maravilloso que se grabara, maravilloso el tipo de obras propuestos, maravilloso que fueran de acceso gratuito… Pero compartir el esfuerzo, el tiempo… esto ya no era tan “maravilloso».

          Sin embargo, ¿sabe Ud. cuántas fueron las visitas (y potenciales descargas) en ese período? 35.000 por año (con un claro centro de gravedad colocado en Marx, Camus e Ingenieros, que han sumado 20.000 accesos al año).

          Es decir, que cada año 35.000 usuarios de todo el mundo estaban interesados en acceder y consumir lo que se les ponía libremente a disposición, … pero no en compartir el esfuerzo de producir esos bienes, ni en proponer cómo ayudar al sostén del proyecto de ninguna manera.

          Y eso no es un uso, sino un abuso.

          Un “bien», querido amigo, no es un “recurso» natural renovable (aunque hasta los recursos renovables puedan alcanzar sus límites con el abuso). Un “recurso» es algo que está “ahí”, a libre disposición, para ser usado o no en algún trabajo útil. Pero un “bien» implica la utilización del recurso por medio del trabajo humano, generando algo de utilidad individual o social (un valor de uso). Ese trabajo humano es lo que da valor al bien, que no es el precio. Hay cosas que pueden tener valor y no tener precio (como un audiolibro para ciegos, o un acompañante de enfermos en un hospital); o tener precio sin valor alguno (como es el caso del honor, de una playa virgen, o de un acuífero). El precio depende del mercado, del acaparamiento, de la necesidad y de la escasez; el valor no. El valor ni surge del mercado ni de la mera utilidad: el valor surge del trabajo humano que en el bien hay depositado, y que se reconoce en su utilidad social. Y la cuantía de ese valor (que no es su precio, ni tienen por qué coincidir) no es algo abstracto, ni mucho menos, ya que no es otra cosa que la cuantía de trabajo humano que lleva incorporado.

          Pero volviendo a nuestro asunto de las visitas, del uso y del abuso ¿Ese consumo masivo, que ponía de manifiesto un valor de uso real, una utilidad social, implicaba en cambio algún reconocimiento, una ayuda, una contraprestación o una colaboración de algún tipo? No. Salvo alguna carta de agradecimiento, nada.

          Efectivamente, comparto con Ud. que, estas cosas (los audiolibros para ciegos, por ejemplo) como todas las manifestaciones de la cultura, deberían ser de acceso gratuito y universal. Pero convendrá conmigo en que eso no quiere decir que no se deba retribuir al “trabajador”, al productor del bien, por el tiempo que ha dedicado a producir el bien y/o mantenerlo. Pretender lo contrario sería algo así como justificar tener esclavos, o ángeles si uno fuera tan afortunado como San Isidro.

          El ideal de acceso gratuito y universal a determinados bienes y servicios, quiere decir aspirar a que la sociedad asuma de forma conjunta su producción y mantenimiento, para que el acceso al recurso no dependa del estatus económico de cada uno, sino de su necesidad. Por ejemplo ¿A cada uno según sus necesidades y de cada uno según sus posibilidades?

          Algo que afortunadamente ya es casi aceptado respecto de la sanidad y la educación, tanto que a nadie se le ocurriría hoy en día sostener que un médico o un enfermero o un maestro no deberían cobrar (para poder vivir, no para enriquecerse o como Ud. dice para lucrar) por las horas que dedican a sus beneficiarios, dando un servicio que no obstante, sin duda, debe ser gratuito para los usuarios, para que el acceso al mismo no dependa de su nivel de renta.

          Pero aunque en esto último no hay cuestionamiento, en la tarea de grabación de audiolibros para ciegos (y de difusión cultural en general) que me me he propuesto, pareciera que quien lo graba debe hacerlo indefinidamente y sin derecho a una equivalente retribución de subsistencia (o a su parte proporcional), como si las necesidades materiales de quien graba (igual que las de quien cura o enseña) no fueran las mismas que las de los demás, e incluso las mismas de quien usa y se beneficia de ese bien compartido.

          Grabar libros, Jose, lleva tiempo: un tiempo que no es “gratis” para el que los graba (al menos para mi, que no vivo de rentas ni de herencia, ni de un empleo en la administración). Un tiempo que tengo que detraer del que dedico a ganarme la vida, a mi cuidado personal, a mi ocio y descanso, a mi formación y a mi familia. Y tampoco es un tiempo de ocio pueril, pues es un tiempo que, para ser “productivo”, requiere absoluta concentración.

          ¿El usuario del bien resultante tiene derecho a disfrutar de su consumo irrestrictamente, sin aportar ni contribuir ni a su producción ni a su mantenimiento, ni con trabajo ni con dinero? Habrá casos en que eso se justifique, pero en general no lo creo pues sería malentender el significado de los conceptos de bien común y de igualdad de derechos materiales y formales. El bien común, para ser tal, debe tener una producción y un mantenimiento compartidos (compartidos de la manera que sea, pero de alguna). De lo contrario su uso sería abuso.

          En cambio, cualquier persona tiene derecho a decidir si quiere dedicar parte de su vida a otros, y cómo. Por mi parte, además de las varias ONG en las que colaboro, he decidido grabar audiolibros para ciegos o discapacitados visuales que quieran y no puedan acceder a libros de calidad. A cada uno según sus necesidades. Pero en cambio no he decidido grabarlos gratuitamente para quienes sin cumplir con ese perfil hagan descargas para su ocio. De los primeros espero colaboración en la medida de sus posibilidades, ya que es un bien común del que ellos mismos son beneficiarios. De los últimos, en cambio, espero una colaboración que vaya más allá de su disfrute con los resultados de este proyecto: espero la aportación y/o trabajo que permita la grabación de cada vez más y mejores libros. Los primeros no pueden hacerlo, por tanto no se les puede exigir. Los segundos si, por eso de ellos es esperable. De cada uno, según sus posibilidades.

          Pero no fue así.

          3) Ante la ausencia de ayuda o colaboración, en el último año, tomé conciencia de que mi esfuerzo en solitario no podía garantizar la continuidad del proyecto, y mucho menos responder satisfactoriamente a la lista de libros pendientes. Viendo que la solicitud de ayuda de trabajo (de grabaciones externas) no había tenido eco, me plantee la posibilidad de obtener algún ingreso económico que me permitiera seguir adelante con las grabaciones, personalmente o retribuyendo a terceros. Algunos amigos me sugirieron tres vías: generar ingresos por propaganda, por venta o por donación. La propaganda y la venta me repugnaban, porque atentaban contra los principios del proyecto: la propaganda porque en general es obscena y las empresas que la promueven están directamente en contra de este proyecto; la venta online porque fuerza a poseer una estructura empresarial opuesta a los objetivos planteados, o a ceder derechos a empresas distribuidoras, con lo que de una manera o de otra alguien que no es ni el trabajador ni el beneficiario se queda la parte del león, detrayendo una plusvalía importante en perjuicio del destinatario. Por último me decanté por el botón de donación, convencido, ingenuo de mi, que habría una respuesta positiva e inmediata a la iniciativa. Si estaba aportando un bien socia ¡¿Cómo no iba a ser reconocido?!

          Pues no lo fue. Le informo:

          ¿Sabe Ud. cuántas donaciones se recibieron en el último año? UNA (de 15 euros, de un norteamericano que estaba aprendiendo español, y le venían muy bien los audiolibros para hacer listening). Evidentemente los norteamericanos tienen un concepto de lo común que por estas tierras brilla por su ausencia.

          ¿35.000 descargas y UNA sola donación de 15 euros??????

          ¿Y Ud a eso le llama lucrar? jajajajaja vaya, Soros no lo llamaría así, supongo. No hombre, eso en muchos sitios menos polite podría empezar a llamarse ser un ingenuo y un imbécil.

          Solo por eso, por esa inmensa decepción, ya sería motivo más que suficiente para haber suspendido todo el proyecto y cerrar el blog. La prueba fue ofensiva, insultante, desde todo punto de vista.

          Quienes hacen las descargas (discapacitados o no) es gente que tienen ordenadores, teléfonos móviles, ipod, conexiones a internet, wifi, redes móviles, Hifi, etc etc etc. Es gente que usa las descargas para entretenerse mientras hace footing, o viaja, o trabaja o realiza tareas rutinarias.

          Gente que paga sin pestañear por una canción de Amaral o de Shakira 1 euro en Itunes, 10 euros al mes en Spotify, 1,50 euros por una cocacola o 3 euros diarios por un paquete de cigarrillos…

          Pues resulta que esa misma gente no considera que “eso” que ha descargado de un blog de audiolibros dedicado a discapacitados visuales tenga un valor moral y social y un coste económico, un trabajo humano que merece ser reconocido y compensado, que debe ser retribuido aunque sea para que esa misma grabación sea posible.

          Vaya, qué desilusión. UNA donación…

          Yo que quería dedicar parte de mi tiempo y de mi vida a que las víctimas de un accidente o de una enfermedad no sufrieran el abuso y la crueldad de no tener nada bueno que oír en su convalecencia… embellecer en alguna medida la vida de otros, aunque su vida no lo fuera… me veo por mi parte abusado, menospreciado, consumido, sin reconocimiento alguno de valor por muchos, por miles que disfrutan de mis horas de trabajo y empeño, pero que no son capaces ni quieren ni les interesa contribuir ni con trabajo ni económicamente. 25 céntimos por hora de grabación frente a los 25 céntimos por minuto de Shakira ¿y Ud me dice que lo mío es afán de lucro? jajajajaja evidentemente hasta en esto de las grabaciones hay clases sociales !

          No Jose. SI lo mío fuera afán de lucro, grabaría best selles o libros de autoayuda, y los colgaría en itunes o spotify a 3 o 4 euros la pista. Con ello no solo mejoraría mis finanzas, sino que contribuiría generosamente al oscurecimiento general. Los ciegos no son negocio.

          Este es un proyecto de carácter social, no de lucro. Pero como toda obra humana requiere cubrir unos mínimos materiales para hacerse realidad. De acuerdo con la estrategia iniciada, lo recaudado por donación solo pretende generar un ingreso suficiente que permita dedicar unas horas al mes a seguir grabando libros, sin que esa actividad ponga en peligro ni limite mis medios de subsistencia. Nada más. Pero además pretende que unos libros, más populares que otros, “ inancien» a los que son menos populares, pero no menos importantes.

          Francamente, no se si funcionará. A lo mejor toda la gente opina del mismo modo que Ud. (opinión que espero, no obstante, haber sido capaz de cambiar). SI es así, este proyecto fracasará, morirá de inanición y no habrá nuevas grabaciones. Pero después de tres años de trabajo y 150 horas de grabación tengo la conciencia muy tranquila: no seré yo quien habrá fracasado, José. Habrá fracasado el proyecto, y unos “consumidores» que no habrán sido capaces de apreciar que lo que estaban disfrutando requería un esfuerzo material y económico para su producción y sostén. Como pasa con cualquier arroyo de agua, cuya agua se pretenda beber limpia y gratis: para que sea potable requiere de unas fuentes y cauce limpios y protegidos, resultado de un trabajo que alguien debe realizar. Eso es grabar audiolibros: producir un canal diferente por el que llegue la cultura a la gente que no puede leer. Será una pena, me dará mucha tristeza tener que cerrar finalmente ese canal. Pero mi sola voluntad no lo puede todo, y cuanto más mayor me hago, más. Son Uds, los beneficiarios, quienes tienen la última palabra. De momento, yo solo pongo el trabajo y la ilusión.

          Un cordial saludo

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